Apuestas con bono de bienvenida en 2026: 10 veces el bono antes de retirar

Updated noviembre 2026
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Datos actualizados al 6 noviembre 2026. Las condiciones de permiso que se citan provienen de los pies de página de cada operador y de compilaciones de casas de apuestas, contrastadas contra el marco que publica la Secretaría de Gobernación a través de la Dirección General de Juegos y Sorteos; la lista oficial de permisos no puede abrirse.

Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera
En el encabezado de Caliente se anuncian $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN.
Índice de contenidos
  1. Incentivos: qué es un bono de bienvenida, qué no es y por qué aparece en la letra chica
  2. Fundamentos del momio: cómo se come un bono el precio de cada mercado
  3. Normativa: qué es un permiso de la SEGOB y qué no existe todavía
  4. Prevención: límites, verificación y qué pasa cuando un operador queda bloqueado
  5. Requisitos: cómo se leen las condiciones y dónde está la trampa de fechas
  6. Criterios: cómo se clasifica lo que la publicidad anuncia
  7. Evaluación y clasificación: las 2026 casas con permiso de la SEGOB, una por una
  8. Novibet: el permiso con número más específico y el bono que la ficha no menciona
  9. Betway: más de 2,000 eventos por semana y un club de apuestas gratis en vez de un bono único
  10. 1xBet: transmisión en vivo, esports y un programa de lealtad que no se llama bono
  11. Strendus: tres números de permiso y la marca de la casa de apuestas físicas
  12. Codere: un bono de hasta 7,000 MXN y tres formas de depositar
  13. Betcris: el permiso que no se publica y los avisos que sí
  14. Playdoit: 1,000 MXN anunciados con dos descripciones distintas
  15. Pickwin: el número que se contradice con el pie de página de otra marca
  16. Caliente: $1,000 MXN sin depósito, duplicación hasta 7,000 MXN y un rollover que solo consta en reseñas
  17. Bonos de recarga y de lealtad: lo que se renueva cada semana en lugar de pagarse una vez
  18. Preguntas frecuentes sobre los bonos de bienvenida

Incentivos: qué es un bono de bienvenida, qué no es y por qué aparece en la letra chica

Un bono de bienvenida es dinero que la casa pone en tu cuenta antes de que apuestes, y esa es la única parte gratis. Todo lo demás —el momio mínimo, el número de veces que hay que moverlo, la fecha en que caduca, el tope de lo que se puede retirar— es el precio. En México ese precio se volvió más caro desde que el IEPS del juego con apuestas subió a 50 % en 2026: los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para que el impuesto, que absorben en parte, no les coma el margen entero. Un bono generoso no es un regalo que sobra. Es una pieza de costos que alguien colocó ahí después de hacer cuentas.

El primer malentendido es de vocabulario. En el mostrador de un hipódromo la palabra “bono” significa otra cosa, y en la publicidad de las apps significa tres cosas distintas a la vez. Conviene separarlas porque cada una tiene un costo diferente.

La segunda confusión es de aritmética, y es la que más caro sale. Un bono con el que apuestas repetidamente se agota por el camino, porque en cada apuesta el margen de la casa está dentro del momio. Recuperar el saldo nominal no significa salir entero; significa haber movido el suficiente volumen como para que el pago de ese mercado, en promedio, devuelva buena parte de lo jugado y no todo. El bono no cambia el momio ni la probabilidad. Solo agrega volumen, y el volumen es justo lo que el operador necesita que se agregue.

Tres reglas del mercado mexicano ordenan todo lo demás. El momio se paga en pesos y se escribe con las reglas del peso: $1,000 MXN, con coma para los miles y punto para los decimales, al revés de como se escribe en España. El boleto se llama boleto, cupón o ticket, y la combinada parlay. Y la palabra correcta para lo que tiene la casa no es licencia sino permiso: un acto administrativo temporal que la Secretaría de Gobernación otorga a un permisionario, casi siempre una empresa con un establecimiento físico detrás.

Para quién tiene sentido y para quién no

Un bono de bienvenida sirve a quien ya iba a apostar esa cantidad de todas formas. No sirve a quien abre cuenta porque hay bono. La diferencia no es moral, es de secuencia: si el plan era depositar $500 MXN al mes, el bono empuja a mover un volumen que ese plan no contemplaba, y ahí es donde el bono deja de ser un descuento y se convierte en una cuota extra.

Hay un caso en el que el incentivo se compara bien: quien apuesta seguido y ya conoce los momios de la liga que sigue. Con criterio propio, el bono es una rebaja parcial del costo de apostar. Sin criterio, es un motivo para apostar más de lo que se pensaba, y esa es exactamente su función comercial.

Fundamentos del momio: cómo se come un bono el precio de cada mercado

El momio no es una promesa sobre lo que va a pasar. Es un precio, y como todo precio tiene un margen dentro. La forma de verlo es sencilla: se toma 1 dividido entre cada momio de todos los resultados posibles de un mismo mercado, se suman esos números y el resultado es la proporción de todo lo apostado que ese mercado devuelve. Lo que falta hasta 100 % es lo que se queda la casa. Ese porcentaje no aparece en la pantalla de la app. Está repartido dentro de cada momio.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN.

Un momio de 1,90 en un mercado de dos resultados no paga 50 % de probabilidad implícita limpia; paga un poco más que la probabilidad real, y esa diferencia es el ingreso del operador. Por eso dos casas pueden anunciar el mismo partido con momios distintos y ninguna está mintiendo: están cobrando márgenes diferentes por el mismo evento. Comparar casas por el tamaño del bono y no por el momio es como elegir un banco por el regalo de apertura y no por la comisión de la cuenta.

Cuando el bono obliga a apostar varias veces, ese margen se cobra varias veces. Ahí está la cuenta que casi nadie hace antes de aceptar: el rollover no multiplica el bono, multiplica la exposición al margen. Y no hay forma de cumplirlo sin apostar, porque apostar es literalmente el requisito.

La cuenta del rollover, con cifras que la publicidad no pone juntas

El cálculo estándar de un requisito de apuesta es directo: se multiplica la base del bono por el factor de apuesta, el resultado se divide entre lo que se apuesta cada vez y eso da el número de apuestas necesarias, siempre que cada apuesta respete el momio mínimo. Con el bono de $1,000 MXN de Playdoit, si el requisito fuera de diez veces el bono, habría que mover $10,000 MXN en apuestas; a $500 MXN por boleto serían veinte boletos, y todos por encima del momio mínimo que fije la casa. Nadie ha confirmado ese factor para Playdoit, de modo que la cifra queda como escenario, no como condición publicada.

El costo de cumplir depende del margen del mercado que se elija, y ahí está lo que el anuncio no dice: mover $10,000 MXN en mercados con margen de 5 % cuesta alrededor de $500 MXN en promedio, la mitad del bono nominal. Ese es el número que convierte “$1,000 MXN de bono” en “alrededor de la mitad, en promedio, y solo si el rollover es de diez veces y el jugador se queda en mercados de margen bajo”. Con margen de 10 %, el costo promedio de cumplir el mismo rollover se acerca al valor completo del bono. No es una pérdida segura: es un promedio sobre muchas apuestas, y la varianza juega a favor y en contra boleto a boleto. Pero el costo esperado no depende de la suerte.

La banda, entonces, es esta: para un bono de $1,000 MXN con requisito de diez veces, cumplirlo cuesta en promedio entre $500 MXN y $1,000 MXN según el margen del mercado elegido, suponiendo que solo se mueve el importe del bono y que cada apuesta respeta el momio mínimo. Si el requisito es mayor, el costo promedio sube en la misma proporción. Si es menor, baja. Y si las apuestas no alcanzan el momio mínimo, no cuentan: se juegan y no avanzan nada.

Momio mínimo, plazo y tope: los tres números que deciden

El rollover sin momio mínimo sería fácil de burlar, y por eso toda casa pone un piso. Un boleto por debajo de ese piso puede pagarse pero no cuenta para el requisito, lo que en la práctica significa repetir la apuesta. Ese detalle es el que más boletos duplica sin que el jugador lo note.

El plazo funciona parecido. Una oferta con quince días para cumplir exige un ritmo; una con sesenta lo vuelve cómodo para quien apuesta seguido y peligroso para quien apuesta poco, porque apurar el ritmo significa bajar el criterio. Y el tope de retiro cierra el circuito: si la casa limita cuánto se puede retirar de las ganancias del bono, el techo efectivo del incentivo está ahí y no en el anuncio.

Ese techo también se ve en las apuestas gratis. Una apuesta gratis cuyo importe no se devuelve vale menos que su valor nominal, porque en caso de acierto solo se paga la ganancia. Para una apuesta gratis de $500 MXN a momio 2,00 en un mercado que devuelve 95 % de lo jugado, el retorno promedio es de alrededor de $475 MXN: la mitad del importe multiplicada por el momio menos uno, dividida otra vez entre el momio, y castigada por el pago del mercado. Nada de eso es una promesa de ganar; es el valor medio del cupón, y sirve para compararlo con otro cupón, no para saber qué va a pasar el domingo.

Normativa: qué es un permiso de la SEGOB y qué no existe todavía

México no tiene una licencia de apuestas en línea. Tiene un permiso. La diferencia no es de estilo: la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, prohíbe los juegos con apuestas en todo el país y deja abierto solo lo que autoriza expresamente. El Reglamento de esa ley, reformado el 16 de noviembre de 2023, lo repite en su artículo 2: la actividad de apuestas y sorteos que no esté prevista de manera expresa está prohibida. El artículo 3 define el permiso como un acto administrativo de carácter temporal. Temporal quiere decir temporal. No es una concesión perpetua ni un derecho adquirido.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito.

La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento le da la interpretación y aplicación administrativa de la ley, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos de sanción. Las modalidades que importan aquí son dos: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Los permisionarios de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas, y los permisos no son transferibles.

El punto que un lector debe llevarse es el siguiente. Ningún artículo revisado nombra las apuestas en línea como categoría propia. La práctica reportada es que un sitio en línea no puede tener permiso digital independiente y se apoya en un permisionario local autorizado, y que un mismo permisionario opera varias marcas. Por eso aquí se habla de permiso y de permisionario, y no de licencia: la palabra que el marco usa es permiso.

La lista que nadie puede abrir y lo que eso obliga a hacer

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según reportes, un archivo con los sitios autorizados. Ese archivo no pudo abrirse al escribir esta página, y la consecuencia práctica es concreta: cada número de permiso que aparece más abajo viene de lo que la marca pone en su propio pie de página o de una compilación de casas de apuestas, y se presenta como no confirmado oficialmente. Las compilaciones además se contradicen entre sí. Donde se contradicen, aquí no se imprime ningún número.

Esa falta de lista abierta no es un detalle burocrático. Es lo que hace que un lector no pueda verificar por su cuenta si la casa que le pagan el bono con un cupón tiene permiso, y es la razón por la que el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto. También explica por qué los conteos de sitios de apuestas no coinciden: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Con esas dos cifras tan lejos, y sin lista oficial, cualquier número de sitios sería una invención.

Sanidad: el artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad entrar a las áreas de apuestas de los establecimientos y participar en el cruce de apuestas, pero no fija una edad con número. Las marcas escriben 18+ en sus propias fichas y pies de página, y una edad estatutaria para el juego no queda establecida. No hay un registro nacional de autoexclusión; lo que existe son herramientas internas voluntarias —pausas, límites de depósito, autoexclusión— y aparecen listadas por las propias marcas en sus fichas de tienda de aplicaciones, no por una autoridad. Tampoco hay un límite estatutario de depósito o de pérdida ni una cuenta temporal.

Advertencias, publicidad y una reforma que todavía no es ley

La publicidad muestra la clave del permiso oficial y los avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Los límites de horario de transmisión que se mencionan en la prensa —después de las 22:30 o entre las 06:00 y las 22:00— son iniciativas, no derecho vigente. Las propuestas para limitar influencers y deportistas, prohibir la publicidad dentro de las transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida, incluida la del diputado Martínez Urincho, son propuestas y no ley, y tampoco se encontró una regla vigente sobre bonos en los artículos del Reglamento que se revisaron.

La reforma merece un párrafo aparte porque se cuenta mal. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para reemplazar la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; eso se reportó el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado y no es ley. Una iniciativa que busca derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y también es una propuesta. Quien lea que “va a cambiar la ley” a finales de 2026 está leyendo un borrador.

Impuestos: quién retiene, cuánto y sobre cuánto no está claro

El impuesto del operador es el IEPS de la Ley del IEPS, artículo 2, fracción II, inciso B), aplicado a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso bajo la Ley Federal de Juegos y Sorteos: 50 %, reformado en el DOF del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, contra 30 % antes. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México. La base no queda establecida: el texto revisado solo dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, así que aquí no se escribe “50 % de lo apostado” ni “del ingreso bruto”. Los estados también cobran lo suyo y de forma distinta: la Ciudad de México grava las apuestas, Nuevo León grava los montos apostados.

Para el jugador, el premio es ingreso conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR cuando proviene de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente. Quien paga retiene 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no rebasa 6 %, y 21 % si una tasa estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México tiene 6 % de impuesto estatal sobre premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios que pasan de $600,000 MXN al año se reportan en la declaración anual.

Queda un hueco que conviene nombrar: el artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. La posición recomendada es simple y aburrida: consulta a un contador o asesor fiscal antes de contar con ese dinero.

Prevención: límites, verificación y qué pasa cuando un operador queda bloqueado

El juego responsable en México empieza por una ausencia que conviene decir en voz alta: no hay registro nacional de autoexclusión. La autoexclusión es voluntaria y la ofrece cada casa dentro de su propia cuenta. Eso significa que cerrar tu cuenta en una casa no te cierra en las demás, y que el único control real sobre el volumen es el que el jugador ponga con sus propias manos antes de que el bono esté acreditado.

Los límites de depósito y de pérdida son exactamente eso: herramientas internas de cada operador, sin un piso estatutario. No existe un límite legal de depósito ni de pérdida, y tampoco una cuenta temporal en el marco revisado. Cuando una casa deja elegir el límite, ese límite vale solo dentro de esa casa, y modificar el límite hacia arriba suele estar permitido con un aviso previo; ahí está el punto débil del instrumento, y también su utilidad: el límite sirve para separar el impulso del depósito, no para administrar una adicción.

La verificación de identidad (KYC) tiene un propósito que la publicidad no menciona: los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria, porque el juego es una actividad vulnerable bajo la ley contra el lavado de dinero. Los documentos exigidos no quedan establecidos en norma. Al retirar, el dinero va a una cuenta a nombre del jugador, y para premios gravados el operador emite un CFDI de retenciones. Ese documento es el que después sirve en la declaración.

Cuándo hay que detenerse, y no es una cuestión de aguante

Un bono empuja a mover volumen para “no perderlo”, y ese empuje es justo el escenario que convierte una promoción en un problema. Si el tiempo de juego se alarga para alcanzar un rollover, si aparece la idea de un depósito extra para completar el requisito, o si el bono ya dejó de parecer dinero gratis y empezó a parecer una deuda, el incentivo hizo su trabajo y el jugador quedó atrapado en él. La lectura útil es de costo: el bono tenía un precio y ese precio se está pagando.

Un detalle que mucha gente descubre tarde: una apuesta en curso mantiene el dinero inmovilizado hasta que se resuelve, y una cuenta bloqueada por una autoridad puede dejar el saldo congelado. Pasó en México y de manera masiva. El bono acreditado que no se puede retirar vale exactamente lo que un cupón caducado.

Bloqueos: la supervisión también llega por la vía del congelamiento

Lo sucedido con bet365 y Betano, ambas de Ganador Azteca (Grupo Salinas), es el caso más claro de que la supervisión no solo autoriza: también interrumpe. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano quedaron inhabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado solo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas; en marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026; en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas, según una sola fuente. En 2026 se cerraron además cerca de 20 casinos físicos.

De ahí sale una lección aplicable a cualquier bono. El estatus de un sitio bloqueado cambia con cada resolución y no se puede escribir como abierto o cerrado hoy. Un saldo en un operador inhabilitado no es un saldo disponible, y un bono acreditado ahí tampoco. Si una oferta se ve extraordinaria, el primer dato a revisar no es el bono.

Permiso mexicano contra sitio sin permiso: dos riesgos que no se parecen

Un operador con permiso de la Secretaría aporta algo concreto: un domicilio legal en México, un permiso, controles de KYC y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones cuando corresponde. Un operador sin permiso no aporta nada de eso, y el riesgo no es una multa para el jugador —no queda establecido que apostar en un sitio sin permiso genere multa o delito— sino el saldo. Un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y los sitios con licencia de Curazao no son permisionarios mexicanos. Fuera del permiso no hay arbitraje local ni una autoridad a la que reclamar. Y en ningún caso, ni dentro ni fuera, hay registro nacional de autoexclusión que te proteja de ti mismo.

Requisitos: cómo se leen las condiciones y dónde está la trampa de fechas

La mecánica de cumplimiento es un procedimiento, y verlo en orden ayuda más que leer el anuncio. Se deposita lo que la oferta exige. El bono se acredita y desde ese momento corre el plazo. Se apuesta, y cada boleto cuenta solo si alcanza el momio mínimo. Al cumplir el rollover, el saldo pasa a retirable, y solo entonces aparece si hay un tope. Si el plazo vence antes, el bono y sus ganancias suelen desaparecer, y ahí no hay reclamo que valga.

Dos errores encabezan la lista de lo que se paga caro. El primero es apostar por debajo del momio mínimo: la apuesta se resuelve, el dinero se mueve, el requisito no avanza. El segundo es leer el rollover de un bono sin depósito como si fuera el de un bono de depósito, o al revés. Son productos distintos con condiciones distintas, y la misma casa puede publicar los dos.

Los bonos de primer depósito traen fecha, y la fecha es un costo

Un bono de primer depósito tiene un requisito, pero también un calendario; los proyectos de ley que piden prohibir los bonos de bienvenida —insisto, propuestas y no ley— existen precisamente porque estos incentivos mueven volumen. La fecha límite convierte el bono en una obligación con vencimiento. Quien apuesta cada semana contra el mismo mercado la cumple sin cambiar de rutina. Quien apuesta una vez al mes termina eligiendo partidos por rapidez y no por momio, y elegir por rapidez es elegir peor precio.

Ahí el costo deja de ser abstracto. Cumplir el rollover obliga a un ritmo, y el ritmo obliga a aceptar mercados que no se habrían elegido. El margen del mercado que se elige por prisa es más alto que el del mercado que se elige por precio, y ese diferencial se paga en silencio.

Los bonos sin depósito no son gratis: son condicionados

Un bono sin depósito no exige poner dinero, y eso no lo hace barato. Exige apostar, y el requisito suele expresarse como múltiplo del propio bono, así que el volumen que hay que mover puede ser varias veces superior al valor del regalo. El caso que está sobre la mesa es el de Caliente: $1,000 MXN sin depósito anunciados en el encabezado de su sitio, y una reseña de casas de apuestas —no la casa— que dice que ese bono exige un rollover de diez veces. Diez veces $1,000 MXN son $10,000 MXN de apuestas, y con margen de 5 % el costo promedio de moverlos ronda los $500 MXN. Sobre un bono que no costó nada, eso sigue siendo una proporción enorme del valor nominal.

Esa reseña también dice que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra. Traducción: ninguno de esos tres datos está confirmado por la casa, y los tres deciden si el bono se puede cumplir. Lo único que consta es el anuncio del encabezado y una cifra de rollover publicada por un tercero.

El bono sin depósito tiene además un problema de diseño que no depende del operador. Como no hubo depósito, no hay una cifra de entrada que sirva de referencia psicológica, y el saldo nuevo se juega con menos cuidado que el propio. Los $1,000 MXN ajenos no duelen igual que los propios, hasta que se convierten en requisito. Es la misma razón por la que la publicidad insiste tanto en la palabra gratis.

Criterios: cómo se clasifica lo que la publicidad anuncia

Clasificar estas ofertas requiere un criterio, no una impresión. Este es el que sostengo: primero la base del bono, porque $7,000 MXN y $500 MXN no se comparan; después el requisito de apuesta, porque convierte el bono en una tarea; en tercer lugar el plazo, que decide si la tarea es posible; después el momio mínimo, que decide si se avanza o se repite la jugada; luego el tope de lo que se puede retirar, que es el techo real del incentivo; y al final el momio ofrecido, que vale más que cualquier bono porque se cobra en cada boleto de la vida de la cuenta, no solo en los primeros.

Ese orden explica por qué dos ofertas con el mismo número en la letra grande pueden costar cosas distintas. Un bono de $500 MXN con requisito de cinco veces y dos meses de plazo es una rebaja modesta y limpia. Un bono de $5,000 MXN con requisito de treinta veces, momio mínimo de 2,00 y quince días de plazo es un compromiso que consume tiempo y decisiones, y su costo esperado puede acercarse a lo que entrega. La letra grande premia el segundo. El embudo de requisitos, casi siempre, castiga el segundo.

Este criterio no convierte la comparación en un veredicto único. Un jugador que apuesta un parlay semanal encuentra sentido en un bono grande con plazo largo y requisito alto, porque su rutina ya cubre el volumen. Un jugador que abre cuenta para probar encuentra mejor un bono pequeño, con plazo amplio y requisito bajo, aunque la cifra anunciada parezca insignificante. Los dos tienen razón dentro de su propio caso, y la publicidad los trata como si fueran el mismo cliente.

Las escalas de rollover que hay que buscar en los términos

No existe un rollover de referencia que valga para todas las casas. Por eso el ejercicio útil no es memorizar un número, sino ubicar dónde se escribe el que manda. En cada operador, los requisitos de apuesta viven en los términos y condiciones de la promoción, no en la pantalla del bono ni en la ficha de la tienda de aplicaciones donde aparece el anuncio. Si la casa no tiene esos términos a la vista antes del registro, el bono es una promesa sin precio publicado.

Las escalas que se manejan en el mercado son las que van de pocas veces el bono hasta decenas de veces, y la diferencia entre un extremo y otro decide si el bono es una rebaja o una agenda de apuestas. Una vez más, el incentivo no cambia la probabilidad: cambia cuánto hay que jugar, y cuánto hay que jugar se multiplica por el margen cada vez.

Evaluación y clasificación: las 2026 casas con permiso de la SEGOB, una por una

La comparación que sigue toma cada marca por lo que su propia ficha o su propio pie de página declara, y no afirma nada sobre el permiso de ninguna: los números que aparecen aquí provienen de lo que las marcas y las compilaciones publican, y están marcados como no confirmados oficialmente. Tampoco es un ranking cerrado. Estas nueve marcas no son el mercado completo, y una marca que no está aquí no queda por eso sin permiso.

Marca Situación del permiso según la fuente Lo que declara la ficha de la marca
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Apuestas en línea; la ficha consultada no describe un bono de bienvenida
Betway Permiso 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, creador de apuestas y club con apuestas gratis semanales
1xBet Permiso DGJS/0002/2020, según una compilación de casas de apuestas, que no pudo confirmar el dominio ni la lista oficial; titular Entretenimientos Naturales; la App Store lista la app a nombre de otra empresa; no confirmado oficialmente Apuestas en vivo, transmisión en vivo, estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad
Strendus Permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx, cuyas compilaciones difieren en el titular; no confirmado oficialmente Apuestas en línea; la ficha consultada no describe un bono de bienvenida
Codere Permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según una compilación de casas de apuestas; titular Libros Foráneos S.A. de C.V.; no confirmado oficialmente Más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados, apuestas gratis y un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario, sin número publicado: el del pie de página y el de la tabla del titular difieren; titular Producciones Móviles; no confirmado oficialmente Avisos de juego responsable y restricción de uso a mayores de 18 años en su pie de página
Playdoit Permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México; no confirmado oficialmente Bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario, sin número publicado: las fuentes se contradicen y uno de los números citados es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora; no confirmado oficialmente Apuestas en línea; la ficha consultada no describe un bono de bienvenida
Caliente Permiso DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente); no confirmado oficialmente $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN; su app suma transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, solo para mayores de 18 años

Novibet: el permiso con número más específico y el bono que la ficha no menciona

Novibet llega a esta lista con el dato de permiso más puntual de todos: DGJS/DCRCA/1121/2020, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular según la compilación que lo publica, y sin confirmación oficial. Un lector podría pensar que un número más largo es un número más firme. No lo es. Todos vienen del mismo tipo de fuente y ninguno puede verificarse contra la lista que la Dirección General de Juegos y Sorteos no permite abrir.

Lo que la ficha consultada describe es la operación, no la promoción: apuestas en línea, sin un bono de bienvenida puesto por escrito. Para esta página, eso es un dato y no una omisión. Hay marcas que construyen su captación con el bono y marcas que la construyen con el producto, y Novibet aparece en el segundo grupo por lo que su propia ficha declara. Quien llegue buscando un bono de bienvenida y revise únicamente esa ficha se irá sin encontrarlo, y quizá eso sea lo más honesto que la marca publica: ofrecer un producto de apuestas sin adornarlo con una promoción cuya letra chica nadie lee.

El juicio, entonces, no es sobre el bono. Es sobre la combinación de un permiso identificable y una propuesta sin gancho promocional visible. Si el criterio del lector es comparar bonos, Novibet no compite. Si el criterio es apostar en una casa con permiso declarado y sin la presión de cumplir un rollover, esta es una de las pocas de la lista que no pone ese peaje al entrar.

Betway: más de 2,000 eventos por semana y un club de apuestas gratis en vez de un bono único

Betway pone sobre la mesa el catálogo, no la cifra. Su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. El permiso, según la compilación que lo publica, es el 4184 con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, y otra vez sin confirmación oficial.

Ese club merece una lectura de costo antes que de beneficio. Una apuesta gratis semanal no es un bono que se paga una vez y se termina: es un flujo que se renueva siempre que la cuenta siga activa y apostando. El peaje no se paga al registrar; se paga cada semana en forma de actividad mínima. Para quien ya apuesta todas las semanas, ese peaje ya estaba pagado y el flujo es una rebaja continua. Para quien no, es una suscripción disfrazada de regalo, y las suscripciones que se cobran en boletos son más fáciles de no notar que las que se cobran en tarjeta.

Los momios mejorados apuntan al otro lado del problema y ahí sí hay valor real: un momio mejorado sobre un mercado que el jugador ya iba a jugar reduce el margen que la casa cobra en ese boleto. La letra chica que importa está en el tope y en el mercado elegido, porque un momio mejorado sin tope de ganancia sería un error de la casa y ninguna casa comete ese error dos veces.

El veredicto

Betway es la casa del que apuesta mucho y seguido. El producto está cargado hacia el volumen —creador de apuestas, mejoras de momio, apuestas gratis recurrentes— y todo eso rinde solo si hay actividad constante que lo consuma. Quien apuesta un parlay el fin de semana encontrará el catálogo cómodo y el club casi irrelevante. Quien apuesta a diario tiene aquí una fuente de apuestas gratis que se renueva, y ese es el rasgo que la distingue de las demás marcas de la lista.

1xBet: transmisión en vivo, esports y un programa de lealtad que no se llama bono

1xBet es la marca que más servicios apila en una sola ficha: apuestas en vivo, transmisión en vivo, estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad. Su permiso figura como DGJS/0002/2020 con Entretenimientos Naturales como titular según una compilación de casas de apuestas, que no pudo confirmar ni el dominio ni la lista oficial, y con un detalle que vale la pena subrayar: la App Store lista la aplicación a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular señalada por la fuente.

Ese último punto es más que una curiosidad registral. Cuando el nombre de la tienda de aplicaciones y el del permisionario no coinciden, el lector que quiere saber quién responde por su saldo se queda sin respuesta clara. No es un incumplimiento probado ni algo que esta página pueda cerrar; es una razón concreta para leer los términos antes de depositar y no después.

Sobre el bono, la ficha dice que existe y no dice cuánto vale. La transmisión en vivo, en cambio, sí es un beneficio medible: ver el partido dentro de la misma app ahorra una suscripción aparte, y ese ahorro es real mientras el evento esté cubierto. El catálogo de esports y UFC apunta a un público específico y lo atiende bien. El programa de lealtad es el incentivo que menos se parece a un bono y el que menos se anuncia, lo cual suele ser buena señal: los programas de lealtad premian actividad sostenida sin exigir un depósito inicial grande.

El veredicto — 1xBet

Aquí la oferta es de producto y no de promoción. Transmisión, estadísticas y variedad de deportes son lo que un apostador usa todas las semanas, y el bono de bienvenida queda como un añadido sin cifra publicada. La marca encaja con quien apuesta en vivo y sigue eventos que otras casas cubren mal; el desajuste, en cambio, es para quien quiere saber con precisión quién es su contraparte legal, porque en esa ficha hay dos nombres de empresa y ninguno confirmado oficialmente.

Strendus: tres números de permiso y la marca de la casa de apuestas físicas

Strendus aparece con tres números en la compilación: DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la misma fuente, que no coincide consigo misma sobre quién es el titular. Los tres números tienen el mismo estatus: no confirmados oficialmente.

Tres permisos no significan tres veces más seguridad. Significan que la compilación no logró decidir cuál es el vigente, y que el lector que quiera claridad tendrá que buscarla en el pie de página de la propia marca y aun así no encontrará una confirmación oficial. Es el ejemplo más limpio de por qué la falta de lista pública de la Dirección General de Juegos y Sorteos importa en la práctica: sin ella, el dato existe pero no se puede comprobar.

La ficha consultada describe la operación de apuestas y no un bono de bienvenida con cifra. Otra vez, la marca entra en la comparación por producto y no por promoción. Para el apostador que viene de una casa física, el atractivo de una marca ligada a permisionarios con presencia establecida es la continuidad: los mismos criterios, los mismos momios y la misma cuenta funcionan desde el celular. El costo de esa comodidad es la opacidad registral que comparte con casi todas las marcas de esta lista.

El veredicto — Strendus

Strendus no gana la comparación de promociones ni la de transparencia; gana, si acaso, la de continuidad para quien ya conocía la marca en el mundo físico. Un bono de bienvenida tampoco es lo que ofrece su ficha, y quien llegue aquí buscando una cifra grande se va a ir con las manos vacías. Es una casa para apostar, no para cobrar un regalo.

Codere: un bono de hasta 7,000 MXN y tres formas de depositar

Codere es el caso más claro de la contradicción que recorre esta página: su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN y, en el mismo párrafo, los métodos de depósito con tarjeta, SPEI y OXXO. Los permisos que la compilación le atribuye son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial.

“Hasta 7,000 MXN” es una frase que hay que traducir. Significa que ese es el techo, y que el bono acreditado depende de lo que se deposite y de la escalera que la casa haya publicado. No es un dato decimal, es un techo de anuncio, y la diferencia entre techo y bono real es todo el negocio. La ficha no trae el requisito de apuesta; los términos de la promoción sí lo tendrían, y buscarlos es el paso que casi nadie da antes de depositar.

Lo demás sobre el producto está dicho con precisión: más de 30 deportes, estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Es un catálogo amplio con las funciones que ya se consideran estándar, y nada de eso explica por qué el bono está escrito con “hasta”.

La ventaja práctica de Codere en México es otra y no tiene que ver con la promoción: pagar en efectivo por OXXO o por transferencia SPEI son las formas reales en que mucha gente deposita. Una casa que acepta un voucher de tienda de conveniencia está resolviendo el problema del dinero no bancarizado, y eso es más valioso para un lector que cualquier multiplicador. El costo va en la misma dirección: el efectivo depositado en un cupón es difícil de rastrear y de reclamar cuando el saldo queda bloqueado, y esa asimetría no la cura ninguna casa.

El veredicto — Codere

Codere vende la promoción y entrega el catálogo, y ese desfase es la crítica. El bono de hasta 7,000 MXN es un gancho de escalera, y el propio anuncio demuestra que la casa sabe que el bono no es lo que atrae a su público: lo que trae a un apostador de aquí es poder cargar la cuenta con un voucher de OXXO. Quien valore eso por encima de la letra grande tiene aquí la opción más cómoda de la lista; quien espera que el “hasta” se convierta en cifra acreditada se va a llevar una decepción pequeña y silenciosa.

Betcris: el permiso que no se publica y los avisos que sí

Betcris aparece sin número de permiso en esta comparación, y no por falta de fuentes: el pie de página de la propia marca muestra un número a nombre de Producciones Móviles y la tabla del titular muestra otro, así que el número no se imprime. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles. No hay confirmación oficial.

Eso convierte a Betcris en el caso donde el dato registral es más incómodo y, curiosamente, donde la ficha de la marca dice más sobre el juego responsable. Su pie de página declara que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es lenguaje de advertencia, no de premio, y contrasta con el tono del resto de la lista.

El contraste tiene un mérito propio, aunque pequeño. Las tres afirmaciones del pie son afirmaciones verificables por el lector: entras, miras, aparecen. Ninguna promete rendimiento. En una página llena de cifras de bono, una casa que abre su letra chica con “esto no es para menores” está poniendo el aviso donde la ley no se lo exige con un número exacto: el Reglamento prohíbe a los menores en las áreas de apuestas pero no fija una edad, así que el 18+ es una decisión de la marca y no una obligación estatutaria.

El costo de esa contención es el mismo en todas partes: sin un bono visible no hay gancho, y sin gancho la casa compite con el momio y el producto. La ficha consultada no describe mercados ni promociones, así que no hay nada más que poner en la balanza.

El veredicto — Betcris

Betcris entra en esta lista por lo que calla y por cómo avisa. La ausencia de número de permiso publicado es una desventaja real frente a Caliente, que sí muestra el suyo en el pie de página. La claridad de sus advertencias es una ventaja pequeña. Quien exige ver el número antes de depositar encontrará mejores opciones aquí mismo; quien valora que una casa hable de límites y no de premios tiene en Betcris un argumento, aunque flaco.

Playdoit: 1,000 MXN anunciados con dos descripciones distintas

Playdoit anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, y lo describe de dos maneras en la misma ficha: en un apartado como bono con primer depósito y en otro como bono sin depósito. Su permiso figura como DGAJS/SCEVF/P-02/2005 con Eventos Festivos de México como titular, según la compilación, sin confirmación oficial.

Esa contradicción no es un detalle de redacción; es el dato más importante de la marca en esta página. La diferencia entre un bono con primer depósito y uno sin depósito es todo el producto: uno exige poner dinero y el otro no, uno tiene un requisito calculado sobre un depósito y el otro sobre una cifra que apareció de la nada. Si la propia ficha no sabe cuál de los dos está vendiendo, el lector no puede saber qué está aceptando, y el requisito real solo aparece en los términos que la ficha no incluye.

Un detalle ayuda a leer las dos versiones del mismo modo: cuando la base del bono es $1,000 MXN, el requisito se calcula sobre esa cifra, y un factor de diez veces implica mover $10,000 MXN en apuestas. Con margen de 5 %, ese movimiento cuesta en promedio alrededor de $500 MXN, la mitad del bono, y con margen de 10 %, cerca del bono completo. Nada de eso consta como la condición de Playdoit; es el escenario que corresponde a la cifra que la ficha publica, útil para comparar y no para predecir.

El veredicto — Playdoit

Playdoit es el ejemplo mexicano de por qué el bono no se juzga por su cifra sino por su etiqueta. $1,000 MXN suena igual en las dos versiones y cuesta cosas opuestas. Antes de depositar, el lector debe encontrar en los términos si el bono se acredita con depósito o sin él, y esa sola pregunta resuelve la mitad del problema. Ninguna casa con permiso deja de tener sus términos; esta ficha simplemente no los trae.

Pickwin: el número que se contradice con el pie de página de otra marca

Pickwin es el caso más incómodo de la lista. Las fuentes se contradicen sobre su número de permiso, y uno de los números que se citan es precisamente el que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles. Por eso aquí no se imprime número. El titular que las fuentes nombran es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, y todo queda en el terreno de lo no confirmado oficialmente.

Conviene detenerse en qué significa eso, porque es fácil leerlo como una acusación y no lo es. Significa que dos compilaciones distintas atribuyen números distintos y que hay al menos un caso de colisión con otra marca. Con una lista oficial abierta, el problema se resolvería con una consulta. Sin ella, el lector se queda con dos números incompatibles y sin autoridad a la que preguntar. La parte que un apostador sí puede hacer es pedir el número que la casa pone en su propia página y anotarlo; si un día hay que reclamar, ese dato es el que sirve.

La ficha consultada no describe un bono de bienvenida ni un catálogo de mercados; describe la operación de apuestas en general. Eso deja a Pickwin fuera de cualquier comparación de incentivos y la deja dentro de la comparación solo por el registro, que es justamente donde el registro no se puede comprobar.

El veredicto — Pickwin

Pickwin no aporta un bono que comparar ni un catálogo que discutir; su lugar en esta lista lo ocupa un número de permiso en disputa, y ese es un problema que la marca no ha resuelto en su propia comunicación. Un apostador que valore la verificabilidad va a tener mejores opciones aquí mismo. Quien decida abrir cuenta con esta marca debería hacerlo sabiendo que el dato que la identifica legalmente no coincide consigo mismo según quién lo publique.

Caliente: $1,000 MXN sin depósito, duplicación hasta 7,000 MXN y un rollover que solo consta en reseñas

Caliente es la marca con el anuncio más grande de la lista y con el permiso mejor identificado: DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de su propio sitio, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular según las fuentes. Ni siquiera ese número viene con confirmación oficial, pero al menos la casa lo publica y el lector puede leerlo donde está.

El encabezado de su página principal anuncia dos cosas a la vez: $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN. No queda claro si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas, y eso no es un tecnicismo. Un bono utilizable en casino y en deportes se juega con requisitos y márgenes distintos, y el margen del casino es el más alto de la casa. Si el bono se puede gastar ahí, el costo esperado de cumplirlo sube sin que la cifra anunciada cambie.

Sobre el rollover del bono sin depósito, el único dato disponible es de una reseña de casas de apuestas: diez veces el bono. Diez veces $1,000 MXN son $10,000 MXN de apuestas; a $500 MXN por boleto, veinte boletos; con margen de 5 %, alrededor de $500 MXN de costo promedio; con margen de 10 %, cerca de $1,000 MXN, el bono entero. La misma reseña advierte que el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito cambian de una reseña a otra, lo que equivale a decir que ninguno de esos tres datos está fijado por la casa en un lugar que un tercero pueda citar.

La app suma lo que la web no muestra: transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, con uso restringido a mayores de 18 años. La transmisión en vivo y el retiro desde el teléfono son las dos funciones que más se usan en la práctica, y el retiro móvil importa más de lo que parece cuando hay una autoridad que puede congelar cuentas.

El veredicto — Caliente

Caliente ofrece el paquete más completo y el anuncio más generoso, y ahí está exactamente el problema: la cifra grande viene sin el requisito al lado. Dos bonos anunciados en el mismo encabezado, sin que la página diga a qué producto aplican, y un rollover que solo consta en reseñas, forman una oferta que no se puede costear por adelantado. El bono sin depósito es un buen punto de entrada para quien quiere probar la casa sin arriesgar dinero propio, y ese sigue siendo su mejor argumento. La duplicación hasta 7,000 MXN, en cambio, es un techo de anuncio que solo se vuelve real cuando los términos completos están sobre la mesa, y esos términos no están en la ficha.

Bonos de recarga y de lealtad: lo que se renueva cada semana en lugar de pagarse una vez

Un bono de bienvenida solo sirve si la cuenta sigue viva después. Por eso vale la pena mirar los incentivos recurrentes, que en varias casas son el verdadero motor de captación y que casi nunca aparecen en las comparaciones porque no llevan la palabra “bienvenida”.

Campobet anuncia en su app un bono de recarga semanal deportivo de 50 % hasta $10,000 MXN. La estructura es la de un flujo, no la de un regalo único, y eso cambia el cálculo entero: el monto acreditado depende de lo que se deposite cada semana, el tope de $10,000 MXN está ahí para acotar el costo del operador, y el 50 % se aplica sobre un depósito que el jugador decide. Quien deposita poco obtiene un bono pequeño; quien deposita mucho choca contra el techo. La ventaja real es que el requisito se renueva con el flujo y no se acumula detrás de una sola promoción.

El caso de Rushbet mueve el incentivo todavía más lejos del bono. Su programa de lealtad acumula puntos canjeables en una tienda de bonos, y añade un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Un cashback sobre actividad es estructuralmente distinto de un bono de bienvenida, porque devuelve una parte de lo perdido en lugar de acreditar saldo por adelantado. En términos de costo para el jugador, es el tipo de incentivo menos engañoso de todos: no promete nada antes de que haya actividad y no exige volumen nuevo para calificar.

La conclusión práctica une las dos cosas. Para el apostador que juega cada semana, un bono de recarga o un programa de puntos rinde más que un bono de bienvenida grande, porque se cobra muchas veces y no una sola. Para el que juega de vez en cuando, cualquier flujo semanal es letra muerta, y el bono único, aunque caro de cumplir, sigue siendo la única vía. La publicidad invierte esos dos casos: anuncia el bono de bienvenida a todos y los incentivos recurrentes a nadie.

Preguntas frecuentes sobre los bonos de bienvenida

¿Dónde publica cada casa las condiciones de su bono de bienvenida?

En los términos y condiciones de la promoción, y a veces solo dentro de la cuenta después del registro. La pantalla del bono y la ficha de la tienda de aplicaciones muestran la cifra grande, no el requisito. El momio mínimo, el plazo, el factor de apuesta y el tope de retiro están en ese documento. Si no aparece antes de depositar, es una razón para no depositar.

¿Qué significa el rollover y qué significa el momio mínimo de un bono?

El rollover es el número de veces que hay que apostar la base del bono antes de poder retirarla. Diez veces $1,000 MXN son $10,000 MXN en apuestas. El momio mínimo es el piso de cada boleto: por debajo de ese momio la apuesta no avanza el requisito, aunque se resuelva igual. Los dos números juntos deciden cuánto hay que mover.

¿Por qué una apuesta gratis no devuelve su importe cuando acierta?

Porque el cupón se juega, no se retira. Si acierta, se paga la ganancia calculada y no el importe apostado. En una apuesta gratis de $500 MXN a momio 2,00, el retorno esperado ronda los $475 MXN en un mercado que devuelve 95 % de lo jugado. El importe del cupón no forma parte del pago.

¿Cómo se comprueba si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Ese es hoy el punto débil del sistema mexicano. No hay una lista oficial abierta que un particular pueda consultar, y las marcas publican su número en el pie de página sin confirmación externa. Lo que queda es leer ese pie, anotar el número y el permisionario titular, y desconfiar de un sitio que no muestre ninguno de los dos.

¿Quién retiene el impuesto de un premio de apuestas en México?

El operador, al pagar. Conforme a los artículos 137 y 138 de la Ley del ISR retiene 1 % cuando el estado no grava el premio o su tasa no rebasa 6 %, y 21 % cuando una tasa estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México aplica 6 % estatal, alrededor de 7 % en total, y el premio pasa a la declaración anual cuando supera $600,000 MXN.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, y valen solo en esa casa. No existe un límite estatutario de depósito o de pérdida, ni un registro nacional de autoexclusión. Cerrar la cuenta en una casa no cierra nada en las demás. Los límites sirven para separar el impulso del depósito, no para administrar una adicción.

Elaborado por el equipo de «Guiadelfutbol».

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