Apuestas deportivas en México 2026: el permiso cuesta, y se paga en el momio

Updated noviembre 2026
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Nadie cobra por poner un permiso de la Secretaría de Gobernación en el pie de página. Se cobra en los momios. Y en $1,90 por lado, ese cobro tiene una cifra exacta.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
Según el artículo 2 del Reglamento de la LFJS, la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida.

Datos actualizados a 6 noviembre 2026, con los permisos y las condiciones tal como los presentan las propias casas de apuestas en sus fichas y pies de página y como los recogen los recopilatorios de licencias que se citan en cada caso; la lista oficial de permisos de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número de permiso se presenta aquí como confirmado oficialmente.

Índice de contenidos
  1. Panorama de las apuestas deportivas en México: por qué la palabra “licencia” no aparece en ningún permiso
  2. Normativa y supervisión: la ley de 1947 que nadie ha reemplazado
  3. Prevención y juego responsable: las protecciones que existen y las que no
  4. Bonos y apuestas gratis: incentivo, requisito y lo que queda al final
  5. Dispositivo, navegador y pantalla: las aplicaciones de apuestas en México
  6. Procedimiento: cómo funcionan las apuestas deportivas en México, paso a paso
  7. Evaluación y clasificación: las mejores páginas de apuestas deportivas en México
  8. Las 9 casas de apuestas deportivas en México, una por una
  9. Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en México

Panorama de las apuestas deportivas en México: por qué la palabra “licencia” no aparece en ningún permiso

Conviene empezar por el vocabulario, porque el vocabulario es el primer lugar donde se pierde dinero. En México no se otorgan “licencias” de apuestas. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos habla de un permiso de la Secretaría de Gobernación, definido en su artículo 3 como un acto administrativo temporal que se concede a un permisionario. Temporal significa que caduca, que se revisa y que puede terminar. Ningún operador es dueño de su derecho a operar; lo tiene prestado por un plazo que la autoridad controla.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisionarios de apuestas remotas deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros.

La diferencia no es académica. Una licencia de un regulador extranjero se compra, se mantiene con cuotas anuales y se conserva mientras se paguen. Un permiso mexicano se renueva a criterio de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que según el artículo 2 del Reglamento autoriza, controla, vigila, modifica y termina permisos, y que además instruye los procedimientos de sanción. El mismo artículo deja claro el punto de partida: la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. No es un régimen de libertad con excepciones. Es un régimen de prohibición con puertas numeradas.

Lo que ese régimen le cuesta al jugador

Una puerta numerada tiene dueño. El permiso se concede a un permisionario —una empresa mexicana con domicilio, obligaciones fiscales y responsabilidades ante la autoridad— y no a la marca que el jugador ve en pantalla. Detrás de un nombre conocido puede haber una sociedad distinta, y una misma sociedad puede sostener varias marcas a la vez. El jugador que deposita no contrata con el logo; contrata con el permisionario, aunque nunca lea su nombre.

Eso ordena el resto de la página. Todo lo que sigue —el IEPS del 50 %, las retenciones del ISR, el margen escondido en cada momio, el requisito de apuesta de un bono— es dinero que sale de algún bolsillo. La pregunta útil no es cuál casa promete más, sino cuánto de lo prometido sobrevive a las condiciones que lo acompañan.

La cuenta que se juega cada semana en los momios

Antes de entrar en marcas, conviene ver el mecanismo desnudo, porque es el mismo en todas. En un mercado de dos resultados cotizado a 1,90 por lado, la probabilidad implícita de cada lado es 1 ÷ 1,90, y la suma de las dos pasa de 1. Esa diferencia es lo que la casa retiene de cada peso apostado, y se calcula igual en los 9 sitios que veremos: el reparto es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), que da aproximadamente 0,95, es decir, un 95 % del dinero vuelve a los jugadores y el 5 % restante se queda como margen.

Ese 5 % es la cifra que el lector quiere tener en la cabeza antes de leer cualquier oferta. Una casa que devuelve el 95 % de lo apostado no necesita cobrar por registrarse; ya cobró. Y cuando el margen de un mercado sube al 6 o al 8 % —cosa frecuente en combinadas y en mercados secundarios— el cobro crece sin que nadie lo anuncie.

Normativa y supervisión: la ley de 1947 que nadie ha reemplazado

La Ley Federal de Juegos y Sorteos está fechada el 31 de diciembre de 1947. En su texto no hay una sola línea sobre apuestas en línea, porque en 1947 no había línea. El Reglamento que la desarrolla sí se reformó, y la última reforma es del 16 de noviembre de 2023, pero esa reforma tampoco inventó un régimen digital: se limitó a ordenar la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos —con la salvedad de los de la Lotería Nacional— y a dejar sentada la competencia federal sobre la materia.

El resultado es una convivencia incómoda. Un sitio web que opera desde otro país y acepta jugadores mexicanos se apoya, en la práctica reportada, en el permiso de un permisionario con presencia física en México. No existe un permiso digital autónomo, del mismo modo que no existe una ley que reconozca la actividad digital como propia. Cuando alguien te dice que su plataforma “está regulada en México”, lo que puede estar diciendo con precisión es que alguien más, con domicilio mexicano, tiene un permiso por apuestas remotas y le presta su estructura legal.

Los tipos de permiso que sí existen para apostar

El artículo 28 del Reglamento nombra dos figuras pensadas para el juego a distancia: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Añade una tercera vía: quien ya tiene un permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede pedir permisos complementarios para operar apuestas remotas. Ahí está todo el mapa. Un operador sin galgo, sin caballo y sin frontón necesita una de las dos primeras figuras, y ninguna se parece a una licencia europea.

El artículo 31 cierra la puerta de atrás: los permisos son intransferibles, no pueden gravarse, cederse, venderse ni comercializarse. Es una regla que suena administrativa y es profundamente comercial. Significa que un permiso no se hereda ni se vende en una operación entre particulares; si el titular desaparece, la marca se queda sin suelo. Y el artículo 29 reparte la carga del titular: cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguros contratados, reportes de sospecha de delincuencia organizada o lavado de dinero y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio. Todo eso lo paga el permisionario, y el permisionario no paga de su bolsillo: lo financia con el margen que ya vimos.

La propuesta que no es ley

En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la envió al Gabinete de Seguridad. No se ha presentado al Congreso. No es ley. Cualquiera que te venda hoy un régimen nuevo está describiendo un borrador, y un borrador no protege un depósito.

La misma cautela vale para el resto del paquete en trámite. En octubre de 2025 se planteó una iniciativa para abrogar la ley de 1947 que crearía mecanismos de autoexclusión, una edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso. En mayo de 2026 un diputado pidió a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de permisos de apuestas y casinos; hasta octubre de 2026 no se pudo abrir una lista oficial completa. Iniciativas que limitarían la publicidad, que prohibirían los bonos de bienvenida o que restringirían a los influencers no son ley. Reglas estatales y locales están en vigor desde hace años, y la más relevante para un jugador es la que grava el premio.

Impuestos: quién paga qué, y por qué el jugador paga dos veces

Empieza por el operador, porque de ahí baja todo. El artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS grava con 50 % los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso de la ley; la reforma se publicó en el DOF el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026. Antes era 30 %. Un salto de veinte puntos que ningún operador absorbe en silencio, y que en la práctica se reparte entre bonos recortados y momios menos generosos. Cualquiera que haya notado que las promociones de esta temporada son más flacas que las del año pasado ya sabe de dónde salió la diferencia.

Ojo con la base. El texto legal leído habla de “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y las dos cosas no son lo mismo. Aquí no vamos a decir 50 % de lo apostado ni 50 % del ingreso bruto: nadie ha fijado cuál es la base, y esa indefinición es ella misma un motivo de incertidumbre para el sector. El mismo inciso alcanza a juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital en caso de incumplimiento grave.

El jugador aparece otra vez en el artículo 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos, y quien paga el premio retiene: 1 % cuando el impuesto estatal no grava el premio o no excede del 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. La Ciudad de México grava el premio con 6 %, lo que deja el total en torno al 7 % según reportes secundarios. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración cuando está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios anuales por encima de $600.000 MXN deben informarse en la declaración anual. Para premios cobrados en un sitio sin permiso, el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente y el tratamiento no está definido: consulta a un contador.

Por qué la lista oficial de permisos no se puede abrir

Aquí hay un problema práctico que ninguna comparadora resuelve con un número. La Dirección General de Juegos y Sorteos publicaría un PDF con los sitios autorizados; ese documento no se pudo abrir. El propio Congreso pidió en 2026 un registro público y abierto. Mientras eso no exista, cada permiso se conoce por lo que la propia marca publica en su pie de página o por lo que recoge un recopilatorio de licencias, y los recopilatorios se contradicen entre ellos en varios casos. Los conteos de sitios de apuestas también chocan: un reporte habla de 136 sitios, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso esta página imprime números de permiso con la fuente al lado y marca claramente lo que no está confirmado. Un número sin fuente y sin fecha no es un dato; es una promesa.

El bloqueo que se mueve: bet365 y Betano

La parte más inestable del mercado no se puede escribir en presente y no se va a escribir así aquí. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, esta última de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió publicar únicamente contenido informativo sin relación con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la DGJS suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la SEGOB contra ambas marcas, según una sola fuente. Ninguna de estas marcas aparece como ficha activa en la comparación de esta página, no por juicio sobre su oferta sino porque su estado cambia cada pocos meses y una recomendación que caduca en tres semanas no sirve para decidir un depósito. El estado se cita siempre con fecha. Y la lección general: un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, y eso no depende del margen ni del bono.

Prevención y juego responsable: las protecciones que existen y las que no

La edad es el mejor ejemplo de una regla que suena a protección y no lo es del todo. El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica. La ley no dice 18. Las marcas sí lo dicen, en sus propias fichas y pies de página, pero eso es una política comercial, no una norma. Quien busque en el texto legal la cifra que aparece en la pantalla de registro no la va a encontrar.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas, pero no fija una edad numérica.

Tampoco hay un registro nacional de autoexclusión. Se buscó y no existe. La autoexclusión en México es una herramienta interna de cada casa, voluntaria, que sirve exactamente mientras el jugador siga queriendo que sirva: las marcas la ofrecen con pausas, límites de depósito y cierre de cuenta en sus propias descripciones, y nada obliga a una casa a respetar la exclusión que el jugador pidió en otra. La iniciativa de octubre de 2025 propone mecanismos de autoexclusión como parte de un paquete que todavía no es ley; hasta que lo sea, el jugador que quiere dejar de jugar tiene que hacerlo casa por casa.

Las herramientas que sí existen son las que cada operador lista por su cuenta: descansos, límites de depósito, límites de pérdida y autoexclusión interna. No hay un límite de depósito ni de pérdida de origen legal, ni una cuenta temporal prevista en una norma. Eso deja la decisión en manos del jugador, que es precisamente el escenario donde un límite puesto de antemano vale más que uno puesto en caliente.

La verificación de identidad y a quién se reporta

Las casas verifican a sus usuarios y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero. Los documentos exigidos no están establecidos en una norma leída, así que cada operador arma su propia lista y su propio proceso. Para el jugador esto es una demora antes del primer retiro y una barrera después: los retiros van a una cuenta a nombre del propio jugador, y una cuenta a nombre de un tercero es la vía más rápida a un problema. El CFDI de retenciones lo emite el operador cuando el premio está gravado, y ese documento es la prueba de que la retención ocurrió.

Dónde pedir ayuda cuando el límite personal no alcanza

Existe una línea nacional de apoyo en salud mental y adicciones, y las propias plataformas publican avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Son avisos modestos y suelen estar en un enlace al pie. No sustituyen a un registro de autoexclusión que no existe, pero son el único mecanismo centralizado disponible: si el límite que pusiste en una casa se queda corto, no hay una lista que te saque de las demás. Ese vacío es un dato del mercado mexicano, no una opinión.

Bonos y apuestas gratis: incentivo, requisito y lo que queda al final

La promesa se lee siempre igual: dinero extra para empezar. La letra que la acompaña no se lee casi nunca, y es la que decide cuánto vale el regalo. En México, además, el regalo se ha ido encogiendo: el IEPS pasó del 30 % al 50 % desde el 1 de enero de 2026, y tras esa subida los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto. No es una sospecha. Es el ajuste esperable de cualquiera que tenga que pagar veinte puntos más de impuesto con el mismo margen.

Qué separa un bono en efectivo de una apuesta gratis

Un bono en efectivo es saldo acreditado, con condiciones. Una apuesta gratis es un boleto cuyo importe normalmente no se recupera con el acierto: si la apuesta gana, la casa paga las ganancias, no el importe del boleto. La diferencia no es cosmética. En un bono de $500 MXN que se apuesta y gana, el jugador recupera el importe y la ganancia. En una apuesta gratis de $500 MXN, el acierto deja la ganancia y el boleto se consume. La segunda pesa menos, y casi nunca se explica en el anuncio.

Luego está la forma de la devolución. Una apuesta “sin riesgo” que se reembolsa como apuesta gratis no es un reembolso en dinero: es un segundo boleto con las mismas reglas que el primero, y si ese segundo boleto pierde, no hay devolución alguna. Un seguro de combinada es exactamente eso, un seguro, con un tope y con una condición de número de selecciones. Un cashback devuelve una parte de lo perdido, no de lo apostado. Un incremento de momio sube el precio de un evento concreto, y solo en la parte que la casa quiera cubrir, hasta un tope de ganancia. Un paquete con depósito mínimo exige mover dinero antes de ver un peso. Son cinco cosas distintas, y la palabra “bono” las tapa todas.

Requisitos de apuesta: el rollover y el momio mínimo

Aquí está el verdadero precio de cualquier regalo. Los requisitos de apuesta —el rollover— fijan cuántas veces hay que mover el importe antes de poder retirar. La lógica importa más que la etiqueta: un requisito sobre el bono es una cosa, un requisito sobre el bono más el depósito es casi el doble, y solo cuentan las apuestas a partir del momio mínimo fijado. Una apuesta a 1,25 no mueve el requisito por mucho que sume al volumen.

Un ejemplo con cifras redondas ayuda a dimensionarlo. Un bono de $1.000 MXN con un requisito de apuesta de 10 veces sobre el importe del bono exige mover $10.000 MXN. Si el jugador apuesta $250 MXN por jugada, son 40 apuestas. Ese es el costo de entrada, y es el número que hay que poner al lado de la palabra “gratis” cada vez que aparezca. A partir de ahí viene el costo promedio, que se calcula con el margen del mercado y aparece al final de esta página.

Plazos, topes y las condiciones que caducan antes de que uno se dé cuenta

Los topes de ganancia sobre un boleto gratis hacen dos trabajos a la vez: limitan lo que el regalo puede pagar y limitan lo que la casa puede perder. Un tope de $X sobre las ganancias de una apuesta gratis convierte el regalo en un billete de lotería de techo bajo. Los plazos son el otro filtro: una oferta con caducidad obliga a cumplir el requisito dentro de la ventana o perder bono y ganancias juntas, y una ventana corta castiga precisamente al jugador que apuesta poco por jugada.

Y hay condiciones que no aparecen por ninguna parte porque no existen. No hay una norma federal que prohíba los bonos de bienvenida ni una que los regule: las iniciativas que se han discutido —limitar a los influencers, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas, prohibir los bonos— no son ley. En ausencia de regla, lo único que existe es el contrato del operador, y ese contrato se lee antes de depositar, no después de perder.

Las ofertas y el premio: dos filtros fiscales distintos

Conviene decir algo que muchos artículos mezclan. El IEPS afecta al operador y se refleja en la parte del bono y en la calidad de los momios; las retenciones del ISR afectan al premio que el jugador cobra, con 1 % o 21 % según lo que haga el impuesto estatal sobre premios, y con la Ciudad de México gravando el premio al 6 %, lo que deja el total alrededor del 7 %. Un bono prometido “libre de impuestos” merece una pregunta simple: ¿la retención se aplica sobre el premio bruto, incluido lo que se consiguió con el bono? Porque si la respuesta es sí, el 7 % se calcula sobre un importe que el jugador nunca tendría sin el incentivo. No hay una respuesta general en el texto legal leído; hay la retención del artículo 138 y del pagador.

Dispositivo, navegador y pantalla: las aplicaciones de apuestas en México

Una aplicación de apuestas no es una casa distinta. Es la misma cuenta, el mismo saldo y las mismas condiciones, con otro envase. Vale la pena decirlo porque media conversación sobre “la mejor app” trata el envase como si fuera el producto, y luego el jugador descubre que el requisito de apuesta que aceptó en la versión móvil es idéntico al que aceptó en el navegador.

Lo que sí cambia con el dispositivo es el ritmo. La pantalla pequeña acerca el boleto, reduce la fricción y hace que poner una apuesta cueste un gesto; el navegador obliga a un par de pasos más. Para un jugador con un límite semanal de $500 MXN, esa diferencia de fricción es la diferencia entre respetar el límite y no respetarlo, y pesa más que cualquier función exclusiva de la app. Los límites de depósito y pérdida que la casa ofrece se configuran una vez y valen en los dos entornos; conviene fijarlos el día del registro y no la noche de la racha mala.

Lo que las propias fichas dicen del móvil

Las fichas de las aplicaciones llevan su propia información de cumplimiento, y ahí conviene leer con atención porque es una de las pocas fuentes en las que un operador habla de sí mismo. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. En el registro de aplicaciones de Apple, la app de 1xBet aparece a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada para el permiso mexicano, y el recopilatorio de licencias que cita ese permiso no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial. Dos maneras de publicar la misma obligación, con dos grados de claridad muy distintos.

El pie de página de Caliente es un caso parecido y más escueto: indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Nada de eso sustituye a un registro de autoexclusión, pero está a la vista sin buscar en un PDF.

Tres preguntas antes de instalar

¿La aplicación me obliga a aceptar las condiciones antes de mostrarme el bono, o me las muestra después? Pregunta aburrida con consecuencias caras. ¿Puedo fijar un límite de depósito desde la app el primer día, o el límite solo aparece cuando ya llevo un mes jugando? Y la tercera: ¿el retiro va a la misma cuenta verificada con la que deposité? Si la respuesta es no, hay un problema antes del primer cobro, no después.

También conviene saber que el canal de descarga importa menos de lo que parece. La ficha de la tienda oficial es un documento público que dice quién publica la app y qué declara sobre sí misma. Una descarga desde un enlace externo no trae esa declaración, y ese detalle, en un mercado donde la lista oficial de permisos no se puede consultar, es casi todo lo que un jugador puede verificar por su cuenta.

Procedimiento: cómo funcionan las apuestas deportivas en México, paso a paso

El recorrido tiene cuatro etapas y las cuatro están tasadas: el registro, la verificación, el depósito y la liquidación. Ninguna es gratis del todo, y ninguna conviene improvisarla.

El registro abre la cuenta y suele ser cuestión de minutos; la verificación de identidad —el KYC— es el cuello de botella. La casa comprueba quién eres y a qué cuenta va a salir el dinero después, y lo hace porque la actividad de apuestas está considerada vulnerable frente al lavado de dinero y las operaciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Los documentos exigidos no están fijados en una norma leída, así que cada operador pide lo suyo. Consecuencia práctica: verifica antes de depositar si vas a depositar una cantidad que no quieras dejar aparcada, porque un retiro bloqueado por una verificación incompleta puede tardar días.

Del depósito al boleto: SPEI, OXXO y tarjeta

Los métodos que las casas nombran en sus listados y pies de página son tarjetas, transferencia bancaria SPEI, comprobantes en efectivo en tiendas como OXXO y monederos electrónicos. Qué métodos ofrece cada marca concreta es lo que esa marca dice de sí misma, y conviene comprobarlo en su propia página de pagos antes de elegir por comodidad.

Ninguna norma cubre los pagos de apuestas. Eso significa que un problema de depósito no se resuelve ante una autoridad de juegos: se resuelve con el operador, y si el operador no responde, con los mecanismos de queja que el propio operador ofrezca. La única pieza con respaldo documental claro es el CFDI de retenciones cuando el premio está gravado, porque lo emite el operador y traza la retención. En cuanto a criptomonedas en marcas con permiso, no está establecido que las acepten, y no se les va a atribuir.

El margen, otra vez: cómo se lee un momio mexicano

Un momio de 1,90 no es un precio neutro. La probabilidad implícita es 1 ÷ 1,90, y en un mercado de dos resultados las dos probabilidades suman más que la unidad. La diferencia es el margen: en el caso 1,90 / 1,90 equivale a un 5 %, con un reparto del 95 % del dinero hacia los jugadores. Ahí está el costo estructural de apostar, y es el mismo en el mercado de dos resultados que en cualquier otro par. Los mercados con más resultados —el 1X2 completo, los hándicaps con varias líneas— suelen cargar un margen mayor, y ese es el motivo por el que una combinada paga más y vale estructuralmente menos.

Y el retiro anticipado, el cash out, merece el mismo escepticismo que un bono: la casa no lo ofrece por simpatía. Ofrece cerrar una posición porque le conviene el precio al que la cierra, y ese precio incorpora su propio margen. Es una salida útil para quien quiere asegurar, y una forma silenciosa de pagar dos veces por un mismo boleto.

Cuánto cuesta de verdad apostar $500 MXN a la semana

Aquí está la estimación que resume la página. Tomemos un jugador que se fija a sí mismo un límite de $500 MXN semanales, apostados una vez, en un mercado de dos resultados a momio 1,90 / 1,90 —un ejemplo con cifras redondas, no un precio cotizado, y el límite es el que el propio jugador se pone, no una regla legal—. El margen del mercado es del 5 %, con un reparto del 95 %, así que la pérdida esperada de ese volumen es del 5 % de $500 MXN, es decir, unos $25 MXN por semana en promedio. Es una estimación estadística, un promedio sobre muchas apuestas en esas condiciones, y no lo que le va a pasar a una apuesta concreta.

En el año, ese ritmo da alrededor de $1.300 MXN de costo esperado sobre un volumen de $26.000 MXN apostados. Con una banda razonable, ese costo se mueve entre unos $20 y unos $40 MXN semanales según el margen real del mercado que se juegue: en un mercado par a 1,90 / 1,90 se queda en los $25, y en un mercado con margen del 8 % sube a unos $40. Y una apuesta gratis o un bono no cambia el signo de la operación: desplaza el resultado de una semana, no la aritmética del mercado, y la única forma de que el costo esperado baje es apostar menos volumen o apostar a mejor precio.

Evaluación y clasificación: las mejores páginas de apuestas deportivas en México

Con eso en la mano, la comparación deja de ser un concurso de bienvenidas y pasa a ser una lista de cosas comprobables: quién sostiene el permiso, qué firma paga el premio, cómo se retira, qué tan fácil es ponerse un límite y cuánto se queda la casa de cada mercado. El margen ordena el precio; el resto ordena la tranquilidad.

La tabla recoge dos cosas por marca: la situación del permiso tal como la presenta la fuente citada —que no es la confirmación oficial, porque la lista de la DGJS no pudo abrirse— y lo que el listado propio de la marca dice sobre permisos o controles. No hay columna de bonos, porque los bonos cambian cada temporada y un dato de temporada en una tabla fija envejece peor que cualquier cifra de precio.

Marca Situación del permiso, según la fuente citada Lo que el listado propio de la marca declara
Strendus Permiso SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021; titular nombrado: Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads (los recopilatorios difieren); sin confirmación oficial La marca no publica detalles propios sobre su permiso en sus canales oficiales
Playdoit Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005; titular nombrado: Eventos Festivos de México; sin confirmación oficial La marca no publica detalles propios sobre su permiso en sus canales oficiales
1xBet Permiso SEGOB DGJS/0002/2020 según un recopilatorio de licencias, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial; titular nombrado: Entretenimientos Naturales; sin confirmación oficial El registro de aplicaciones de Apple lista la app a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular nombrada para el permiso mexicano
Betcris Permiso SEGOB de su permisionario; número no impreso: el número del pie de página de la marca y el de la tabla del propietario difieren; titular nombrado: Producciones Móviles El pie de página de la marca muestra un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018
Pickwin Permiso SEGOB de su permisionario; número no impreso: las fuentes se contradicen y no se presenta ninguna cifra; titular nombrado: Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora Los números de permiso publicados se contradicen entre sí, según el blog de la marca y Apuestas-legales.com.mx
Codere Permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx; titular nombrado: Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México); sin confirmación oficial La ficha de la app declara que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta
Caliente Permiso SEGOB DGG/SP/404/97 mostrado en el pie de página de la propia marca; operadora del sitio: Tecnología en Entretenimiento Caliplay; sin confirmación oficial El pie de página presenta el permiso como autorización de la Secretaría de Gobernación e indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad
Novibet Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020; titular nombrado: Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V.; sin confirmación oficial La marca no publica detalles propios sobre su permiso en sus canales oficiales
Betway Permiso SEGOB 4184; titular nombrado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V.; sin confirmación oficial La marca no publica detalles propios sobre su permiso en sus canales oficiales

Lo primero que salta a la vista es la propia columna de la derecha: cuatro de las nueve marcas no publican nada propio sobre su permiso en la información citada. Eso no las descalifica, y no dice que carezcan de permiso. Dice que un jugador que quiera comprobarlo tendrá que ir al pie de página de la marca y buscar el número ahí, y que si no lo encuentra, su única vía es una compilación de terceros que puede equivocarse. En un mercado sin registro público consultable, la transparencia voluntaria de cada marca es un dato competitivo, no un requisito.

La segunda cosa que salta es la contradicción entre fuentes. Betcris y Pickwin comparten titular nombrado, Producciones Móviles, y los números que circulan para una y otra se cruzan: por eso aquí no se imprime ninguno. Y el caso de 1xBet es el más incómodo de la tabla, porque no es una discrepancia de número sino de identidad: el permiso se atribuye a Entretenimientos Naturales y la app aparece publicada por 1XCorp N.V. Ninguna de esas dos cosas se resuelve en esta página, y la recomendación práctica es la misma en los tres casos: pide el número, búscalo en el pie de página y compara con lo que te digan.

Los criterios, en el orden en que yo los usaría

Primero, ¿quién es el permisionario y aparece su nombre en algún documento que yo pueda ver? Segundo, ¿puedo retirar y a qué cuenta? Tercero, ¿el margen del mercado que suelo jugar me deja cerca del 95 % de retorno o bastante por debajo? Cuarto, ¿el operador me deja poner un límite de depósito el primer día? Quinto, ¿el premio se cobra con retención y tengo el CFDI? Un bono ocupa el sexto lugar y no el primero, porque un incentivo de una tanda no compensa un margen malo que se paga en cada apuesta.

Ese orden es una postura y la sostengo: el margen se paga cientos de veces al año, el bono se cobra una vez. Quien priorice el bono sobre el margen está pagando la entrada con el dinero de las apuestas.

Las 9 casas de apuestas deportivas en México, una por una

Van en el orden en que se presentaron los permisos arriba, sin que el orden signifique una clasificación. Ninguna de estas fichas es una recomendación de apuesta, y su ausencia del mercado no se sigue de estar en esta lista.

Strendus: tres números de permiso y ningún titular en firme

Strendus llega con más papeleo a la vista que ninguna otra marca de esta página y con menos claridad sobre quién lo sostiene. Los recopilatorios le atribuyen tres permisos —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— y no se ponen de acuerdo en el titular, que unas veces aparece como Atracciones y Emociones Vallarta y otras como New Ads. Tres permisos para una sola marca es un dato interesante por sí mismo: sugiere una estructura que fue creciendo por etapas, o una operación que agrupa varias figuras bajo un mismo paraguas comercial.

Para el jugador, el detalle práctico no es cuántos permisos hay, sino que ninguno tiene confirmación oficial en esta página y que el nombre del titular cambia según a quién se lea. Quien quiera comprobarlo tiene un camino concreto: abrir el pie de página de la marca, buscar el número y contrastarlo con lo que las compilaciones publican. Si el número no está en la web de la marca, la verificación se detiene ahí.

Veredicto: la marca con la documentación más abundante y la menos concluyente de la comparación; sirve al jugador que quiere ver varios números públicos antes de decidir, aunque verlos no confirme nada.

Playdoit: un permiso de 2005 y veinte años de silencio

Aquí hay un número limpio y un titular con nombre: DGAJS/SCEVF/P-02/2005, atribuido a Eventos Festivos de México según el recopilatorio citado. El número tiene una virtud que los demás no tienen: su formato delata antigüedad. Un permiso de 2005 significa que el marco bajo el cual opera la marca es anterior a la existencia comercial del juego en línea mexicano, y que la marca se apoya en una figura pensada para otra cosa y luego adaptada.

Eso no es una irregularidad. Es exactamente la forma en que funciona el mercado mexicano, donde lo digital vive prestado de estructuras analógicas. Pero sí explica por qué la marca no publica nada propio sobre su permiso: el número pertenece a un permisionario, no a la marca. Veredicto: un permiso viejo y bien identificado en la compilación, con la transparencia toda del lado de terceros; para quien valora un número rastreable más que una declaración de marca, es un punto a favor moderado.

1xBet: el permiso dice un nombre y la tienda de aplicaciones dice otro

El caso de 1xBet es el más incómodo de repasar y merece hacerse despacio. El permiso DGJS/0002/2020 se atribuye a Entretenimientos Naturales según Apuestas-legales.com.mx, que además no pudo confirmar ni el dominio de la marca ni la lista oficial. Hasta ahí sería una discrepancia habitual. Lo que cambia la conversación es que la app aparece en el registro de Apple a nombre de 1XCorp N.V., una empresa distinta de la titular nombrada para el permiso mexicano.

Una diferencia de nombre en un permiso se resuelve pidiendo el documento. Dos nombres distintos en dos registros públicos que describen el mismo producto ya no es un detalle administrativo: es una pregunta sobre quién responde si algo sale mal. Y la respuesta, en este caso, no la da esta página. La da el jugador cuando escribe al soporte y pregunta qué sociedad contrata con él. Veredicto: la marca con la estructura societaria menos rastreable de la comparación; conviene resolver la pregunta del titular antes de depositar, y quien no quiera hacer esa llamada tiene ocho alternativas en esta misma lista.

Betcris: un pie de página detallado y dos números que no cuadran

Betcris publica más que casi todas: su pie de página menciona un permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018, y añade una licencia de la Autoridad de Juegos de Malta, MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Dos jurisdicciones en un mismo pie, y la europea con fechas exactas de inicio y fin.

El problema es el número mexicano: el que aparece en el pie de la propia marca y el que figura en la tabla del propietario no coinciden, y por eso aquí no se imprime ninguno. Hay una lectura generosa y es la probable: la marca acumuló autorizaciones en distintas etapas y los documentos que circulan corresponden a momentos diferentes. La lectura útil para el jugador es otra: un pie de página con dos jurisdicciones y un número que no cuadra consigo mismo es un pie que hay que leer entero. Veredicto: la oferta más documentada de la lista y también la que exige más paciencia para verificarla; buena para quien quiera apoyarse en una licencia europea con fechas publicadas, siempre que antes resuelva cuál de los dos números mexicanos es el vivo.

Pickwin: el mismo titular que Betcris y las mismas cifras cruzadas

Pickwin comparte titular nombrado con Betcris —Producciones Móviles S.A. de C.V., esta vez junto con Unocapali La Paz Operadora— y comparte también el problema: una compilación le atribuye el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le da el número que el pie de Betcris muestra para Producciones Móviles. Los dos recopilatorios citados no se contradicen en la marca; se contradicen en el número.

Cuando dos marcas distintas comparten permisionario, es razonable esperar que un permiso ampare varias operaciones. Lo que no es razonable es imprimir una cifra sin poder decir de dónde sale, y aquí no se imprime. El propio blog de la marca y el recopilatorio de licencias reconocen la contradicción. Veredicto: la marca que mejor ilustra por qué la transparencia aquí es voluntaria y por qué el jugador acaba comparando notas de terceros; quien quiera apostar con tranquilidad documental debería pedir el número por escrito al soporte.

Codere: una ficha de aplicación que habla de cumplimiento

Codere es una de las dos marcas de esta lista cuya declaración sobre sí misma aparece en un documento público que el jugador puede abrir en dos toques. La ficha de su app dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Los permisos que el recopilatorio le atribuye son DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., con la advertencia habitual de que la lista oficial no pudo abrirse.

La ficha no demuestra el permiso, pero sí demuestra una cosa distinta y también valiosa: que la marca eligió decir algo verificable donde cualquiera puede leerlo, con la edad mínima y las políticas de cierre de cuenta en el mismo párrafo. Es el tipo de declaración que se puede citar en una reclamación. Veredicto: el mejor equilibrio de la comparación entre transparencia publicada y rastro de titular; para un jugador que quiera una marca con algo escrito en un registro de tienda, es la referencia más clara de la lista junto con la siguiente.

Caliente: el permiso en el pie y el aviso al lado

Caliente publica su permiso —DGG/SP/404/97— en el pie de página de su propia web, presentado como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay. El número tiene el formato más antiguo de toda la comparación, y eso encaja con una marca que viene del negocio presencial mexicano y lo trasladó a la pantalla.

El mismo pie cumple una segunda función: indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Es un aviso breve y no sustituye a un mecanismo centralizado, pero está donde debe estar y no escondido en un documento aparte. Veredicto: el permiso mejor situado de la lista —en la propia web del operador— aunque sin confirmación oficial, y un aviso de responsabilidad legible; quien prefiera comprobar en casa ajena antes que en un recopilatorio encontrará aquí el número a la vista.

Novibet: un número limpio y ningún documento propio

Novibet presenta un número de permiso de formato reciente, DGJS/DCRCA/1121/2020, atribuido a Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. según el recopilatorio citado, con la advertencia de que la lista oficial de la DGJS no pudo abrirse. El formato del número sugiere una autorización de la etapa más moderna del registro, lo que en principio es buena señal: una estructura emitida cuando el juego en línea ya era el negocio principal, no un resto adaptado.

Lo que no hay es declaración propia. La marca no publica nada sobre su permiso en la información citada, y eso deja al jugador exactamente donde lo deja cualquier compilación: con un número que alguien transcribió y sin forma de contrastarlo. Veredicto: un permiso de buena factura y ninguna confirmación de parte; razonable para quien ya juega con la marca y quiere un titular identificable, insuficiente para quien elige marca según lo que la marca misma publica.

Betway: un número corto y un titular deportivo

Betway aparece con el número más corto de la tabla —4184— atribuido a Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. según el recopilatorio citado. El titular es elocuente: un frontón, es decir, una de las figuras que el artículo 28 del Reglamento contempla para otorgar permisos complementarios de apuestas remotas. La marca no se apoya en una figura digital inexistente, sino en una figura tradicional ampliada.

Ese camino está previsto en la ley y no es un atajo. Lo que no cambia es el estado de la comprobación: la marca no publica nada propio sobre su permiso en la información citada, y el número corto depende por completo de una compilación de terceros. Veredicto: una base jurídica legible en el propio reglamento y una transparencia que sigue siendo de terceros; el jugador que se fije en la figura del permisionario encontrará aquí un caso coherente, aunque no más comprobable que los demás.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas en México

¿Cómo puedo comprobar si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?

Pidiendo el número y buscándolo donde la marca lo publica. El pie de página de la web y la ficha de la aplicación en la tienda oficial son los dos sitios donde aparece. Recuerda que el documento oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no está disponible para consulta, y que las compilaciones de terceros se contradicen entre sí.

¿Un dominio .mx significa que la casa de apuestas tiene permiso en México?

No. El dominio es un registro técnico y no una autorización. El recopilatorio que cita el permiso de 1xBet no pudo confirmar siquiera el dominio 1xbet.mx, y los conteos de operadores en dominios .mx varían mucho entre reportes. Un .mx prueba una dirección, no una autorización.

¿Existe un registro nacional de autoexclusión y cómo funciona la autoexclusión voluntaria?

No existe un registro nacional. La autoexclusión es una herramienta interna de cada casa: se pide al operador y ese operador la respeta, sin obligación de avisar a los demás. La iniciativa de octubre de 2025 propone mecanismos de autoexclusión como parte de un paquete que aún no es ley. Quien quiera dejar de jugar debe hacerlo casa por casa.

¿Cómo pongo un límite de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?

Con las herramientas que cada operador ofrece en su cuenta, en el apartado de juego responsable. No hay límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal prevista en una norma, así que las opciones disponibles dependen de lo que la marca haya decidido incluir. Configúralos el día del registro y no durante una mala racha.

¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?

Pierdes las protecciones que sí acompañan a un permisionario: domicilio legal, controles de identidad y de reporte a la UIF y al SAT, y el CFDI de retenciones cuando el premio está gravado. Además, un saldo en un operador bloqueado puede congelarse, como ocurrió con bet365 y Betano desde noviembre de 2025. No está establecida una multa para el jugador por apostar en un sitio sin permiso.

¿Se pagan impuestos por los premios de las apuestas y quién los retiene?

Sí, y los retiene quien paga el premio. El artículo 138 de la Ley del ISR prevé 1 % cuando el impuesto estatal no grava el premio o no excede del 6 %, y 21 % cuando lo supera. La Ciudad de México grava el premio con 6 %, lo que deja el total en torno al 7 %. La retención es definitiva solo si presentas la declaración cuando estás obligado.

Escrito por los editores de «Guiadelfutbol».

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