Apuestas con bono sin depósito 2026: $1,000 MXN que llegan con rollover

Updated noviembre 2026
Licensed
usAvailable in US
Fast payouts
18+ Only

Verificado el 6 noviembre 2026 contra los permisos de la Secretaría de Gobernación (Dirección General de Juegos y Sorteos) tal como los citan las propias casas de apuestas y los compiladores de permisos en México.

Una caja de regalo con listón dorado junto a un boleto de apuesta sobre un mostrador de madera
Caliente anuncia en su página principal $1,000 MXN sin depósito para nuevos usuarios.

Una caja de regalo con un listón dorado y un boleto encima. Así conviene imaginarse el bono sin depósito antes de reclamarlo, porque el listón viene con un nudo: la casa pone el dinero, usted pone las apuestas, y casi nunca el requisito se cumple con una sola jugada. Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito para usuarios nuevos. Esa cifra es la parte fácil del anuncio y también la menos útil, porque el número que decide si el bono vale algo no aparece junto al cero, sino en los requisitos de apuesta que fija cada operador. Y en México, donde el rollover y el momio mínimo los define la casa y no la ley, el mismo anuncio de mil pesos puede terminar costando varias veces su valor en apuestas obligadas. El bono sin depósito es, en esencia, lo que cuesta el regalo.

Índice de contenidos
  1. Qué es un bono sin depósito y por qué no existe dinero gratis
  2. El permiso de la SEGOB: qué protege y qué no protege al apostador
  3. Juego responsable: las herramientas que están en la casa y no en la ley
  4. Qué exige realmente un bono: rollover, momio mínimo y plazo
  5. Cuánto vale de verdad una apuesta gratis: el cálculo
  6. Cómo se comparan las nueve casas: criterios de clasificación
  7. Las nueve casas, una por una: qué ofrece cada plataforma
  8. Impuestos: quién retiene y sobre qué base
  9. Preguntas frecuentes sobre los bonos sin depósito
  10. Lo que conviene tener claro antes de aceptar cualquier bono

Qué es un bono sin depósito y por qué no existe dinero gratis

El mecanismo es sencillo y conviene verlo sin adornos. La casa abona un saldo —en el caso de Caliente, $1,000 MXN anunciados en su página principal— sin pedirle un depósito previo. Ese saldo no es suyo todavía. Es un préstamo condicionado: la casa lo entrega a cambio de que usted apueste un volumen determinado, dentro de un plazo determinado, con momios dentro de un rango determinado. Si cumple todo, el saldo pasa a ser retirable. Si no, se queda donde estaba.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de Caliente exige un rollover de 10 veces.

Un bono sin depósito sigue sujeto a requisitos de apuesta y suele llevar tope de ganancias y plazo de vigencia que cada operador fija a su manera. Esa frase resume el negocio entero. El “sin depósito” describe la puerta de entrada, no el precio.

Lo que el anuncio llama “bono” se comporta, en la práctica, como un contrato de volumen. La casa compra apuestas pagando una cantidad fija por adelantado; usted vende tiempo, atención y riesgo. El saldo inicial no se devuelve al jugador junto con la ganancia —volveremos sobre eso cuando hablemos de los momios— y en varios operadores el tope de ganancias reduce el premio máximo a una fracción del bono. Cien jugadores toman el mismo bono y casi ninguno sale con el mismo resultado, y esa dispersión está diseñada.

Hay un punto de taxonomía que ahorra disgustos. Un bono sin depósito no es un bono de bienvenida con el depósito tachado, aunque el anuncio se lea igual. Un bono de bienvenida con primer depósito duplica lo que usted ingresa hasta cierto tope; Caliente anuncia la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN en su página principal. Es otro producto, con otro desembolso de su parte, y su página no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Si un jugador va a comparar, tiene que comparar dos cosas distintas.

Lo que la ley mexicana no dice sobre los bonos

Ninguna norma federal revisada fija requisitos de apuesta, montos mínimos de bono ni topes de ganancia. Los marcos legales de las apuestas en México describen quién puede otorgar permisos, cómo se autorizan los centros de apuestas remotas y qué obligaciones fiscales y de control existen; el reglamento de la ley establece que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente está prohibida y define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, pero no entra a regular cuántas veces hay que apostar un saldo promocional.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
La ficha de la app de Playdoit describe su bono de $1,000 MXN en un lugar con primer depósito y en otro sin depósito, por lo que conviene revisar las condiciones antes de usarlo.

Eso deja el terreno de los bonos enteramente en manos de las condiciones que cada casa redacta. No hay un tabulador, no hay un mínimo legal de rollover y no hay una autoridad que apruebe las letras chiquitas. Un rollover de diez veces y uno de cuarenta veces conviven en el mismo mercado sin que nada las separe.

En 2026 hubo otro ingrediente. Tras la subida del IEPS a 50 % sobre los juegos con apuestas, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. Los proyectos de ley que buscan prohibir los bonos de bienvenida o limitar la publicidad de los llamados influencers son propuestas, no ley. Un bono que se recorta por presión fiscal es la señal más clara de que ese dinero prometido salió de algún margen, y ese margen llegaba de los jugadores.

Conviene desconfiar de la palabra que más se repite en los anuncios mexicanos: “regalo”. Un regalo no exige que usted arriesgue $10,000 en apuestas para conservarlo. El bono sí.

El permiso de la SEGOB: qué protege y qué no protege al apostador

Aquí se habla de permiso, no de licencia, y la distinción no es un capricho. La Ley Federal de Juegos y Sorteos —publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947— prohíbe en todo el país los juegos de azar y las apuestas, y sólo permite los expresamente autorizados. La Secretaría de Gobernación otorga esos permisos e inspecciona; su Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y extingue permisos y sustancia los procedimientos sancionadores. El reglamento vigente, reformado el 16 de noviembre de 2023, entrega a la Secretaría la interpretación y aplicación administrativas de la norma y advierte en su artículo 2 que la actividad de apuestas no prevista expresamente está prohibida.

Nada de eso es específico de internet. Ninguna norma mexicana nombra las apuestas en línea como categoría aparte, y la práctica reportada es que un sitio online no sostiene un permiso digital independiente, sino que cuelga del permiso de un permisionario con presencia física. Un permisionario puede operar varias marcas. Los tipos de permiso relevantes para apuestas son los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos; los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas a distancia, los permisos no son transferibles y quien opera apuestas remotas debe rendir cuentas trimestrales y anuales auditadas, constituir fianza y reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero.

La lista oficial que nadie pudo abrir

La Dirección General de Juegos y Sorteos publica —o se dice que publica— un PDF con los sitios autorizados. Ese documento no está disponible para consulta pública y en 2026 el Congreso solicitó la creación de un registro abierto. Ante la falta de un listado oficial, los conteos de operadores varían según la fuente consultada —un reporte habla de 136 y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx—, por lo que cada número de permiso debe contrastarse con la información que el propio operador proporciona.

La consecuencia práctica para el lector es incómoda pero cierta: la manera de comprobar si una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación no es buscar un sello en el sitio, porque el sello lo pone la propia casa. Es leer el pie de página, localizar el número de permiso y el nombre del permisionario, y contrastarlo con las compilaciones públicas aceptando que ninguna de ellas está confirmada oficialmente. Cuando dos compilaciones se contradicen, la contradicción es la información.

Los permisos de las nueve casas de esta comparación

Cada marca de esta lista declara operar bajo un permiso de la Secretaría de Gobernación. Los números vienen del pie de página de la propia marca o de una compilación pública, y ninguno está confirmado oficialmente porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse. Se dice una vez y vale para toda la tabla.

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB tal como lo declara su fuente Nombre del permisionario según la fuente
Caliente DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página de caliente.mx Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente)
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx Eventos Festivos de México
Betcris número no impreso: el pie de la marca y la tabla del titular difieren Producciones Móviles
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx Entretenimientos Naturales
Pickwin número no impreso: las fuentes se contradicen entre sí Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México)
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.

Dos marcas destacan por lo que les falta. En Betcris, el número que aparece en su propio pie de página y el que figura en la tabla del titular no coinciden, de modo que la casa declara un permiso sin dar una cifra única. En Pickwin las fuentes se contradicen de plano: el número que publica una compilación es el mismo que el pie de página de Betcris asocia a Producciones Móviles, lo que sugiere una cadena de errores de copia más que dos permisos. Y hay una tercera rareza que merece una línea: en 1xBet la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la que las fuentes nombran como titular.

Lo que un permiso le da al jugador, cuando existe, es concreto: un recinto legal mexicano con un permisionario identificable, controles de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Lo que no le da es una red de seguridad para su saldo. Sobre eso, los dos párrafos siguientes.

Las marcas suspendidas y la frontera sin protección

Desde noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera congeló cuentas y deshabilitó a bet365 y Betano (Ganador Azteca, del grupo de Ricardo Salinas Pliego). En diciembre de 2025 un tribunal colegiado sólo les permitió publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, aunque el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente.

El estado es inestable y por eso aquí se escribe siempre con fecha, nunca como abierto o cerrado hoy. Un jugador que lea esta página semanas después debe verificar el estado en el momento en que lea. Ahí está el detalle que ninguna cuota compensa: un saldo depositado en un operador bloqueado puede quedar congelado, y no existe un mecanismo público que le devuelva el dinero.

El terreno de juego sin permiso mexicano no es una alternativa más cómoda. Una casa que opera al margen no ofrece recinto legal en México, ni permiso de la Secretaría, ni controles de identidad y lavado de dinero, ni CFDI de retenciones; las casas con licencia de Curazao no son permisionarias mexicanas. Y en ninguno de los dos casos hay un registro nacional de autoexclusión al que un jugador pueda apuntarse para cerrarse el acceso. La frontera se describe como zona sin protección, sin nombres.

Ninguna norma establecida impone una multa ni un delito al jugador que apueste en un sitio sin permiso, y ninguna norma lo exime de nada. La honestidad consiste en decir las dos cosas a la vez.

Juego responsable: las herramientas que están en la casa y no en la ley

México no tiene un registro nacional de autoexclusión y no se encontró un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una figura de cuenta temporal. Lo que existe es más modesto y también más útil de conocer: cada operador lista en su propia ficha de aplicación las herramientas voluntarias que ofrece —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— y el jugador que las necesita las busca ahí, dentro de la cuenta, no en una ventanilla pública.

La asimetría vale la pena decirla en voz alta. La ley limita el acceso de menores a las áreas de apuestas de los establecimientos y al cruce de apuestas del reglamento, pero no fija una cifra de edad para apostar; el número de 18 años lo ponen las marcas en sus propios avisos. Un límite que se sostiene en la buena voluntad del operador es un límite que el operador también puede rediseñar.

Cómo lo declara cada marca

Las nueve casas de esta lista publican señales de juego responsable, y lo hacen con distinto detalle.

Codere México dice en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente indica en el pie de su página principal que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris dice en su pie de página que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18.

Es lo que cada marca declara de sí misma, y sirve como punto de partida, no como certificado. La ficha de PlayCity, por su parte, presenta el producto como casino con sala de máquinas y apuestas deportivas y no describe bonos ni métodos de pago, lo que deja al jugador sin saber qué herramientas de control ofrece ese operador antes de registrarse.

Poner un límite de depósito o de pérdida, paso a paso

Donde la ley no llega, llega la configuración de la cuenta. El orden práctico es este. Primero se crea la cuenta y se completa la verificación de identidad; sin ese paso, muchas casas no habilitan depósitos ni retiros. Después, antes de ingresar dinero, se entra a la sección de juego responsable o de límites dentro del perfil y se fija un techo de depósito por día, semana o mes. Los límites de pérdida funcionan parecido, con la diferencia de que se calculan sobre el saldo perdido y no sobre lo ingresado, y suelen ser más difíciles de subir que de bajar.

Ahí es donde el trámite se atasca con frecuencia. Casi todas las casas aplican un periodo de enfriamiento antes de que un aumento de límite surta efecto, y varias no permiten reducirlo sin esperar. Si el jugador necesita frenar hoy y no en una semana, la autoexclusión interna es la herramienta que actúa de inmediato, con el costo evidente: deja de tener acceso al saldo mientras dure.

Una salvedad que conviene tener presente: si el jugador mantiene saldo promocional pendiente de cumplir, poner un límite de depósito no lo libera de los requisitos del bono. El rollover sigue corriendo, y con el plazo corriendo en contra.

Qué exige realmente un bono: rollover, momio mínimo y plazo

Los tres números que deciden si un bono sin depósito tiene algún valor no se anuncian a la entrada. Aparecen en las condiciones, y cada casa los fija a su gusto.

El rollover —requisitos de apuesta, en el vocabulario de las condiciones mexicanas— es el volumen que hay que apostar antes de poder retirar. Se expresa como múltiplo del bono. Un múltiplo de diez sobre $1,000 MXN pide $10,000 MXN en apuestas acumuladas, y ese volumen no se refiere al saldo disponible sino al dinero que pasa por el boleto.

El momio mínimo es la segunda condición. Cada casa exige que las apuestas que cuentan para el rollover se hagan por encima de cierto momio. Apuestas a momios bajos —los favoritos cortos, que son cómodos y por eso mismo populares— suelen quedar fuera del cómputo. Un jugador que apuesta todo el rollover a momios de 1,10 puede descubrir que ninguno de sus boletos contó.

El plazo es la tercera. El reloj arranca con el abono del bono y no se detiene. Cuando vence, el saldo promocional y las ganancias que hayan generado suelen desaparecer sin ceremonia.

El rollover del bono que más se anuncia

Caliente anuncia $1,000 MXN sin depósito en su página principal y no publica en esa página el requisito de apuesta. Ahí empieza el problema del jugador que quiere saber a qué se compromete.

Según reseñas de casas de apuestas, ese bono exigiría un rollover de 10 veces; otras reseñas añaden al menos 10 apuestas, momios entre +100 y +2000, una apuesta mínima de $50 MXN y 30 días de vigencia. No hay acuerdo entre ellas. Se escribe como lo que es: la cifra de terceros, no una condición confirmada por la marca. Con ese rollover, $1,000 MXN de bono pedirían $10,000 MXN en apuestas, y a $50 MXN por boleto eso son 200 apuestas antes de que el saldo sea retirable. Doscientas. Ese número es el que el anuncio de mil pesos no menciona.

Los momios entre +100 y +2000 que citan esas reseñas merecen traducción, porque el formato americano esconde una trampa. +100 equivale a un momio decimal de 2,00, es decir una apuesta al cincuenta por ciento, y +2000 a 21,00. Si el rango es correcto, sólo cuentan los boletos con momio decimal de 2,00 o superior, y quedan fuera justamente los favoritos cortos que tantos jugadores usan para “asegurar” el rollover. Un momio mínimo alto acorta el menú y empuja al jugador hacia apuestas con más varianza.

La duración del bono como costo, no como trámite

Treinta días para cumplir un rollover de diez veces y una apuesta mínima parecen holgados hasta que se divide. Si el rango de momios obliga a buscar boletos de 2,00 o más, el jugador no puede limitarse a repetir el mismo favorito. Tiene que encontrar mercados con valor, y en un mercado maduro el valor escasea cuanto más se busca.

De ahí la geometría incómoda del plazo: cada día que pasa sin apostar es un día menos para alcanzar el volumen. Un jugador que apuesta fines de semana tiene menos margen que uno que apuesta a diario, y eso no lo decide su habilidad sino su calendario.

También hay un detalle de reinicio que conviene verificar caso por caso: algunas condiciones permiten que el bono se extienda mientras el jugador mantenga actividad, y otras lo apagan sin aviso. La ficha de Playdoit muestra hasta qué punto la letra chica se lee mal: anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida y en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Cuando el propio material promocional se contradice, el número exacto es lo último que se debe buscar y lo primero que hay que confirmar antes de usar el bono.

Qué pasa cuando el bono se pierde

La mayor parte del valor de un bono sin depósito se pierde de tres maneras, y ninguna implica mala suerte.

La primera es el vencimiento. El jugador acumuló parte del rollover, el plazo se cerró y el saldo promocional se fue con él.

La segunda es el momio excluido. El jugador completó el volumen apostando a momios cómodos que no contaban, y el contador marcó cero.

La tercera es el tope de ganancias. Un jugador afortunado convierte $1,000 MXN en una cifra llamativa, cumple el rollover entero y descubre que la casa paga sólo una fracción del premio, porque el tope se fijaba en las condiciones. La ganancia grande y el tope pequeño son compatibles: lo que choca con el tope es la esperanza, no el contrato.

Esa es la razón para leer las condiciones antes de aceptar el saldo, no después. Una vez reclamado el bono, los términos ya son obligatorios para las dos partes.

Cuánto vale de verdad una apuesta gratis: el cálculo

Este es el punto donde el folleto se cae solo.

Un bono sin depósito normalmente no es un saldo retirable con las reglas de un depósito. Se comporta como una apuesta gratis: la casa paga la ganancia pero no devuelve el importe de la apuesta. Si usted apuesta esos $1,000 a un momio decimal de 2,00 y acierta, cobra $2,000; de ellos, $1,000 son ganancia y los otros $1,000 nunca fueron suyos en sentido pleno, porque el importe de la apuesta gratis no se paga junto con la ganancia. Una apuesta gratis, en los hechos, vale menos que su importe nominal y siempre menos que el importe nominal en dinero efectivo.

Para medirlo con números tomemos un ejemplo, no una cuota cotizada: un mercado a dos resultados con momio decimal 1,90 en cada lado. Ese mercado devuelve por cada peso apostado una proporción de 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), es decir 0,95, y la casa retiene el 5 % de margen. Ahora el valor: con un bono nominal de $1,000 MXN y un momio de 1,90, el valor medio es $1,000 × (1,90 − 1) ÷ 1,90 × 0,95, esto es $450 MXN. La cifra es una estimación sobre muchas apuestas y no promete resultado alguno en un boleto concreto.

Y aquí el cálculo se parte en dos, porque el valor depende del momio que el jugador elija. Con un momio decimal de 1,50 y el mismo margen del 5 %, el valor medio baja a $316,67 MXN. Con un momio de 3,50, sube a $678,57 MXN. La banda va de unos $317 a unos $679 MXN sobre un bono que el anuncio presenta como mil pesos, y la condición que la mueve es el momio: cuanto más alta la cuota del boleto, más vale el bono en promedio, y también más alta la varianza. Ninguna de las dos cifras dice nada sobre la probabilidad de acertar.

Hay un tercer término que suele olvidarse: los requisitos de apuesta que acompañan al bono consumen parte de ese valor si el rollover obliga a apostar muchas veces más con el mismo margen del 5 %. Un bono que exige rollover puede terminar valiendo bastante menos de lo que sugiere la tabla arriba; el valor medio de $450 MXN describe una sola apuesta gratis sin requisitos de apuesta, y es la cota superior, no la inferior.

Esa es la matemática que el anuncio omite. El bono no es dinero: es una opción con costo de ejercicio. Y en la mayoría de los casos el ejercicio cuesta más de lo que paga.

Cómo se comparan las nueve casas: criterios de clasificación

Ninguna de las casas de esta lista publica cifras completas de rollover en su propia página principal. Eso obliga a comparar por lo que sí está declarado: la estructura del permiso, el tipo de promoción y lo que la marca dice de su producto. La información de cada marca viene de su propio sitio o de la ficha de su aplicación; donde el detalle es de terceros, se dice.

Los criterios que uso son cuatro. El primero es qué tipo de promoción ofrece la casa y si es de las que dependen de un depósito previo, porque eso cambia por completo el desembolso del jugador. El segundo es si las condiciones del bono son legibles en la propia ficha o si hay que buscarlas en otro lado. El tercero es la calidad del permiso: número coherente, titular identificable, fuente que no se contradice. El cuarto es la amplitud del producto deportivo, que en la práctica determina cuántos mercados hay para cumplir un rollover sin repetir momios.

La parrilla de las nueve casas

Casa de apuestas Permiso de la SEGOB y fuente tal como se declara Lo que dice la ficha de la marca sobre el bono
Caliente DGG/SP/404/97 en el pie de su propio sitio $1,000 MXN sin depósito y duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx $1,000 MXN de bono descrito en un apartado con primer depósito y en otro sin depósito
Betcris número no impreso: su pie de página y la tabla del titular difieren sin cifra de bono; su pie de página insiste en la prohibición para menores
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx sin cifra de bono en lo revisado
1xBet DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx bonos de bienvenida y promociones de temporada, sin cifras
Pickwin número no impreso: las compilaciones se contradicen sin cifra de bono en lo revisado
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx sin cifra de bono en lo revisado
Betway 4184, según casasdeapuestaslegales.mx club con apuestas gratis semanales, sin montos

La lectura de esa parrilla es incómoda para cualquiera que venga buscando la mejor cifra. La única casa que publica un bono sin depósito con número es Caliente, y lo publica sin sus condiciones. La única que publica un bono de bienvenida con tope alto y una cifra clara es Codere, y sugiere depósito. El resto anuncia promociones sin números o centra su comunicación en otra cosa: Betway habla de momios mejorados y un club de apuestas gratis semanales, 1xBet de bonos de bienvenida y promociones de temporada, Strendus y Novibet no publican cifras de bono en lo revisado.

Eso es información, no un vacío. Una casa que no publica el rollover junto al bono, o no publica el bono con cifras, le está diciendo algo al jugador atento sobre cuánto espera que éste compare.

Dónde está el detalle que la parrilla no recoge

Las condiciones que de verdad pesan —rollover, momio mínimo, plazo, tope de ganancias— no están en ninguna de las tres columnas, y no es un descuido de la tabla: es que ninguna de las nueve marcas las publica en su página principal o en la ficha revisada. Esa ausencia es el hallazgo más repetido de esta comparación.

De ahí se sigue una regla práctica que vale más que cualquier tabla. Antes de reclamar un bono, abrir las condiciones generales de la promoción y buscar cuatro palabras: requisitos de apuesta, momio mínimo, vigencia y ganancia máxima. Si alguna de las cuatro no aparece en el documento promocional, el jugador la encontrará en los términos generales del sitio, y esa búsqueda es exactamente lo que el proceso de aceptar un bono está diseñado a saltarse.

Y una advertencia sobre las compilaciones. Los números de permiso de esta página vienen de dos fuentes que se contradicen entre sí en al menos dos casos, y ninguno está confirmado oficialmente porque la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse al revisar el material. Un jugador que necesite certeza sobre el permiso de una casa tiene que pedirle el documento al operador o esperar a que el registro público que el Congreso pidió en 2026 esté disponible.

Las nueve casas, una por una: qué ofrece cada plataforma

Las nueve son marcas que operan en México bajo el permiso de la Secretaría de Gobernación de un permisionario, según lo declaran las fuentes citadas. No es un ranking y no es una recomendación: la lista sigue un orden fijo de comparación y la ausencia de una marca no implica que carezca de permiso. Se compara sólo por lo que las fichas y los pies de página declaran.

Caliente: el bono más anunciado y la letra más corta

Caliente es el caso más claro de esta página, casi un experimento. Su página principal anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar en esa misma página si las dos ofertas valen sólo para apuestas deportivas. El número grande está ahí; el requisito de apuesta no.

Lo que sí describe su aplicación Caliente Deportes es el producto: transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, sólo para mayores de 18 años. Es una parrilla amplia, y el creador de apuestas importa aquí más de lo que parece: permite armar combinadas con los momios que el jugador elige, lo que ayuda a cumplir un rollover que exige momios altos sin depender de los favoritos cortos.

El tercer elemento del expediente es el rollover de las reseñas, y ya lo vimos: diez veces según unas, con exigencia de diez apuestas, momios entre +100 y +2000, apuesta mínima de $50 MXN y treinta días según otras, sin acuerdo. La marca no lo confirma.

El veredicto es este: Caliente paga mejor que nadie el trabajo de averiguar. Si el jugador toma el bono y trata los $1,000 MXN como un anticipo contra $10,000 MXN de apuestas obligadas a momios de 2,00 o más, la casa le está comprando la actividad a un precio que rara vez gana. Entre las nueve, es la única que pone un bono sin depósito con cifra a la vista, y también la que menos ayuda a entenderlo.

Playdoit: una promoción que se contradice a sí misma

El expediente de Playdoit cabe en una contradicción. La ficha de su aplicación anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. No es un matiz de redacción: son dos productos distintos con el mismo titular y el mismo monto.

El permiso que se le asocia es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según una compilación pública y sin confirmación oficial, con Eventos Festivos de México como titular. Es un número regular y una fuente habitual, sin las rarezas de otras marcas de esta lista.

La consecuencia para el jugador es de secuencia, no de cifra. Antes de tocar el bono hay que decidir, con la casa o con sus términos generales, si el bono que se va a reclamar requiere ingreso o no; de esa respuesta depende el desembolso, y la ficha revisada no la da. Un jugador que deposite para cumplir un bono que era sin depósito perdió dinero; uno que no deposite para un bono que sí lo exigía se queda sin promoción.

La ficha informa al lector menos de lo que informa sobre la casa. Un operador que no puede describir su propia promoción de dos maneras compatibles está diciendo dónde pone el esfuerzo de redacción.

Betcris: un permiso que no coincide consigo mismo

Betcris declara en su pie de página un permiso de la Secretaría de Gobernación bajo el nombre de Producciones Móviles, y el número que aparece ahí no es el mismo que figura en la tabla del titular. Ninguno de los dos está confirmado oficialmente.

En material de bonos, su ficha no publica cifras en lo revisado. Lo que sí publica es una política explícita: los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es la declaración más directa sobre edad de las nueve casas, y en un mercado donde la ley no fija el número, el detalle tiene valor.

Esa insistencia en el filtro de edad convive raro con un permiso mal documentado. La casa pone cuidado en alejar a quien no debe apostar y menos cuidado en acreditar con qué permiso opera. Ninguna de las dos cosas se arregla desde la página del usuario, pero la segunda es la que se puede exigir antes de ingresar dinero.

Para un jugador que use el aviso de juego responsable como termómetro de seriedad, Betcris está mejor de lo que sugiere su tabla de permisos. Para quien quiera comprobar un permiso con un número único, es un problema.

Strendus: tres permisos y una duda sobre el titular

Strendus es la marca con más papeleo declarado y con más desacuerdo sobre a quién pertenece. Las compilaciones le atribuyen los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, con Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads como titular según la fuente consultada. Las compilaciones difieren, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse.

Su ficha revisada no publica cifras de bono sin depósito. La casa se presenta, en los documentos disponibles, como operador con estructura de permisos múltiples.

Ahí está su utilidad para esta comparación. Tres permisos vigentes de años distintos indican una operación que ha ido sumando autorizaciones; un titular que cambia según quién lo reporte indica una estructura societaria que un jugador no puede reconstruir desde fuera. Las dos cosas conviven sin contradicción. Lo que no convive es la promesa implícita de un operador “más regulado” y la práctica de no publicar condiciones de bono: la primera no dice nada sobre lo que cuesta cumplir un rollover en la segunda.

Si un bono con cifras claras es lo que el jugador busca, Strendus no aparece en la lista por ese motivo y su expediente no ayuda a decidir en otra dirección.

1xBet: parrilla enorme y titular que no cuadra

La aplicación de 1xBet ofrece apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de fútbol, básquetbol, tenis, UFC y esports, además de bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad. Es, sobre el papel, la parrilla más ancha de las nueve, y para cumplir un rollover de momios altos una oferta multideporte es una ventaja real: hay más mercados donde buscar valor sin repetir el mismo tipo de apuesta.

Sobre el permiso, el expediente es turbio. Se le asocia el número DGJS/0002/2020 según una compilación que, además, no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx, y la tienda de aplicaciones lista la app bajo 1XCorp N.V., una compañía distinta de la que las fuentes nombran como titular, Entretenimientos Naturales.

Esa distancia entre la marca, el desarrollador y el permisionario es la clase de detalle que un jugador detecta y no puede resolver solo. La coherencia de un permiso no se mide por el número que aparece en una compilación, sino por la cadena de nombres que une a la marca con el titular. Aquí la cadena tiene un eslabón que no cierra.

Vale la pena para quien priorice variedad de mercados y programas de fidelidad, siempre que acepte que la verificación del permiso queda pendiente en su propio caso.

Pickwin: cuando dos fuentes no pueden tener razón a la vez

Pickwin se asocia a dos números de permiso que se excluyen: DGJS/DCRCA/1584/2019 en una compilación y DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER en otra, con Producciones Móviles S.A. de C.V. y Unocapali La Paz Operadora como titulares nombrados. Y el primero de esos números es el mismo que el pie de página de Betcris asocia a Producciones Móviles.

Eso no significa que una de las dos marcas esté sin permiso. Significa que la fuente que publica el dato copió o mezcló información, y que la compilación en la que aparecen varios números de esta página arrastra ese error. Un jugador que use esa compilación como referencia hereda la confusión.

Su ficha revisada no publica cifras de bono, de modo que la marca entra en esta comparación por su estructura de permiso y no por su oferta promocional.

El veredicto cabe en una frase incómoda: no hay aquí nada que un jugador pueda usar para decidir entre Pickwin y otra casa, y la razón no es que falte información sobre la promoción, sino que la que existe sobre el permiso se contradice. Cuando el único dato comprobable es el que falla, el expediente no ayuda.

Codere: el bono grande, la parrilla de verdad y la letra chica ausente

Codere es la marca que más se parece a lo que un jugador imagina cuando busca bonos. Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN —la cifra más alta de las nueve— y depósitos con tarjeta, SPEI y OXXO. Su aplicación cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis.

Ese conjunto es lo mejor de la lista en producto. Treinta deportes más creador de apuestas más momios mejorados significa que un jugador que necesite cumplir un rollover de momios altos tiene a mano las herramientas para hacerlo sin quedarse en los favoritos cortos. Los métodos de pago —tarjeta, transferencia SPEI y efectivo en tienda— cubren también al jugador sin tarjeta o sin cuenta bancaria, que en México no es una minoría.

Sobre el permiso, se le atribuyen DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según una compilación pública, con Libros Foráneos S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. Es el patrón habitual de esta página: números plausibles, fuente secundaria.

Y la letra chica sigue ausente. Un bono de hasta 7,000 MXN dice el techo y calla el mínimo, el rollover y el plazo. La cifra grande y la condición invisible son la misma promoción.

El veredicto es para quien prioriza variedad de mercados y flexibilidad de depósito: es la marca que mejor combina producto amplio con una cifra de bono alta. El jugador que quiera saber cuánto cuesta ese techo tendrá que preguntarlo antes de aceptarlo, porque la ficha no lo dice.

Novibet: permiso anotado, promoción silenciosa

Novibet aparece en esta lista con un permiso anotado, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según una compilación pública y sin confirmación oficial. El número sigue el formato de la Dirección General de Juegos y Sorteos y no arrastra las contradicciones de otras marcas del cuadro.

Su material revisado no publica cifras de bono, y tampoco hay otros elementos del expediente que permitan caracterizar su oferta promocional. La casa entra en la comparación por su documentación, no por su escaparate.

Lo que se puede decir con lo que hay es una advertencia y una recomendación de secuencia. Un permiso anotado en una compilación es el punto de partida de la verificación, no el final, y en un mercado donde la lista oficial no está disponible esa verificación se hace en el pie de página y en los términos del operador. Un jugador que llegue a Novibet buscando un bono sin depósito tiene que pedirle las condiciones a la casa antes de asumir que existen y antes de asumir que no.

Betway: el club de apuestas gratis y un nombre largo detrás

Betway llega con el elemento más peculiar de la lista. Su aplicación anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas “Crea Tu Apuesta” y un club con apuestas gratis semanales. Dos mil eventos semanales no son un adorno: son el inventario donde un jugador encuentra momios en el rango que le exija un rollover.

El vehículo promocional, sin embargo, tiene el nombre más largo del mercado: un club de apuestas gratis semanales no es un bono sin depósito ni un bono de bienvenida. Es una membresía con entregas periódicas, y ese formato cambia el cálculo. La apuesta gratis semanal llega cada semana y vale poco cada vez; el bono de bienvenida llega una vez y vale más. Para un jugador que apuesta todas las semanas, la suma puede superar a un bono único; para quien quería probar la casa una vez, no.

Sobre el permiso, se le asigna el número 4184 según una compilación pública, con Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. como titular, sin confirmación oficial. El número es corto y no sigue el formato de las demás fichas de esta página, lo que no lo invalida pero sí obliga a verificarlo aparte.

Es la casa para el jugador de rutina, el que apuesta cada semana y se beneficia del flujo continuo. Quien busque un solo desembolso promocional no encontrará aquí lo que busca.

Cómo leer estos nueve expedientes sin equivocarse

Tres cosas se repiten y conviene aislarlas.

La primera: la única casa de esta lista que hace pública una cifra de bono sin depósito la publica sin sus condiciones, y las condiciones que circulan para ella son de terceros y no coinciden entre sí. Eso no es un defecto de la tabla; es el estado del mercado mexicano de bonos.

La segunda: el permiso mexicano de apuestas es un documento con número, titular y fuente, y ninguna de las nueve fichas revisadas presenta los tres elementos sin contradicción o sin depender de una compilación secundaria. La verificación real se hace en el pie de página del operador y, cuando exista, en el registro público que se ha pedido desde el Congreso.

La tercera: ganar en un bono depende menos de la casa elegida que del momio que el jugador use para cumplirlo. Un operador con parrilla ancha ayuda; una casa con las condiciones oscuras no impide cumplir el rollover, sólo dificulta saber cuánto costará.

Con eso en la mano, la decisión del jugador se vuelve concreta. Si quiere un bono sin depósito con cifra visible, la lista se reduce a una marca y esa marca no publica su rollover. Si quiere producto amplio y flexibilidad de pago, hay dos o tres opciones mejores. Y si lo que busca es el documento del permiso con todas sus letras, ninguna de las nueve lo entrega desde su ficha, y ahí el paso siguiente no es comparar sino preguntar.

Impuestos: quién retiene y sobre qué base

La parte fiscal entra en la decisión de un bono más de lo que parece, porque el premio que el jugador cobra llega ya con una retención y esa retención la aplica el operador.

Del lado de la casa, el impuesto especial sobre producción y servicios grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, según el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS, reformado en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026; antes la tasa era de 30 %. Ese mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.

Aquí conviene una precisión que casi nadie hace. La base del impuesto no está fijada en lo revisado: el texto legal dice “valor de la actividad”, la prensa dice “monto total apostado”, y por eso no se escribe “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”. Los impuestos estatales varían: la Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados.

Del lado del jugador, los premios son ingresos. El artículo 137 de la Ley del ISR cubre los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados, y el artículo 138 fija la retención: 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no excede el 6 %, y 21 % si un impuesto estatal supera ese 6 %. La retención es pago definitivo sólo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre premios, alrededor de 7 % en total según un reporte secundario, y los premios anuales por encima de $600,000 MXN se reportan en la declaración anual.

El detalle que conviene no pasar por alto es el ámbito del artículo 137: habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido, y la postura correcta ante esa duda es consultar a un contador o asesor fiscal. Un bono sin depósito no cambia nada de lo anterior: el saldo promocional convertido en premio sigue el mismo camino.

Preguntas frecuentes sobre los bonos sin depósito

¿Cómo funciona un bono de bienvenida en una casa de apuestas y dónde están sus condiciones?

La casa abona un saldo promocional a una cuenta nueva y lo condiciona al cumplimiento de requisitos de apuesta. Las condiciones no suelen estar en el anuncio, sino en los términos generales de la promoción, enlazados al pie de la página o dentro de la cuenta, y ahí aparecen el rollover, el momio mínimo, el plazo y el tope de ganancias.

¿Qué significan el rollover y el momio mínimo en un bono de bienvenida?

El rollover es el volumen total que hay que apostar antes de retirar, expresado como múltiplo del bono: diez veces sobre $1,000 MXN significan $10,000 en apuestas. El momio mínimo es la cuota que debe superar cada boleto para contar. Si las apuestas no llegan a ese momio, quedan fuera del cómputo.

¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve junto con la ganancia?

Porque el importe de la apuesta gratis no es saldo propio y la casa paga sólo la ganancia. A momio decimal de 2,00, una apuesta gratis de $1,000 devuelve $2,000, de los que $1,000 son ganancia; el importe de la apuesta se queda en la casa. Por eso una apuesta gratis vale menos que su cifra nominal.

¿Cómo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Leyendo el pie de página del sitio, donde deben aparecer el número de permiso y el nombre del permisionario, y contrastándolo con las compilaciones públicas. En México la Dirección General de Juegos y Sorteos no ofrece una lista oficial de acceso sencillo, así que ninguna cifra debe darse por confirmada oficialmente sin comprobación adicional.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas en México y quién los retiene?

Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingresos y el operador aplica la retención del artículo 138 de la Ley del ISR: 1 % si el estado no grava el premio o su tasa no excede el 6 %, y 21 % si la supera. La Ciudad de México grava con 6 % los premios.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Se fijan desde la sección de juego responsable dentro del perfil de la cuenta, después de completar la verificación de identidad. Los topes de depósito se expresan por día, semana o mes y los de pérdida sobre el saldo perdido. Casi todas las casas aplican un periodo de espera antes de que una subida surta efecto, y una reducción suele ser inmediata.

¿Un bono sin depósito obliga a depositar después para poder retirar?

No por el bono en sí. El saldo promocional se libera cumpliendo requisitos de apuesta, con apuestas hechas desde el propio saldo del bono. Muchas casas exigen, antes de habilitar retiros, tener la verificación de identidad completa y un método de cobro a nombre del titular. Un jugador que retira por primera vez suele toparse con ese trámite.

¿Qué pasa si el bono vence antes de completar el rollover?

El saldo promocional y las ganancias pendientes se cancelan, y el contador de apuestas no se reanuda. El plazo arranca con el abono y corre sin detenerse, así que el jugador que apuesta con poca frecuencia tiene menos margen. Conviene calcular cuántas apuestas al día exige el volumen antes de aceptar el bono.

Lo que conviene tener claro antes de aceptar cualquier bono

El bono sin depósito es la promoción mejor publicitada y peor documentada del mercado mexicano, y eso no es coincidencia.

Un jugador que llegue a esta página con una idea simple —reclamar los $1,000 MXN que anuncia Caliente y ver qué pasa— se enfrenta a tres cifras que la casa no publica en esa página: cuántas veces hay que apostar, a qué momio mínimo y hasta cuándo. Las reseñas que circulan hablan de diez veces, de al menos diez apuestas, de momios entre +100 y +2000, de una apuesta mínima de $50 MXN y de treinta días, sin acuerdo entre ellas. El valor medio de un bono así, medido en un mercado de dos resultados con momio 1,90 y un margen del 5 %, ronda los $450 MXN sobre un nominal de $1,000; medido a momio 1,50 baja a unos $317 y a momio 3,50 sube a unos $679, y las tres cifras caen bastante cuando el rollover obliga a repetir apuestas bajo el mismo margen.

Ninguna de esas estimaciones promete un resultado. Un bono es una opción con costo de ejercicio, y el costo aparece en la parte que nadie lee.

En el otro platillo de la balanza está el permiso. Las nueve casas de esta comparación declaran operar bajo permiso de la Secretaría de Gobernación y ninguna de las nueve lo acredita del todo en su propia ficha: hay números que no coinciden, titulares que las compilaciones discuten y un registro oficial que no está disponible al público. Las marcas suspendidas desde noviembre de 2025 —bet365 y Betano de Ganador Azteca— muestran lo que está en juego cuando la autoridad actúa, porque los saldos de los jugadores quedan dentro de la operación intervenida. Ese riesgo no se cubre con ningún rollover bajo.

Lo que sí puede hacer un jugador es ordenar la decisión. Elegir la casa por la trazabilidad de su permiso y por la amplitud de su parrilla deportiva, no por el tamaño de la cifra anunciada. Confirmar las cuatro condiciones —requisitos de apuesta, momio mínimo, vigencia y ganancia máxima— antes de reclamar el saldo, y abandonar el bono si alguna no está escrita en ninguna parte. Fijar los límites de depósito y de pérdida antes de ingresar dinero, no después. Y tratar cualquier cifra prometida como lo que es: un número condicionado, no un ingreso.

El bono sin depósito puede valer la pena. Rara vez vale lo que dice su anuncio, y casi siempre vale lo que digan sus condiciones.

Preparado por la redacción de «Guiadelfutbol».

Apuestas con bono de registro en México: qué se gana y qué se paga
Apuestas con bono de registro en México: qué se gana y qué se paga

Guía para entender qué vale de verdad un bono de registro en apuestas: permiso de…