Apuestas deportivas internacionales 2026: un saldo congelado no se reclama en ningún juzgado mexicano

Updated noviembre 2026
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6 noviembre 2026 · Datos revisados contra los pies de página de las propias casas, la Ley Federal de Juegos y Sorteos con su Reglamento vigente y las resoluciones judiciales y administrativas publicadas hasta esa fecha.

Un documento con sello rojo sobre un escritorio de madera junto a un bolígrafo
El artículo 2 del Reglamento de la LFJS prohíbe lo no previsto expresamente y el artículo 8 de la ley permite a la Secretaría de Gobernación clausurar establecimientos sin permiso.

La primera vez que alguien busca apuestas deportivas internacionales casi siempre busca lo mismo: un momio mejor. El partido es el mismo, el boleto se ve igual, el retiro llega a la misma cuenta. La diferencia no está en la pantalla. Está en qué pasa cuando algo sale mal. Una casa con permiso de la Secretaría de Gobernación tiene detrás un establecimiento legal mexicano, un titular identificable, procesos de validación de identidad y prevención de lavado de dinero y la obligación de entregarte un CFDI de retenciones cuando tu premio lleva impuesto. Una casa que opera desde fuera no tiene absolutamente nada de eso, y no lo digo como advertencia de folleto: lo digo porque cuando la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas los días 11 y 12 de noviembre de 2025, los saldos de clientes que estaban dentro de un operador bloqueado quedaron del lado equivocado de un congelamiento que el aficionado no provocó y no puede levantar con una llamada.

Ese es el costo del que trata esta página. No el costo del boleto perdedor, que ya lo conoces, sino el costo de la estructura que hay detrás del boleto: quién te responde, con qué documento, en qué idioma y en qué país.

Antes de seguir, dos cosas que conviene dejar claras porque casi todo el contenido que circula las confunde. En México no existe un permiso para apostar en línea por sí solo, y no existe una ley de apuestas en línea. Lo que existe es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947, que prohíbe los juegos con apuestas y los sorteos en todo el territorio salvo los que autoriza expresamente, y un Reglamento reformado el 16 de noviembre de 2023 que repite la misma lógica desde el otro lado: todo lo que no está previsto expresamente, está prohibido. Un sitio de apuestas con permiso mexicano vive colgado del permiso de un permisionario, con establecimiento físico de por medio, la mayoría de las veces un hipódromo, un galgódromo o un frontón. Y la palabra correcta es permiso, no licencia. Esa distinción no es un capricho de abogado: el permiso es un acto administrativo temporal que la autoridad puede modificar o terminar, y no es transferible.

Índice de contenidos
  1. Los fundamentos: cómo funciona de verdad una casa de apuestas mexicana
  2. La normativa mexicana: la ley de 1947, su Reglamento y el hueco de lo no previsto
  3. La supervisión y sus bordes: qué hace la SEGOB, qué puede clausurar y qué sigue sin estar definido
  4. La prevención: las salvaguardas que dependen de ti porque el marco no las impone
  5. El panorama: nueve casas con permiso mexicano puestas una al lado de otra
  6. Las nueve casas, una por una
  7. Lo que no está resuelto: la ley en tránsito y las preguntas que siguen abiertas
  8. Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas internacionales

Los fundamentos: cómo funciona de verdad una casa de apuestas mexicana

Antes de comparar nada hay que entender la pieza que casi ningún jugador mira, que es el permisionario. La Dirección General de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobernación autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y además instruye los procedimientos de sanción. Quien pide ese permiso no es la marca que ves en la pantalla. Es una empresa con domicilio en México que solicita el permiso, lo recibe y responde ante la autoridad con su nombre. La marca opera encima: pone la interfaz, publica los momios, atiende el chat.

Un balón de fútbol sobre un boleto de apuesta blanco en una mesa de madera a la luz del día
Los permisos son intransferibles y no pueden cederse ni comercializarse (artículo 31 del Reglamento), de modo que un permiso mexicano solo ampara a su titular.

El Reglamento lo dice de manera directa cuando define el permiso como un acto administrativo temporal otorgado a un permisionario, y vuelve al mismo punto en el artículo 31: los permisos no pueden cederse ni comercializarse. De esa sola línea se deduce casi todo lo demás. Una marca que aparece en la publicidad de un boleto no está cubierta por el permiso de otra empresa aunque comparta dueño, servidores o plantilla. El permiso ampara a su titular, y punto.

¿Por qué importa esto al jugador y no solo al abogado? Porque define dónde se reclama. Si tu cuenta se cierra, tu retiro se atora o tus datos se usan de una manera que no aceptaste, el reclamo tiene camino cuando existe un permisionario con domicilio en México y un permiso que la autoridad puede supervisar. Sin esa pieza, el camino no se acorta: desaparece. La marca internacional no tiene establecimiento aquí, no tiene permiso aquí, y el contrato que firmaste al registrarte apunta a las leyes de otro país que probablemente no conoces y en el que no vas a litigar.

La mecánica del permiso, del titular y de lo que sí alcanza

El Reglamento reconoce dos tipos de permiso relevantes para apostar: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Además, los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios para apuestas remotas. Es decir, la ruta normal para que un sitio de apuestas deportivas esté dentro del marco mexicano es que alguien que ya tenía una pista, un galgódromo o un frontón pida la parte complementaria y la explote, muchas veces con una marca distinta a la del recinto.

Esa estructura tiene una consecuencia práctica enorme para el jugador: el permiso es de un lugar, no de una marca. Y produce también las escenas que uno ve en la prensa, donde un mismo permisionario opera varias marcas a la vez. El número DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER es el ejemplo más claro de lo que pasa cuando esa estructura se lee mal. Una compilación lo atribuye a Pickwin. El pie de página de Betcris lo muestra a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. No son dos permisos iguales por casualidad ni un error de dedo: es el mismo permiso apareciendo en dos fichas distintas según dónde se copió la información.

Las obligaciones del permisionario de apuestas remotas tampoco son decorativas: cuentas trimestrales y una anual auditada, seguro, informes sobre operaciones sospechosas de lavado de dinero y una fianza. Nada de eso lo cumple quien opera desde fuera, sencillamente porque no tiene a quién rendirle cuentas aquí.

Por qué el mismo partido se ve distinto según dónde lo apuestes

El deporte no cambia. Cambian las reglas que envuelven la apuesta. El Reglamento no dedica artículos separados a las apuestas en vivo, a los deportes virtuales ni a los esports: no hay una regla propia para cada uno, y eso también es una respuesta. Significa que la actividad se juzga con el permiso del permisionario que la ofrece y no con un manual de mercado.

Las apuestas mutuas y las carreras de caballos van por otra vía, la de los hipódromos, galgódromos y frontones, con el “cruce de apuestas” como figura regulada, y con una prohibición que no admite matices: los menores de edad no pueden participar. El artículo 5 del Reglamento los aparta de las áreas de apuestas de los establecimientos y del cruce de apuestas, sin poner un número de edad; son las propias casas las que escriben 18+ en sus fichas y pies de página. Una casa de apuestas que no sea de apuestas mutuas queda fuera del Reglamento desde su artículo 1, que excluye lo que corresponde a la Lotería Nacional.

Hay dos huecos que conviene nombrar, porque ambos afectan decisiones concretas. El primero es que el Reglamento no contiene un artículo federal sobre publicidad, y no hay regla legal sobre bonos. Los límites de horarios de transmisión que se comentan en la prensa son iniciativas, no ley; los proyectos para limitar a influencers y deportistas, prohibir la publicidad en transmisiones deportivas o prohibir los bonos de bienvenida no están aprobados. El segundo es el intercambio de apuestas: no hay disposición que yo pueda citar, y por eso esta página no afirma que exista una casa de intercambio mexicana, ni lo contrario.

El mundial de fútbol de 2026 ya se jugó, en junio y julio, y eso también cambia el tono de la conversación. Los picos de publicidad, de registro y de gasto ya pasaron. Lo que queda después de un torneo es la parte menos fotogénica del negocio: cuentas abiertas sin usar, saldos pequeños que la gente olvida, y la pregunta de qué institución responde por ellos.

La normativa mexicana: la ley de 1947, su Reglamento y el hueco de lo no previsto

Aquí está el corazón del asunto y conviene decirlo sin adornos. El artículo 2 del Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos prohíbe lo que no está previsto expresamente. La formulación es un candado cerrado al revés de como suele imaginarlo el jugador: no se trata de una lista de lo prohibido, se trata de una lista de lo permitido, y lo que no está en la lista queda fuera. Del otro lado, el artículo 8 de la ley faculta a la Secretaría de Gobernación para clausurar establecimientos que operan sin permiso, y esa facultad no es una advertencia teórica.

La conclusión práctica de esas dos piezas juntas es la frase que más incomodidad produce cuando se dice en voz alta: un sitio sin permiso de la Secretaría de Gobernación no opera dentro del marco legal mexicano. No es que esté en una zona gris incómoda. Es que el marco está construido para que la ausencia de permiso signifique exactamente eso.

Y luego están los hechos. En noviembre de 2025 la Unidad de Inteligencia Financiera identificó 13 casinos y congeló cuentas; bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas para cualquier transacción en línea. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió únicamente publicar contenido informativo lícito ajeno a las apuestas y conservar los dominios. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. En octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente.

Fíjate en lo que esa cronología significa para cualquier tabla que pretendas leer hoy. El estado de esos dos sitios cambió cuatro veces en once meses. Por eso cualquier listado que diga “abierto” o “cerrado” sin fecha está mintiendo, aunque no lo haga a propósito.

La lista oficial, los conteos que no cuadran y el proyecto que todavía no es ley

El Registro de la Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados. Ese documento no pude abrirlo, y esa frase tiene consecuencias concretas para todo lo que sigue en esta página: todos los números de permiso que verás aquí llegan con la fórmula “según” y con la advertencia de que no están confirmados oficialmente. Es la única postura honesta posible.

El desorden no es solo mío. Los conteos que circulan se contradicen: un reporte habla de 136 sitios de apuestas y otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Cuando dos cifras del mismo mercado difieren por un factor de cuatro, la conclusión razonable no es elegir la más bonita, es no publicar ninguna. En mayo y julio de 2026 el Congreso pidió un registro público abierto. Hasta ahora sigue siendo una petición.

Sobre la reforma, lo más importante es lo que no ha pasado. La Secretaría de Gobernación terminó un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad, según se reportó el 13 de octubre de 2026. No se ha presentado. No es ley. Y una iniciativa distinta, para derogar la ley y crear un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión, es una propuesta y nada más. Cualquier texto que te venda “la nueva ley de apuestas en México” está vendiendo algo que existe solo en borrador.

El impuesto, quién lo paga y por qué tu premio se ve distinto

El impuesto es el punto donde el jugador descubre que el país donde apuesta también decide cuánto le queda. La Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, en su artículo 2, fracción II, inciso B, grava con 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos. Antes era 30 %. La reforma se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 7 de noviembre de 2025 y está en vigor desde el 1 de enero de 2026.

Ese mismo inciso alcanza también a los residentes en el extranjero que ofrecen juegos con apuestas en línea sin establecimiento en México. Es decir, la reforma cerró la puerta que muchos operadores usaban para operar de lejos sin carga fiscal local, y los obliga a cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital para el incumplimiento grave, conforme a los artículos 18-H BIS a 18-H QUINTUS de la Ley del Impuesto al Valor Agregado.

Una precisión que casi nadie hace y que aquí se hace porque importa: la base del impuesto no está establecida en el texto que se puede leer. El texto dice “valor de la actividad”; la prensa lo traduce como “monto total apostado”. Por eso esta página no va a escribir ni que es 50 % de lo apostado ni que es 50 % de los ingresos brutos. No lo sé, y quien te lo diga con seguridad está inventando. Lo que sí puedo decir es el efecto que los propios operadores reconocieron en la reorganización de sus bonos de bienvenida después de la subida: rediseñaron las ofertas para absorber parte del impuesto. Traducido: lo que se recorta en un lado del negocio, se recupera en el otro.

En el premio del jugador entra el Impuesto sobre la Renta, artículos 137 y 138 de la Ley del ISR. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados son ingresos. Quien paga retiene 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no pasa de 6 %, y 21 % cuando el impuesto estatal supera ese 6 %. Esa retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración a la que está obligada; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. En la Ciudad de México el impuesto local a los premios es de 6 %, lo que en la práctica deja alrededor de 7 % en total, según un reporte secundario. Los premios anuales por encima de 600,000 pesos mexicanos se reportan en la declaración anual.

Y aquí viene la parte que la ley no resuelve. El artículo 137 habla de premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de un premio ganado en un sitio sin permiso no está establecido. Eso no significa que no haya impuesto ni que lo haya: significa que nadie lo ha definido con la claridad que un jugador necesita antes de cobrar. La postura razonable, y la única que esta página va a tomar, es consultar a un contador o a un asesor fiscal antes de asumir cualquiera de las dos cosas.

Conviene recordar lo obvio: los impuestos estatales varían. La Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Un mismo boleto no cuesta lo mismo en dos estados, y esa diferencia se suma a todo lo demás.

La supervisión y sus bordes: qué hace la SEGOB, qué puede clausurar y qué sigue sin estar definido

La autoridad tiene dos manos y conviene no confundirlas. Con la primera interpreta y aplica la ley en el terreno administrativo: la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, y corre los procedimientos de sanción. Con la segunda actúa materialmente: el artículo 8 de la ley la faculta a clausurar establecimientos sin permiso, el artículo 7 le da la inspección, el artículo 9 prohíbe que un establecimiento quede junto a escuelas o centros de trabajo, y el artículo 10 organiza la colaboración con estados y municipios. En 2026 se clausuraron alrededor de 20 casinos físicos.

Además, la Secretaría reforzó su facultad para bloquear dominios y aplicaciones sin permiso. Lo que no está establecido es una base legal para bloquear sitios de apuestas que vaya más allá del bloqueo por incumplimiento fiscal de la Ley del IVA. Son dos rutas distintas y solo una tiene un artículo señalado con precisión.

Qué te da una casa con permiso y qué no te da una casa sin él

Esta comparación suele escribirse como una lista de ventajas, y está mal planteada así. No es una lista de ventajas: es una lista de a quién le puedes reclamar.

Una casa de apuestas con permiso en México ofrece establecimiento legal mexicano, permiso de la Secretaría de Gobernación, las verificaciones de identidad y los protocolos contra el lavado de dinero y constancia de retenciones, es decir, el CFDI de retenciones. Un sitio sin permiso no ofrece nada de eso, y no porque le falte voluntad, sino porque no tiene la estructura: no hay permisionario, no hay domicilio obligado, no hay autoridad mexicana supervisándolo, no hay documento fiscal que emitirte sobre un premio gravado.

Hay un punto en el que las dos zonas coinciden y hay que decirlo sin buscar culpables: no existe un registro nacional de autoexclusión en ningún caso. Ni la casa con permiso ni la de fuera pueden inscribirte en una lista que impida que te reciban en otro sitio. En eso, el jugador mexicano está solo frente a su propia decisión, y ese es el hueco que el proyecto de un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos propone cerrar algún día, cuando deje de ser proyecto.

Estas verificaciones de identidad y protocolos contra el lavado de dinero merecen un párrafo aparte por una razón poco intuitiva: no protegen al sistema, te protegen a ti en un caso concreto. El juego con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley contra el lavado de dinero, y los operadores verifican usuarios y reportan operaciones relevantes a la Unidad de Inteligencia Financiera y al Servicio de Administración Tributaria. Los documentos exactos que hay que entregar no están establecidos en la ley, y ese es un hueco menor en comparación con su ausencia total del otro lado.

El riesgo de fondo de la zona offshore se puede resumir en una línea honesta: es una zona sin protección, sin sede legal mexicana y sin mecanismo local para reclamar un saldo. Por eso esta página nombra el fenómeno y sus riesgos, y no te explica cómo depositar en él, ni qué plataforma usar, ni cómo sortear un bloqueo. Explicar cómo eludir una resolución no es un servicio, es un problema con fecha.

Curaçao es el detalle que casi todos los textos tratan con pereza. Un sitio con licencia de Curaçao no es un permisionario mexicano y nunca se le llama licenciado en el sentido local. Son dos registros distintos, dos autoridades distintas y dos países distintos. Pegar el uno al otro es la confusión más común del tema, y también la más costosa cuando alguien descubre que su reclamación no cabía en ninguna corte de México.

La prevención: las salvaguardas que dependen de ti porque el marco no las impone

Aquí va la parte que menos me gusta escribir y la que más gente necesita leer: la ausencia de un registro nacional de autoexclusión significa que la autoexclusión voluntaria está a cargo de cada casa, y por lo tanto de ti. La figura existe, es real, y funciona exactamente dentro de los muros de la plataforma donde la activas. Del otro lado del muro no pasa nada.

Una credencial de elector junto a un celular con una cuenta regresiva en la pantalla sobre una mesa de cocina
El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas.

Lo que las casas publican sobre sí mismas es lo que queda. Codere México dice en la ficha de su aplicación que opera con permiso de la Secretaría de Gobernación, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Caliente.mx indica en el pie de página de su portada que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. Betcris hace lo mismo por su lado: prohíbe estrictamente los juegos con apuestas a menores de edad, enlaza su sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años.

Ese juego de palabras —“no se promociona a menores de 18”, “prohibido para menores de edad”— es donde el marco se queda corto. El Reglamento aparta a los menores de las áreas de apuestas y del cruce de apuestas, pero no escribe un número. La edad mínima de 18 años es una política de cada marca, no una cifra de ley. Si alguien te dice que en México la ley fija los 18, esa persona está citando el pie de página de una casa de apuestas.

Otra ausencia que conviene conocer: no existe un límite legal de depósito ni de pérdida, y no existe una cuenta temporal. Los frenos —pausas, límites de depósito, autoexclusión interna— son herramientas que cada marca lista en su propia ficha y aplica con sus propias reglas. Que existan es bueno. Que dependan del operador donde las pusiste es el problema, y se ve con toda claridad cuando alguien pone un límite en una casa y lo rompe en otra a los veinte minutos.

Cómo usar las herramientas internas sin engañarte a ti mismo

El error más común no es ignorar los límites, es usarlos a medias. Un límite de depósito semanal que se puede bajar pero no subir en el mismo día sirve. Un límite que se ajusta con un par de clics sirve menos. Antes de dejar saldo en cualquier cuenta, vale la pena revisar tres cosas concretas: si el límite se puede bajar sin espera, cuánto tarda en hacerse efectiva la autoexclusión y qué pasa con el saldo cuando se activa.

El cierre de cuenta es la herramienta más fuerte que un jugador controla por su cuenta, y está listada por varios operadores entre sus políticas. Tiene un costo que casi nadie menciona hasta que lo vive: cerrar la cuenta no cancela automáticamente un boleto ya registrado, y el dinero que estaba en juego sigue su curso. Vale la pena terminarlo antes de cerrar, no después.

Un dato de contexto que ayuda a tomarlo en serio: el mundial de 2026 ya pasó y con él el ciclo publicitario más agresivo del año. Las cuentas que se abrieron en esas semanas siguen ahí. Si alguna es tuya y no la usas, esa cuenta es a la vez un saldo olvidado y una puerta abierta.

El costo real de una apuesta: un ejercicio con números redondos

El margen del libro está dentro de cada momio, y el jugador casi nunca lo ve. La forma de verlo es preguntar qué fracción de todo lo apostado en un mercado vuelve a los jugadores. En un mercado de dos resultados con momio 1.90 y 1.90 —un ejemplo aritmético, no una cotización de ninguna casa— la cuenta es sencilla: 1 dividido entre la suma de 1 entre 1.90 más 1 entre 1.90 da una proporción de pago de aproximadamente 95 %. El margen es el resto: alrededor de 5 %. Es decir, por cada peso que entra a ese mercado, cerca de 95 centavos vuelven a los jugadores y unos 5 centavos se quedan en el libro.

Ese 5 % es la cifra que hay que poner al lado de cualquier límite que te fijes. Imagina un jugador que se impone a sí mismo una semana de 500 pesos mexicanos apostados una sola vez, siempre en mercados de dos resultados con momio 1.90. Es un límite que él pone, no una regla de nadie: es el tipo de límite que recomienda el juego responsable y que no existe por ley. Sobre esa semana, el costo esperado es de aproximadamente 25 pesos mexicanos, que es la semana de 500 pesos por el margen de 5 %.

Ahí está el número, y el rango que le corresponde. Decir 25 pesos exactos sería fingir una precisión que no existe: es un promedio calculado bajo el supuesto de que solo se apuesta ese monto y siempre en un mercado con ese margen. Un jugador que use parlays, apuestas en vivo o mercados con márgenes más anchos verá un costo esperado por encima de esos 25 pesos, y uno que apueste menos o en mercados más cerrados verá uno por debajo. La banda razonable de esta semana concreta está entre unos 15 y unos 40 pesos, según sea el mercado que realmente juegue. Nada de esto dice si esa semana ganará o perderá: es un promedio sobre muchas semanas iguales y sobre muchos jugadores, y la imaginación humana no está construida para sentir un promedio. Un boleto suelto puede pagar; la semana entera, repetida, deja al libro su parte.

Lo que vuelve útil el ejercicio es ponerlo junto a la otra cifra del día. Ese mismo jugador que se limita a 500 pesos semanales de apuesta tiene, en el fondo, mucho más dinero en riesgo que 500 pesos si deja mil pesos en una cuenta que puede quedar congelada. El costo de apostar es un promedio. El costo de tener el saldo en el lugar equivocado es un monto. Son dos riesgos distintos y el segundo no promedia nada.

El panorama: nueve casas con permiso mexicano puestas una al lado de otra

Antes de la tabla, tres advertencias que no son letras chiquitas. La primera: el listado de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, así que ningún número de permiso que aparece abajo lleva el sello de confirmación oficial. Cada uno llega tal como lo publica la fuente que lo carga, y la fuente va nombrada en la tabla misma. La segunda: esto no es un ranking ni una recomendación, y las nueve fichas no son todo el mercado. Una marca que no aparece aquí no está por eso sin permiso. La tercera: las ofertas se describen únicamente como las cuentan el pie de página y las fichas de cada marca sobre sí misma.

Las marcas que operan bloqueadas o suspendidas —bet365.mx y Betano, de Ganador Azteca, con resoluciones judiciales que cambian cada pocos meses— no aparecen como fichas activas, y no por descuido: poner a una marca con estado inestable en una columna al lado de casas operando daría a entender que todas están en la misma situación, y no lo están.

Casa Permiso de la SEGOB tal como lo reporta la fuente Lo que dice el propio listado de la marca
Novibet DGJS/DCRCA/1121/2020, titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx La marca opera en México bajo permiso de la Secretaría de Gobernación, según su sitio novibet.mx
1xBet DGJS/0002/2020, titular Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, que tampoco pudo confirmar el dominio 1xbet.mx La ficha de la aplicación en la App Store aparece a nombre de 1XCorp N.V., empresa distinta de la titular señalada
Betcris El número no se imprime: el pie de página de la marca y la tabla del titular muestran números distintos, ambos a nombre de Producciones Móviles Su pie de página muestra el permiso a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., operando con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V.
Caliente DGG/SP/404/97, titular Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V., mostrado en el pie de página de la marca El pie de página presenta el número como autorización de la Secretaría de Gobernación
Codere DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, titular Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México), según Apuestas-legales.com.mx La ficha de la aplicación dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable
Playdoit DGAJS/SCEVF/P-02/2005, titular Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx La marca se presenta como operador con permiso de la Secretaría de Gobernación en sus propias páginas
Strendus DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads según la compilación, que difiere consigo misma La marca publica en sus páginas el permiso a nombre de su titular
Pickwin El número no se imprime: las compilaciones se contradicen, y el que da una de ellas es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles La marca opera con un permisionario como titular, según blog.pickwin.mx
Betway 4184, titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx La marca se presenta como operador con permiso de la Secretaría de Gobernación

Lo que dice el cuadro y lo que el cuadro no puede decir

La primera cosa que salta es la columna del permiso: nueve filas, y ni una sola con confirmación oficial. Los números que aparecen son los que las fuentes cargan, y la diferencia entre “la marca lo publica en su propio pie de página” y “una compilación se lo atribuye” no es un matiz de redacción, es una diferencia de calidad de evidencia. Caliente muestra su número en su propia casa. Novibet, 1xBet, Codere, Playdoit, Strendus, Betway y Pickwin llegan por compilaciones de terceros que además se contradicen entre sí, y dos filas ni siquiera pueden imprimir un número porque las fuentes no coinciden.

La segunda cosa que salta es la del titular, y aquí está el hallazgo más útil de toda la comparación. En 1xBet el titular señalado es Entretenimientos Naturales, mientras la ficha de la aplicación en la App Store aparece bajo 1XCorp N.V. No es un escándalo ni una irregularidad probada: es el retrato exacto de una estructura donde el permiso pertenece a una empresa y la operación digital puede estar domiciliada en otra. Para el jugador, la pregunta no es cuál de los dos nombres es el “correcto”, sino cuál de los dos responde ante la autoridad mexicana si algo se rompe. La respuesta la da el permiso, no la aplicación.

La tercera cosa que el cuadro no puede decir es más incómoda: no dice cuál casa es mejor. Ninguna de las nueve ofrece una columna de momios en condiciones comparables, y no la hay porque los momios cambian cada hora y sin una lectura fechada de cada operador en el mismo instante cualquier comparación sería una invención. Lo que sí puedes hacer, y esto sí es tuyo, es tomar dos o tres de estas casas, abrir el mismo partido en las tres y comparar el momio del mismo mercado. Con dos resultados a 1.90 y 1.90 el margen es del 5 %; basta mover un solo momio para que esa cifra cambie. Ahí es donde se ve si una casa te trata mejor que otra, y no en la publicidad.

Las nueve casas, una por una

Hasta aquí los criterios. Lo que sigue es cada marca con lo que su propia ficha y su propio pie de página dicen, más el juicio que esas especificaciones no hacen por sí solas.

Novibet: el permiso viene de una compilación, no de su portada

Novibet entra a la comparación con un número concreto: permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 a nombre de Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. Ese “según” es la parte relevante. El permiso no está publicado en la portada de la marca como en otros casos, llega por una compilación de terceros, y la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse para confirmarlo. Un número es más que ningún número, y menos que un número confirmado.

El titular, en cambio, es un nombre completo y verificable dentro del sistema: una sociedad anónima de capital variable con domicilio en México, que es exactamente lo que el jugador necesita ubicar cuando quiere saber contra quién reclamaría. Ese es el valor real de la fila, y es mayor que el del número. La marca opera en México bajo permiso de la Secretaría de Gobernación según su propio sitio.novibet.mx, y ahí se acaba lo específico.

El juicio: Novibet está en el grupo correcto, con una estructura de titular clara y una evidencia de permiso de segunda mano. Para quien compara desde la desconfianza, la decisión razonable es la misma que con cualquier marca de esta lista: antes de dejar un saldo grande, confirmar el permiso en el propio sitio y exigir que el retiro salga a una cuenta a tu nombre. Si eso no cuadra, la casa es la casa; el problema es la estructura.

1xBet: el titular del permiso y el titular de la aplicación no son la misma empresa

La ficha de 1xBet trae el hallazgo que ninguna otra trae: permiso DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según Apuestas-legales.com.mx, y una aplicación listada en la App Store bajo 1XCorp N.V. Dos empresas, dos jurisdicciones, una sola marca. La misma fuente no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial.

Esa asimetría no es un detalle administrativo y no lo voy a tratar como tal. Cuando alguien reclama un saldo, la pregunta práctica es contra qué entidad se reclama, y aquí la respuesta depende de qué producto uses: la web con permiso mexicano de un titular, o la aplicación bajo una sociedad distinta. Es el tipo de estructura que funciona sin sobresaltos mientras todo va bien y que se vuelve un laberinto el día que no.

El juicio: el permiso mexicano existe según la fuente, y el titular digital está en otro lado. Eso pone la carga de la prueba sobre el jugador justo en el punto donde más pesa, el retiro. Quien valore una sola entidad identificable por encima de cualquier otra cosa, aquí tiene su primera duda y no es una duda inventada.

Betcris: un permiso que sí muestra en su propio pie de página, con un número que no cuadra

Betcris es la única ficha donde la evidencia del permiso viene de la casa misma: su pie de página muestra el permiso DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V., que opera junto con Paradise Riviera Gaming, S.A. de C.V. según el oficio DGJS/405/2018. Eso es material de primera mano, y vale más que cualquier compilación.

Y ese mismo pie de página es el origen del enredo más instructivo de la lista, porque el número que muestra es el que una compilación atribuye a Pickwin. El artículo 31 del Reglamento explica el resto sin necesidad de especular: los permisos no se ceden ni se comercializan, así que un permiso que aparece en dos fichas distintas está en una de las dos mal copiado, o las dos marcas cuelgan del mismo permisionario. Ninguna de las dos posibilidades es un delito; las dos son un problema para quien use ese número como prueba de confianza.

La marca tiene además una segunda capa que el jugador mexicano casi nunca lee: la empresa del sitio es TV Global Enterprises Ltd., con licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es decir, hay una licencia europea con fecha de vencimiento próxima y un permiso mexicano en el mismo pie de página. El jugador debe saber cuál de los dos le corresponde cuando reclama, y la respuesta depende de dónde contrató.

El juicio: aquí la transparencia es mayor que en la mayoría de la lista, y la contradicción del número es también de las más visibles. Es una casa para quien prefiere leer el pie de página completo antes de depositar y puede vivir con una cifra que se contradice en otro sitio. La fecha de vencimiento de la licencia maltesa es lo único que un jugador atento debería anotar en el calendario.

Caliente: el número sale de su propia casa y el grupo detrás tiene nombre

Caliente pone su permiso en su propio territorio: el pie de página de la marca muestra DGG/SP/404/97 como autorización de la Secretaría de Gobernación, y la operadora del sitio es Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. Del lado oficial no hay confirmación, porque la lista no pudo abrirse, pero la ruta de la evidencia es la mejor de las nueve: la marca publicando su propio número en su propia portada.

El grupo detrás —Caliente— es de los nombres que cualquier aficionado mexicano reconoce, y ese reconocimiento tiene un valor funcional, no sentimental: una estructura grande y visible tiene más que perder administrativamente que una marca sin prensa. El pie de página también cumple con lo básico de la prevención, con la advertencia de que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, la invitación a divertirse con responsabilidad y el enlace a su sección de juego responsable.

El juicio: es la casa donde la propia marca hace la mayor parte del trabajo de verificación por ti, y eso reduce el esfuerzo de comprobación antes de depositar. Lo que no reduce es la ausencia de un registro nacional de autoexclusión: el límite que pongas aquí no te sigue a ningún otro sitio, y esa limitación es la misma para las nueve.

Codere: el permiso más claro de la lista y una aplicación que habla de límites propios

Codere llega con dos números: DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, a nombre de Libros Foráneos S.A. de C.V., según Apuestas-legales.com.mx. Dos permisos con seis y siete años de antigüedad son un historial, no un trámite, y eso es material distinto del de una marca de reciente entrada. La confirmación oficial sigue pendiente por la misma razón que en todas las demás.

La ficha de su aplicación es la más explícita de las nueve en materia de salvaguardas. Dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Ese último elemento es el que más peso tiene y el que casi nadie busca: una política de cierre de cuenta publicada es una ruta de salida que puedes usar sin discutir con nadie.

Lo que ningún documento resuelve es el 18+. Es una política de la marca, no una cifra de ley: el Reglamento aparta a los menores de las áreas de apuestas y del cruce de apuestas sin escribir un número. Que la casa lo ponga en su ficha es una buena práctica, y no la convierte en obligación legal mexicana.

El juicio: aquí el valor está en la antigüedad del permiso y en la salida documentada. Es la ficha que un jugador revisaría si lo que le preocupa no es el bono sino poder irse limpio cuando quiera, y ese es un criterio bastante más sensato que el que suele usarse para elegir casa.

Playdoit: permiso de 2005, evidencia de tercero y márgenes que nadie publica

Playdoit aparece con permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México, según casasdeapuestaslegales.mx. La nomenclatura del número lo delata: la serie DGAJS/SCEVF corresponde a permisos de hace más de dos décadas, lo cual ubica a la estructura en la primera generación del sector, la que nació cuando el juego remoto se pensaba como complemento de un establecimiento.

Ese origen tiene una consecuencia que el jugador rara vez ve: las obligaciones que la casa arrastra —cuentas trimestrales y anuales auditadas, seguro, informes de operaciones sospechosas y fianza— vienen de esa época y son las del permisionario, no de la marca. La marca opera encima, con su propia interfaz y su propio soporte. Para el jugador, la consecuencia práctica es que el nombre que aparece en el permiso puede no ser el nombre que aparece en su estado de cuenta.

El juicio: la fila describe una estructura antigua con evidencia de segunda mano, y nada en ella permite decir que la casa sea mejor o peor que las demás. Lo que sí permite decir es que la antigüedad del permiso no es la antigüedad de la marca en su forma actual, y mezclar las dos es el error más común cuando alguien presume de historial.

Strendus: tres permisos, un titular que la compilación no logra fijar

Strendus es la ficha con más números y menos certeza. Los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 llegan según casasdeapuestaslegales.mx, y el titular aparece como Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, porque las compilaciones difieren. Tres permisos en tres años distintos apuntan a una estructura que creció por partes, y eso encaja con la lógica del Reglamento, donde cada tipo de permiso cubre una actividad.

Cuando el titular no se puede fijar, el jugador pierde exactamente la pieza que necesitaba. No importa si es una de las dos empresas o las dos: importa que el nombre que responde ante la autoridad no está claro en la fuente disponible, y que la lista oficial que lo aclararía tampoco pudo abrirse. Ese es el hueco real, no una sospecha.

El juicio: con tres números y dos titulares posibles, esta es la fila donde más trabajo tiene el jugador antes de decidir. La salida práctica es el propio sitio de la marca y su contrato de términos, donde el nombre del operador está obligado a aparecer; si ese nombre coincide con uno de los dos, la contradicción queda zanjada sin abogados.

Pickwin: un número compartido con Betcris y una atribución que se contradice

Pickwin es el caso donde la contradicción no es un detalle de la tabla, es toda la tabla. Una compilación le da el permiso DGJS/DCRCA/1584/2019 y otra le da DGAJS/SCEVF/P-06/2005-TER, y ese segundo número es precisamente el que el pie de página de Betcris muestra a nombre de Producciones Móviles, S.A. de C.V. El titular que se le atribuye es Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora.

La lectura correcta de ese enredo no es escandalizarse. El Reglamento prohíbe ceder o comercializar permisos, pero nada impide que un permisionario opere más de una marca, y esa es la explicación más sobria de por qué dos fichas comparten número. Lo que no es sobrio es que una compilación atribuya a una marca el permiso de otra sin aclarar de dónde salió la copia.

El juicio: esta ficha es el ejemplo más limpio de por qué un número de permiso copiado de internet no sirve como prueba de nada. Sirve para saber dónde buscar, y el lugar donde buscar es el contrato de la marca y el pie de página de su propio sitio. Un jugador que no esté dispuesto a hacer esa verificación haría mejor en elegir una casa cuyo permiso esté publicado en su portada.

Betway: el número corto y el titular más reconocible de la lista

Betway cierra la lista de fichas con permiso 4184 a nombre de Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V., según casasdeapuestaslegales.mx. El número es corto, de la serie antigua, y el titular es un nombre que suena a lo que es: una empresa de espectáculos deportivos ligada a un frontón, que es exactamente la ruta que el Reglamento prevé cuando permite a un titular de frontón obtener permisos complementarios para apuestas remotas.

Esa limpieza estructural es lo más interesante de la ficha y lo que la distingue de las demás. Aquí no hay que explicar el salto de la pista a la pantalla: el Reglamento lo contempla explícitamente. La marca se presenta en sus páginas como operador con permiso de la Secretaría de Gobernación, y la confirmación oficial sigue pendiente como en todas.

El juicio: es la ficha donde la ruta del permiso sigue el camino más previsible que la propia norma trazó, y donde menos preguntas quedan sin una explicación estructural. Eso no la vuelve mejor casa ni peor: la vuelve más fácil de entender, y una estructura fácil de entender es un activo cuando el día llegue el momento de reclamar.

Lo que ninguna de las nueve resuelve

Hay tres cosas que no cambian de una ficha a otra, y por eso las pongo juntas en lugar de repetirlas nueve veces. La primera es la confirmación oficial de los permisos: la lista de la Dirección General de Juegos y Sorteos no pudo abrirse, y ese es un problema del registro, no de las marcas. La segunda es la ausencia de un registro nacional de autoexclusión, que deja cada herramienta de juego responsable dentro de los muros de la casa donde la pusiste. La tercera es la ausencia de una regla legal mexicana sobre bonos: lo que una casa te ofrece de bienvenida lo ofrece porque quiere, y lo puede rediseñar cuando quiera, como ocurrió después de la subida del impuesto.

Esa tercera ausencia tiene un costo que merece decirse con claridad porque es el corazón de esta página. Un bono de bienvenida no es dinero que aparece, es una condición que se acepta. Y las condiciones cambian bajo tus pies cuando la ley cambia arriba: los operadores rediseñaron sus ofertas para absorber parte del impuesto de 50 % en vigor desde el 1 de enero de 2026. El jugador que eligió su casa por el bono de un mes puede descubrir dos meses después que ese bono ya no existe en la forma que eligió.

Lo que no está resuelto: la ley en tránsito y las preguntas que siguen abiertas

El sector mexicano está en un momento raro que conviene nombrar sin dramatizar. La ley vigente es de 1947. El Reglamento se reformó en 2023. El anteproyecto que la sustituiría llevaba meses terminado en octubre de 2026 sin presentarse. La iniciativa que crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos con edad mínima de 21 años y autoexclusión es una propuesta. Y en medio de todo eso, la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios en julio de 2026 y un tribunal federal habría suspendido a su vez la orden contra bet365 y Betano en octubre de 2026, según una sola fuente.

Lo que un jugador debería llevarse de ese desorden no es ansiedad, es método: cualquier dato sobre el estatus legal de un sitio concreto vale con su fecha, y sin fecha no vale. Una nota de marzo de 2026 sobre bet365 describe un estado que ya había cambiado en julio. Una nota de julio describe un estado que una sola fuente dice que cambió en octubre. La fecha no es un adorno del dato: es la mitad del dato.

Lo que sí se puede decir con la información disponible es lo que está en juego para el jugador cuando elige. Una casa con permiso mexicano y un permisionario identificable le da una sede donde reclamar, controles que dejan rastro y un documento fiscal sobre su premio. Una casa fuera del permiso no le da nada de eso, y su saldo puede quedar dentro de un congelamiento que no provocó. El boleto cuesta lo mismo en las dos. La diferencia aparece el día que hay que cobrar.

Preguntas frecuentes sobre las apuestas deportivas internacionales

¿Qué riesgos corre un jugador que apuesta en un sitio sin permiso de la SEGOB?

Los riesgos concretos son no tener sede legal mexicana donde reclamar, no tener permiso de la Secretaría de Gobernación detrás, no tener las verificaciones de identidad y los protocolos contra el lavado de dinero de un permisionario, ni constancia de retenciones para tu premio. Además, los saldos de clientes de un operador bloqueado pueden quedar congelados, como ocurrió en el congelamiento de cuentas de noviembre de 2025.

¿Cómo puedo saber si una casa de apuestas opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?

Busca el número de permiso en el pie de página del propio sitio y el nombre del permisionario titular, que es la empresa que responde ante la Dirección General de Juegos y Sorteos. Después contrasta ese número con el listado de sitios autorizados de la dependencia. Si el número aparece solo en una compilación de terceros, trátalo como una pista y no como una prueba.

¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?

No existe. La autoexclusión voluntaria es una herramienta interna de cada casa y funciona solo dentro de la plataforma donde la activas; no impide que otro sitio te reciba. Esa carencia es la misma en las casas con permiso y en los sitios de fuera, y una iniciativa para crear un instituto con autoexclusión sigue siendo una propuesta.

¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas mexicana?

No hay un límite legal de depósito ni de pérdida, ni una cuenta temporal por disposición oficial: los límites son herramientas que cada marca ofrece dentro de su plataforma. Pregunta antes de depositar si el límite se puede bajar sin espera, cuánto tarda en aplicarse la autoexclusión y qué pasa con tu saldo cuando la activas.

¿Se pagan impuestos por los premios de apuestas y quién los retiene?

Las casas autorizadas retienen Impuesto sobre la Renta sobre el premio: 1 % cuando el impuesto estatal no grava el premio o no pasa de 6 %, y 21 % cuando lo supera. La retención solo es pago definitivo si presentas la declaración a la que estás obligado. El tratamiento de premios de sitios sin permiso no está establecido, así que conviene consultar a un contador.

¿Dónde buscar ayuda si apostar deja de ser un juego?

Las marcas con permiso publican secciones de juego responsable en sus propios sitios, con avisos, límites y políticas de cierre de cuenta, y varias advierten que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad. Como no existe un registro nacional de autoexclusión que te cierre todas las puertas a la vez, la decisión de parar depende de ti y conviene tomar una herramienta concreta en cada cuenta que tengas abierta.

Escrito por los editores de «Guiadelfutbol».

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