Apuestas con bono de registro en 2026: $1,000 MXN prometidos no son $1,000 MXN en el bolsillo
Verificado el 6 noviembre 2026 contra los avisos de permiso que cada operador publica en su propio sitio y contra los registros de la Secretaría de Gobernación (Dirección General de Juegos y Sorteos) citados por las compilaciones del sector.

- Qué es hoy un bono de registro y por qué no es dinero regalado
- Los fundamentos del bono de registro: monto, requisito, plazo y momio
- La normativa mexicana detrás del permiso que anuncia cada casa
- Juego responsable: los límites que sí existen y quién los pone
- Los bonos y las apuestas gratis que se anuncian hoy en México
- El panorama completo: once señales que ordenan la elección
- Impuestos y retenciones: quién se queda con una parte del premio
- Preguntas frecuentes sobre los bonos de registro
Qué es hoy un bono de registro y por qué no es dinero regalado
El bono de registro es lo primero que ve casi cualquiera que abra la página de una casa de apuestas mexicana: una cifra grande, tres o cuatro palabras en letra pequeña y un botón. Es también la parte de la oferta que menos gente lee completa. Un bono no es un descuento en el precio del boleto ni un regalo sin contrapartida; es un contrato corto en el que la casa pone un monto y el jugador pone tiempo, volumen de apuestas y, casi siempre, dinero propio antes de que el bono exista.
La confusión surge en la terminología. “Sin depósito” y “por registro” suelen usarse como sinónimos aunque describen productos opuestos: una apuesta gratis entregada tras crear la cuenta, y un monto sujeto a que el jugador deposite dinero. El encabezado de Caliente muestra $1,000 MXN sin depósito junto a la duplicación del primer depósito hasta 7,000 MXN; no se aclara si ambas ofertas son exclusivas para apuestas deportivas. Esa combinación de productos requiere prudencia al revisar cualquier promoción.
El segundo malentendido es más caro. El dinero del bono no entra al saldo como dinero. Entra con una etiqueta que dice cuántas veces hay que apostarlo, a qué momio mínimo, antes de qué fecha y qué parte queda excluida del conteo. Hasta que esas condiciones se cumplen, el saldo del bono no sale de la casa en forma de retiro. Y si no se cumplen, la casa se queda con el monto sin haber pagado nada: el bono caduca y el jugador descubrió, con el reloj ya encima, qué firmó.
Hay una tercera capa, y es la que casi nunca se menciona en los anuncios: el margen. Cada momio mexicano lleva dentro la comisión de la casa. Cuando el boleto paga 1,90 sobre un mercado de dos resultados, la casa se queda con algo más del cinco por ciento de lo apostado, sin importar quién gane. Apostar el bono obliga a pasar por ese margen muchas veces, y cada pasada deja una parte en la caja. Un incentivo que exige diez vueltas no cuesta lo mismo que uno que exige tres, y ninguno de los dos cuesta lo que sugiere el anuncio.
Contra esa mecánica, lo que cambia en México en 2026 no es el tamaño de los bonos sino su forma. Con el IEPS al 50 % para juegos con apuestas, los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del impuesto, y eso se nota: los montos se mantienen pero las condiciones se aprietan. El movimiento tiene lógica contable — el impuesto lo paga el operador, no el jugador, y sale de algún lado. Sale de la generosidad de la promoción.
Los fundamentos del bono de registro: monto, requisito, plazo y momio
Antes de comparar nada, conviene tener claro qué piezas forman un bono, porque las casas las llaman con nombres distintos y algunas cambian el nombre para que el número parezca más grande.

El monto es la cifra que da título a la promoción, y no es lo que el jugador recibe. La ficha de la app de Codere México anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN: el “hasta” es un techo, no un piso, y suele depender de cuánto deposite el jugador. La ficha de Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito, de modo que las condiciones no son claras. Cuando dos renglones del mismo anuncio dicen cosas distintas, la única lectura prudente es que ninguna de las dos está garantizada.
El requisito de apuesta, o rollover, es el multiplicador que dice cuántas veces hay que jugar el bono. Es la pieza que decide el valor real. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente exige un rollover de 10 veces; el plazo, los momios mínimos y el rollover del bono de primer depósito varían de una reseña a otra. Esas reseñas no son el contrato: el contrato está en los términos de la casa, y ahí hay que mirarlo antes de depositar.
El momio mínimo es la valla silenciosa. Una casa puede exigir que solo cuenten las apuestas a partir de cierto precio, y esa cifra excluye precisamente los momios más seguros y más cómodos de acertar. Un jugador que apuesta todo el rollover a momios bajos puede descubrir, al final, que ninguna de esas apuestas contó.
El plazo convierte la promesa en carrera. Cuanto menor sea, menos margen hay para equivocarse en la selección. Un bono con requisito alto y plazo corto es matemáticamente más difícil de liberar que uno más lento, y las casas lo saben: el plazo está ahí para que una parte de los bonos nunca se cobre.
Y el momio del mercado es el contexto que falta en todos los anuncios. La página no puede decir “el 50 % de las apuestas”, ni “el 50 % de los ingresos brutos”: el texto de la Ley del IEPS habla solo del “valor de la actividad”. Lo que sí puede decirse con precisión es lo que queda en la caja por cada peso apostado, y eso se mide con dos momios. En un mercado de dos resultados a 1,90 y 1,90, la proporción que devuelve el mercado es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), es decir 0,95: el 95 %. Por diferencia, la casa retiene el 5 % de cada peso. Ese cinco por ciento es el precio del boleto, y se paga tanto si la apuesta gana como si pierde.
Qué pasa de verdad cuando se acredita el bono
La secuencia es casi siempre la misma y casi nunca se explica de corrido. El jugador se registra, verifica su identidad con documentos, deposita si el bono lo pide, y el monto aparece en una bolsa separada del saldo real. Desde ahí, las apuestas que cuentan descuentan rollover; las que no cuentan se juegan y se pierden sin mover el contador. Cuando el contador llega a cero dentro del plazo, el bono se convierte en saldo retirable. Cuando no llega, se apaga sin aviso particular.
Hay dos trampas de tiempo en esa secuencia. La primera es que el reloj arranca cuando la casa dice, no cuando el jugador empieza a apostar en serio. La segunda es que el conteo depende del tipo de apuesta: los parlays, los momios bajos y ciertos mercados excluidos no suman, aunque consuman saldo. Un jugador que juega todos los días puede estar dejando el rollover quieto durante semanas.
La salida honesta de todo esto es sencilla de aplicar y difícil de aceptar: no depositar nunca con la intención de liberar un bono grande, sino depositar lo que se habría depositado igual sin bono, y tratar el incentivo como un extra que puede cobrarse o no. Un bono no cambia la calidad de los momios ni la del mercado.
La normativa mexicana detrás del permiso que anuncia cada casa
Aquí está el punto que descoloca a quien llega de otro mercado: en México no existe una licencia de apuestas en línea. No hay un permiso digital autónomo, y por eso ninguna casa debería venderse como “licenciada” en el sentido europeo de la palabra. La palabra correcta, y la que usan la ley y los propios operadores en sus pies de página, es permiso, y el permiso se otorga a un permisionario con establecimiento físico, que lo extiende a la operación remota.

Quién autoriza y bajo qué texto
La autoridad es la Secretaría de Gobernación. El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos, en su artículo 2, le da la facultad de interpretar y aplicar la ley en la vía administrativa, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, supervisa, expide, modifica y termina permisos, además de instruir los procedimientos sancionadores.
El texto de fondo es la Ley Federal de Juegos y Sorteos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de diciembre de 1947. Prohíbe los juegos con apuesta y los sorteos en todo el país y solo permite los que estén expresamente autorizados; la Secretaría otorga los permisos e inspecciona (artículo 7), clausura los locales sin autorización (artículo 8), ningún establecimiento puede situarse cerca de escuelas o centros de trabajo (artículo 9) y las entidades federativas y los municipios cooperan (artículo 10). El Reglamento, reformado el 16 de noviembre de 2023, insiste en la misma lógica: su artículo 2 dispone que la actividad de apuestas y sorteos no prevista expresamente queda prohibida. El artículo 1 excluye lo que corresponde a la Lotería Nacional, y el artículo 3 define el permiso como acto administrativo temporal otorgado a un permisionario.
Para apuestas deportivas interesan dos tipos de permiso: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos, previstos en el artículo 28. Los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón pueden obtener permisos complementarios de apuestas remotas. Los permisos no son transferibles (artículo 31) y sus titulares deben presentar cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratar seguros, reportar operaciones sospechosas de lavado de dinero y otorgar un bono de fianza (artículo 29). Ninguna ley menciona la apuesta en línea: la práctica reportada es que un sitio no puede tener permiso digital propio y opera colgado del permiso de un titular autorizado, y que un mismo permisionario puede operar varias marcas.
Un dato que ordena toda la comparación: no fue posible abrir una lista oficial de permisos. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica, según se dice, un PDF con los sitios autorizados; el Congreso pidió entre mayo y julio de 2026 un registro público abierto, y las cifras de sitios de apuestas que circulan se contradicen entre sí, así que en esta página no se imprime ningún número de permiso como oficial y no se da un conteo del mercado.
El permiso en la ficha de cada casa
Todos los números que siguen proceden de pies de página de los propios operadores o de compilaciones del sector, siempre según la fuente citada y sin confirmación oficial, porque la lista de la autoridad no pudo abrirse.
| Casa de apuestas | Permiso de SEGOB según la fuente que lo publica | Lo que dice su propia ficha sobre la oferta de registro |
|---|---|---|
| Codere | Permiso SEGOB DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según compilaciones del sector; titular Libros Foráneos S.A. de C.V. | Su ficha anuncia un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO |
| Novibet | Permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. | Su ficha no detalla condiciones del bono |
| Strendus | Permisos SEGOB DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Atracciones y Emociones Vallarta o New Ads, según la compilación | Su ficha no detalla condiciones del bono |
| 1xBet | Permiso SEGOB DGJS/0002/2020, según compilaciones del sector, que no pudieron confirmar el dominio; titular Entretenimientos Naturales | Su ficha anuncia bonos de bienvenida, promociones de temporada y programa de lealtad, sin cifras |
| Playdoit | Permiso SEGOB DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Eventos Festivos de México | Su ficha anuncia un bono de bienvenida de $1,000 MXN, descrito unas veces con primer depósito y otras sin depósito |
| Betcris | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque el del pie de página de la casa y el de la tabla del propietario difieren; titular Producciones Móviles | Su ficha no detalla condiciones del bono |
| Caliente | Permiso SEGOB DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; titular Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) | Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN |
| Pickwin | Permiso de su permisionario; el número no se imprime porque las fuentes se contradicen; titular Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora | Su ficha no detalla condiciones del bono |
| Betway | Permiso SEGOB número 4184, según casasdeapuestaslegales.mx; titular Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. | Su ficha no detalla condiciones del bono |
La lectura de esa tabla tiene tres consecuencias para quien va a depositar. La primera es que el permiso existe, pero su prueba está en manos de quien lo publica: la autoridad publica un listado que hoy no es fácil de consultar, y las compilaciones se copian unas a otras. Un número que aparece igual en el pie de página de la casa y en la tabla del propietario es más sólido que uno que solo trae una compilación; en Betcris y Pickwin esa coincidencia no existe y por eso aquí no hay cifra.
La segunda es que un permiso de SEGOB no dice nada sobre las condiciones de un bono. Es una autorización para operar, no una validación de la promoción. El hecho de que los términos varíen tanto de una casa a otra, y de una reseña a otra dentro de la misma casa, es precisamente la prueba de que nadie los revisa por el jugador.
La tercera es de comparación directa. Un operador con permiso mexicano ofrece una sede legal en el país, el permiso mismo, controles de identidad y de lavado de dinero, y un CFDI de retenciones cuando el premio se grava. Un operador sin permiso local no ofrece nada de eso, y sus saldos pueden quedar congelados. En ambos casos falta lo mismo: un registro nacional de autoexclusión al que un jugador pueda apuntarse para cerrarse el acceso en todas las casas a la vez.
Bloqueos, amparos y por qué la fecha importa
El estado de algunos operadores cambió varias veces en dos años, y contarlo sin fecha sería contarlo mal. El 11 y 12 de noviembre de 2025 la UIF identificó 13 casinos y congeló cuentas, y bet365 y Betano, de Ganador Azteca, quedaron deshabilitadas; en diciembre de 2025 un tribunal colegiado les permitió solo publicar contenido informativo y no relacionado con apuestas. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, pero el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026.
Ese mismo hilo continuó: en julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx, y el 23 de octubre de 2026 un tribunal federal habría suspendido la orden de la Secretaría contra ambas marcas, según una sola fuente. Alrededor de 20 casinos físicos fueron clausurados en 2026.
No hay que sacar de ahí una conclusión sobre quién está abierto hoy. Un amparo, una suspensión y una clausura conviven en el mismo mes, y el resultado cambia con el juzgado. Lo útil para el lector es entender que un saldo en un operador bloqueado puede quedar atrapado, y que ninguna promoción de bienvenida compensa ese riesgo. Tampoco se establece una multa o un delito para el jugador que apuesta en un sitio sin permiso, así que esta página no afirma ni una sanción ni una exención.
Una reforma está en trámite y no es ley. La Secretaría terminó, según lo reportado el 13 de octubre de 2026, un anteproyecto para sustituir la ley de 1947 y lo envió al Gabinete de Seguridad; no ha sido presentado. Una iniciativa para derogar la ley crearía un Instituto Nacional de Juegos y Sorteos, con edad mínima de 21 años y autoexclusión, y sigue siendo una propuesta. Sobre bonos, el Reglamento revisado no contiene una regla vigente: hay iniciativas que proponen prohibirlos, y son eso, propuestas.
Juego responsable: los límites que sí existen y quién los pone
Poner un límite de depósito o de pérdida es más difícil en México de lo que debería ser, y la razón es estructural: no hay tope legal de depósito ni de pérdida, no hay un registro nacional de autoexclusión y no existe una figura de cuenta temporal. Lo que hay son herramientas voluntarias dentro de cada casa, listadas por cada marca en su propia ficha.
Las más habituales son las pausas, los límites de depósito y la autoexclusión voluntaria. Funcionan dentro de esa casa y en ningún otro sitio. La consecuencia práctica es incómoda y conviene decirla sin adornos: quien tenga un problema con el juego y se autoexcluya en la casa donde apostó hoy puede abrir cuenta en otra mañana, y nada en el sistema mexicano se lo impide. La autoexclusión, que en mercados con registro nacional es una herramienta fuerte, aquí es una promesa de una sola puerta.
Lo que sí existe es un sistema de verificación de identidad que no es opcional. Los operadores piden documentos, verifican al usuario y reportan operaciones relevantes a la UIF y al SAT, porque la actividad de juegos con apuestas es una actividad vulnerable bajo la ley de lavado de dinero. Los documentos exactos que se exigen no están determinados en un texto legal, así que dependen de cada casa. Ese mismo control, aplicado a un bono, tiene un efecto colateral útil: obliga a que la cuenta esté a nombre del jugador y a que los retiros vayan a una cuenta del mismo titular, lo que corta el uso de la promoción con identidades ajenas.
Sobre la edad, el Reglamento es claro y no pone número. Su artículo 5 prohíbe que los menores entren a las áreas de apuestas de los establecimientos y que tomen parte en el cruce de apuestas, pero no fija una edad. Las casas declaran 18 años o más en sus propias fichas y pies de página, y no hay una cifra legal establecida para la edad mínima en juegos con apuesta. Cuando una casa dice “solo mayores de 18 años”, está anunciando su política, no citando un artículo.
Las señales visibles en los sitios de las marcas revisadas van en la misma línea. La ficha de la app de Codere México dice que opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. El pie de página de caliente.mx indica que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, pide divertirse con responsabilidad y enlaza una sección de juego responsable. El pie de página de Betcris dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Son avisos obligatorios en la práctica y también son la parte del sitio menos leída. Para un lector que quiera usar la herramienta menos inútil de todas, el límite de depósito que se fija uno mismo al abrir la cuenta sirve más que cualquier sección informativa: se configura en dos minutos y no depende de la buena voluntad de nadie.
Los bonos y las apuestas gratis que se anuncian hoy en México
El catálogo mexicano de incentivos es corto y repetitivo: bono sin depósito, duplicación del primer depósito, apuesta gratis, momios mejorados, cashback y programas de puntos. La variedad no está en los tipos sino en las condiciones, y ahí es donde la comparación se vuelve útil.
El caso más citado es el de Caliente, por una razón que no es publicitaria: es el único operador con datos confirmados sobre el tema en esta página. Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, sin aclarar si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito exige un rollover de 10 veces, y el plazo, los momios mínimos y el rollover de la duplicación varían de una reseña a otra. Cuando la única fuente pública disponible para el requisito es una reseña, la reseña es lo que hay: no es el contrato.
Codere opera con un sistema de techo: su ficha menciona un bono de bienvenida de hasta 7,000 MXN, con depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO. Playdoit ofrece $1,000 MXN y muestra contradicciones en su descripción, indicando depósito en un apartado y gratuidad en otro. Campobet destaca un bono de recarga semanal deportivo del 50 % hasta 10,000 MXN, que pertenece a otra familia: es recarga, no bienvenida, y se renueva cada semana.
En el extremo opuesto del espectro están los incentivos que no prometen una cifra grande sino una devolución continua. Rushbet tiene un programa de lealtad en el que las apuestas acumulan puntos canjeables en una tienda de bonos, y un cashback VIP de hasta $500,000 MXN. Winpot México muestra en su página principal los logotipos de Visa, SPEI, OXXO, Mercado Pago y AstroPay como métodos de depósito, sin montos mínimos, y banners de bonos de deportes y casino sin cifras. Esa ausencia de cifras es un dato en sí: un banner sin número obliga a registrarse para averiguar la oferta.
Qué cuesta de verdad un bono de registro: el cálculo
Aquí es donde la promoción deja de ser un titular y se vuelve aritmética, con los números que sí están publicados. El escenario de partida es el bono sin depósito de $1,000 MXN de Caliente, con el rollover de 10 veces que reportan las reseñas, y un margen de mercado del 5 % en un mercado de dos resultados con momios de 1,90 y 1,90.
El requisito de apuesta se calcula sobre el monto del bono: 1,000 MXN por 10 equivalen a 10,000 MXN de volumen que hay que apostar antes de retirar. Si el jugador apuesta en boletos de 100 MXN, ese volumen son 100 apuestas, y solo cuentan las que alcancen el momio mínimo que fije la casa. El costo esperado de esa ronda de apuestas sale del volumen por el margen: 10,000 MXN por el 5 %, unos 500 MXN. Con un margen del 6 % la cifra sube a 600 MXN, y con un 4 % baja a 400 MXN; esa horquilla de 400 a 600 MXN es, en términos estadísticos y suponiendo que solo se apueste el bono, lo que cuesta liberar mil pesos prometidos. La estimación es un promedio sobre muchas apuestas, no un resultado garantizado para ninguna en particular: quien apueste más veces pagará ese costo más veces, y quien apueste menos lo pagará menos.
En la duplicación del primer depósito la cuenta cambia de base y el problema es que la base no está publicada. El requisito se calcula sobre la base que nombra cada casa, que puede ser el bono o el bono más el depósito, y el múltiplo y el plazo varían de una reseña a otra, así que no hay un resultado único que dar. Lo que sí puede fijarse es el orden de magnitud con un ejercicio explícito: si un bono de $1,000 MXN se apuesta con un múltiplo de 3 en un mercado con un margen del 5 %, el volumen son 3,000 MXN y el costo esperado unos 150 MXN. Con un múltiplo de 5 sobre la misma base, el volumen sube a 5,000 MXN y el costo esperado a 250 MXN. La horquilla entre ambos escenarios, de 150 a 250 MXN, describe lo que cuesta liberar mil pesos; sin saber el múltiplo real, es la mejor aproximación posible y sigue siendo una estimación estadística, no una garantía.
Dos precisiones que evitan errores de lectura frecuentes. La primera es que el volumen del rollover no es lo que se pierde: es lo que se apuesta, una parte vuelve y el costo esperado es solo la comisión del mercado, tomada sobre ese volumen. La segunda es que la estimación nunca puede ser mayor que el propio volumen, porque el margen es un porcentaje de él. Si un cálculo da un costo por encima del volumen apostado, el error está en las entradas, no en la oferta.
El resultado editorial de la aritmética es una frase que a las casas no les sirve: en el mejor caso, un bono de mil pesos deja unos cientos de pesos de valor esperado, y en el peor se queda en cero sin avisar. La apuesta gratis no se comporta como el efectivo y merece su propio apartado.
La apuesta gratis de los momios mejorados
Una apuesta gratis no paga igual que una apuesta normal, y la diferencia no es un detalle contable. Si la casa devuelve el monto como apuesta gratis, el importe de la apuesta no vuelve con la ganancia: si un boleto de 100 MXN al momio 2,00 gana, la cuenta recibe 100 MXN de ganancia, no los 200 MXN que pagaría una apuesta con dinero propio. El valor de esa apuesta gratis, expresado como promedio y suponiendo que la casa no devuelve el importe, resulta del monto por el momio menos uno, dividido entre el momio y multiplicado por la proporción que devuelve el mercado: con 100 MXN a momio 2,00 en un mercado que devuelve el 95 %, vale unos 47,50 MXN. Ese es el valor del incentivo, no lo que va a ganar: quien apueste esa ficha al momio 2,00 cobra 100 MXN si acierta, sin recuperar los 100 MXN de la ficha, y quien falle no cobra nada. La mitad del valor nominal, más o menos, es lo que queda en promedio cuando el importe no regresa.
De ahí sale la regla práctica para leer los momios mejorados, que en México se anuncian con nombres como “Super” o “Ultra”. Un momio mejorado sobre una apuesta con dinero real vale la diferencia entre el precio que se paga y el precio de mercado, aunque suele venir con un tope de ganancia y una exigencia de que el boleto se juegue en un evento y a una hora concretos. Un momio mejorado sobre una apuesta gratis vale esa diferencia menos el importe que no se recupera. Las dos cosas se anuncian con las mismas palabras y no valen lo mismo, así que la pregunta útil ante cualquier “apuesta gratis” es una sola: ¿el importe se devuelve con la ganancia? Si la respuesta es no, hay que descontar el monto entero antes de creerse la cifra.
Esa es también la razón por la que el bono sin depósito llama tanto la atención. Entrega una apuesta gratis pagada íntegramente por la casa: sin costo de entrada, la cuenta de valor solo tiene un lado, el margen que se paga al apostar. Y esa oferta es el tema del siguiente bloque.
El panorama completo: once señales que ordenan la elección
Con la mecánica del bono clara, la comparación entre casas puede hacerse sobre hechos y no sobre impresiones. Lo que sigue no es una recomendación ni un ranking: es lo que cada operador publica sobre sí mismo, leído en el mismo orden en que aparecen las dudas de cualquiera que va a depositar por primera vez: qué se juega, con qué se paga, qué se cobra y quién responde si algo sale mal.
Un punto sobre el conjunto antes de las fichas. Los bonos de bienvenida se anuncian sin condiciones en la misma pantalla que los métodos de pago, y esa vecindad hace que la oferta parezca parte del producto financiero. No lo es: el método de depósito cobra o no cobra, y llega o no llega, según lo que la casa y el banco hagan. Vale la pena evaluar los métodos y el bono por separado.
Codere: el bono con techo y la identidad verficada
Codere México tiene el permiso más antiguo de la lista en cuanto a sus números se refiere, con un titular identificado como Libros Foráneos S.A. de C.V., y opera sobre un catálogo amplio: su app cubre más de 30 deportes, con estadísticas en vivo, creador de apuestas, momios mejorados y apuestas gratis. Ese punto es la diferencia con las casas que se concentran en futbol y poco más: quien busque tenis, esports o mercados secundarios encuentra aquí más donde elegir, y quien solo quiera un 1X2 de la liga mexicana va a tener la misma profundidad que en cualquier otra parte.
El bono opera con límite máximo. La ficha de la app promociona hasta 7,000 MXN mediante depósitos por tarjeta, SPEI y OXXO, sin especificar el rollover, los momios mínimos ni el plazo en el anuncio; estos requisitos solo aparecen en los términos legales de la casa. No es posible calcular el costo real de liberar este bono sin entrar a la cuenta. Lo que sí es evidente es que el techo de 7,000 MXN solo se consigue con una carga inicial alta y que el valor final depende del depósito realizado.
Sobre el permiso hay una precisión importante: el número procede de compilaciones del sector y no de la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos, que no se pudo abrir. En la ficha de la casa el permiso se anuncia, pero el detalle verificable es el aviso. Ese es el nivel de prueba que hay en este mercado, y no conviene confundirlo con una validación de la promoción.
Veredicto: la casa es para quien quiera variedad de deportes y mercados y use el bono como algo secundario, porque lo que se juega aquí está mejor documentado que lo que se cobra. El depósito mínimo real y el rollover son las dos cifras que faltan antes de decidir.
Novibet: el número con titular y ninguna promesa publicada
Novibet es la casa con el permiso más ordenado de este grupo: permiso SEGOB DGJS/DCRCA/1121/2020 según casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular, y un número que sigue el formato de la propia Dirección General de Juegos y Sorteos. Ese detalle importa al comparar: un permiso con numeración consistente y titular claro es más fácil de rastrear que uno que solo aparece en una tabla de un tercero.
Lo notable en el tema de esta página es la ausencia. La ficha del operador no detalla condiciones de bono, y no se encontró una promoción de registro con cifras en las fuentes revisadas. Para un lector que busca precisamente un bono de registro, eso significa una cosa concreta: no hay con qué comparar y no hay nada que calcular, porque no hay número publicado.
Esa ausencia tiene un lado bueno y otro malo, y cuál pesa más depende del lector. El bueno es que un operador que no publica un bono tampoco está vendiendo nada que no pueda cumplir, y su permiso parece el más limpio del conjunto. El malo es que no existe el descuento que mucha gente espera al registrarse. Si el bono es el motivo del alta, esta no es la casa; si el motivo es el permiso y la operación, tiene argumentos.
Veredicto: la casa se sostiene en su permiso, no en su promoción. En el eje específico de esta comparación queda sin cifra que ofrecer, y quien llegue buscando un incentivo encontrará aquí una ausencia bien documentada en lugar de una oferta.
Strendus: tres permisos, un titular discutido
Strendus aparece con tres números de permiso —DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021— atribuidos a Atracciones y Emociones Vallarta o a New Ads, según la compilación que se consulte. Tres permisos en una sola marca pueden leerse de dos maneras: como una operación con varias autorizaciones históricas, o como una marca que opera bajo paraguas ajenos. Lo que no puede hacerse es elegir una versión: mientras las compilaciones no coincidan en el titular, la identidad de quien responde sigue siendo parcialmente opaca.
En el asunto que nos ocupa, la ficha no detalla condiciones de bono y no hay cifras de bienvenida en las fuentes revisadas. Para un lector que llega buscando un bono de registro, eso es una respuesta clara aunque decepcionante: no hay promoción que evaluar.
La opacidad del titular tiene una consecuencia práctica que va más allá del bono. Cuando una marca opera bajo permisos de un tercero y las fuentes se contradicen sobre quién es el permisionario, el jugador que tenga un problema con su cuenta no sabe con certeza contra qué razón social se enfrenta. Ese es el tipo de riesgo que un bono de mil pesos no compensa.
Veredicto: sin promoción publicada y con el titular en discusión entre compilaciones, la casa no compite en el eje de esta comparación; quien la elija lo hará por otras razones y debería confirmar el permisionario en su contrato antes de depositar.
1xBet: catálogo enorme, permiso con dudas
1xBet ofrece lo más ancho de la lista en el papel de la casa, con apuestas en vivo, transmisión en vivo y estadísticas de futbol, basquetbol, tenis, UFC y esports. Su app publica además bonos de bienvenida, promociones de temporada y un programa de lealtad, sin cifras. Quien quiera ver un partido dentro de la cuenta y apostar en vivo sobre lo que está viendo tiene en la casa una de las propuestas más completas del mercado mexicano.
El problema está en la parte documental. El permiso que se le atribuye, DGJS/0002/2020, procede de Apuestas-legales.com.mx, que no pudo confirmar ni el dominio 1xbet.mx ni la lista oficial, y la App Store lista la app bajo 1XCorp N.V., una sociedad distinta del titular que nombran las fuentes. Esa discrepancia no demuestra irregularidad, pero sí demuestra que no puede verificarse la cadena entre la marca que el lector ve y el permisionario que responde.
Para el tema del bono, esa misma falta de detalle es un freno: la casa anuncia bonos sin cifras ni condiciones, así que no hay nada calculable. Un catálogo de apuestas en vivo se valora en el boleto, no en el banner: un jugador que no piensa liberar ningún rollover puede aprovechar los momios en vivo de la casa mientras el asunto del permiso se mantiene en el terreno de las dudas.
Veredicto: la propuesta de producto es la más amplia y la de soporte documental la más débil. Quien valore transmisión y mercados en vivo por encima de un bono tiene motivos para considerarla; quien necesite certeza sobre el permisionario antes de depositar, no.
Playdoit: mil pesos con dos descripciones
Playdoit anuncia $1,000 MXN de bono de bienvenida, pero en un apartado lo describe con primer depósito y en otro sin depósito. Es el caso más claro de un mensaje confuso, y para el lector la consecuencia es directa: la cifra visible no sirve para decidir porque no se sabe qué la activa.
La diferencia entre las dos descripciones no es cosmética, es la diferencia entre dos productos. Un bono sin depósito se entrega por registrarse y crear cuenta; uno con primer depósito exige cargar dinero antes de que exista. Si la casa no aclara en cuál de los dos está el jugador, tampoco se puede calcular el requisito de apuesta ni el costo.
El permiso atribuido es DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según casasdeapuestaslegales.mx, con Eventos Festivos de México como titular. Sobre este operador hay un único dato con respaldo confirmado en esta página: su propia ficha anuncia el bono y, en la misma ficha, se contradice.
Veredicto: mientras dos renglones del mismo anuncio digan cosas distintas sobre lo que activa el bono, cualquiera que deposite está aceptando un término que la casa no ha terminado de publicar. Esa es la razón para dejarlo apuntado y confirmarlo en los términos antes de mover dinero.
Betcris: un pie de página serio y un número que no cuadra
Betcris se presenta con un pie de página poco habitual: dice que los juegos con apuestas están estrictamente prohibidos para menores de edad, enlaza una sección de juego responsable y aclara que el servicio no se promociona a menores de 18 años. Es una redacción más explícita que la de la mayoría y merece reconocerse.
El número de permiso no se imprime aquí, y la razón es que el del pie de página de la casa y el de la tabla del propietario difieren: el del pie aparece a nombre de Producciones Móviles y la compilación muestra otro. Cuando dos documentos de la misma familia jurídica no coinciden, lo sensato es no publicar ninguno como si fuera firme.
Sobre los bonos, la ficha revisada no detalla una promoción de bienvenida con cifras. Eso deja al lector con lo que puede comprobarse: el aviso de juego responsable y la advertencia de edad. Es poco para una decisión de depósito, y es más de lo que ofrecen varias casas.
Veredicto: la casa gana en claridad sobre su público y pierde en claridad sobre su permiso. Con la numeración en disputa y sin promoción documentada, la decisión se vuelve de confianza en la marca, y ese criterio no se mide con un bono.
Caliente: el único con cifras y el único con rollover citado
Caliente es la casa con la oferta más concreta de la lista en el tema que nos ocupa, y por eso encabeza cualquier comparación sobre bonos de registro en México. Su encabezado anuncia $1,000 MXN sin depósito y la duplicación del primer depósito hasta $7,000 MXN, y no aclara si ambas ofertas valen solo para apuestas deportivas. Según reseñas de casas de apuestas, el bono sin depósito exige un rollover de 10 veces, mientras el plazo, los momios mínimos y el rollover de la duplicación varían de una reseña a otra.
La segunda parte de la oferta es la más difícil de evaluar, precisamente porque su base no está publicada. Un “hasta $7,000 MXN” sobre el primer depósito puede significar la duplicación de lo depositado hasta ese techo, o un monto escalonado, y el rollover puede calcularse sobre el bono o sobre el bono más el depósito. Cada lectura da un número distinto, y todo lo demás está en los mismos términos que el jugador acepta con un clic.
El permiso DGG/SP/404/97 sí está publicado en el pie de página del propio caliente.mx, con Tecnología de Entretenimiento Caliplay (Grupo Caliente) como titular, lo que lo hace el dato de permiso mejor anclado del grupo, aunque con la misma salvedad de siempre: la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos no se pudo abrir. En producto, la app Caliente Deportes ofrece transmisión en vivo, creador de apuestas, depósitos y retiros desde el celular, promociones y eventos virtuales, y es solo para mayores de 18 años.
Veredicto: es la casa que un lector curioso de bonos va a mirar primero, y también la que exige más lectura antes de depositar: su rollover está citado por reseñas y no por el anuncio, su techo de duplicación es el mayor de la lista y su base no está publicada.
Pickwin: sin número de permiso y sin bono publicado
Pickwin entra en esta lista con un problema documental idéntico al de Betcris y un elemento adicional: las fuentes se contradicen sobre el número de permiso, y el que una compilación le atribuye es el mismo que aparece en el pie de página de Betcris para Producciones Móviles. Que un número se atribuya a dos marcas distintas en dos documentos distintos es la señal más elocuente de lo lejos que está este mercado de un registro consultable.
El titular nombrado combina Producciones Móviles S.A. de C.V. con Unocapali La Paz Operadora, una estructura societaria compleja que no aclara quién es el responsable final ante el usuario.
Un lector que llegue aquí buscando un bono de registro no lo va a encontrar documentado, y eso es todo lo que puede afirmarse. Lo demás serían conjeturas sobre una marca de la que se sabe poco más que su nombre y un permiso en disputa.
Veredicto: sin promoción publicada y con el permiso en contradicción entre fuentes, no hay base para comparar condiciones; lo que la casa ofrece no puede contrastarse con nada de lo que aparece en esta página.
Betway: dos mil eventos por semana y un club con apuestas gratis
Betway se presenta con la cifra más concreta del grupo en el terreno del producto: su app anuncia más de 2,000 eventos por semana, los momios mejorados “Super” y “Ultra”, el creador de apuestas y un club con apuestas gratis semanales. Para quien apuesta varias veces al mes, ese club es un incentivo recurrente, distinto en su lógica a un bono de bienvenida: no entrega un monto una vez, entrega apuestas gratis cada semana a cambio de actividad.
El permiso que se le atribuye es el número 4184, según fuentes del sector, que no pudieron confirmar el dominio ni la lista oficial. Es un número corto que no sigue el formato de los permisos más recientes de la Dirección General de Juegos y Sorteos, y de nuevo la confirmación oficial no existe porque la lista no se pudo abrir.
Sobre bonos de registro con cifras, la ficha no publica una promoción de bienvenida detallada. Lo que hay son momios mejorados con nombre propio y apuestas gratis periódicas, dos incentivos que se parecen por el nombre y no por el bolsillo: un momio mejorado paga la diferencia con el precio de mercado si el boleto gana, y una apuesta gratis paga la ganancia sin devolver el importe apostado.
Veredicto: quien apueste con regularidad encontrará en el club semanal más valor acumulado que en cualquier bono de bienvenida de un solo uso; quien se registre una vez para cobrar un bono no encontrará aquí una cifra publicada.
Cómo leer la tabla de comparación sin perder dinero
Con las nueve fichas leídas, la decisión se ordena en cuatro preguntas, y ninguna tiene que ver con el tamaño del titular. La primera es qué se juega: cantidad de deportes, profundidad de mercados y si hay transmisión en vivo para apostar sobre lo que se ve. La segunda es con qué se paga: los métodos que cada casa declara, entendiendo que SPEI y OXXO no se comportan igual en tiempo ni en trazabilidad, y que los retiros van a una cuenta a nombre del jugador.
La tercera pregunta es la que decide: qué cuesta cobrar el bono. Un monto alto con rollover alto y plazo corto puede valer menos que una apuesta gratis sin depósito. La cuarta es quién responde si algo sale mal: si el permiso está en el pie de página de la casa o solo en una compilación, y si el titular está claro o discutido.
A eso conviene añadir una comprobación de tiempo. Como los bloqueos y los amparos en México se mueven por meses y no por años, la situación de un operador debe revisarse en la fecha en que se va a depositar. Un dato de julio puede no describir octubre, y el lugar donde se confirma es el aviso del propio operador y la lista de la autoridad.
Y una última advertencia que vale para toda la tabla: ninguna de estas casas ofrece un registro nacional de autoexclusión, y ninguna publica un tope legal de depósito o de pérdida. Las herramientas existen, pero son internas y de cada casa. Si el lector va a fijarse un límite, el momento de hacerlo es al abrir la cuenta, no después de la primera racha mala.
Impuestos y retenciones: quién se queda con una parte del premio
El premio de apuestas es ingreso gravado en México, y la retención la hace el pagador, no el jugador. La Ley del ISR, en sus artículos 137 y 138, considera ingreso los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos legalmente autorizados, y fija dos escenarios: el pagador retiene el 1 % cuando la entidad federativa no grava el premio o su impuesto no supera el 6 %, y el 21 % cuando un impuesto estatal excede ese 6 %. La Ciudad de México grava los premios con un 6 % estatal, lo que según reportes secundarios deja una carga total cercana al 7 %.
Hay dos matices que cambian el resultado final. La retención es pago definitivo solo si la persona presenta la declaración que corresponde cuando está obligada a hacerlo; en caso contrario, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios por encima de $600,000 MXN al año deben reportarse en la declaración anual, según la misma fuente secundaria. El operador, por su parte, emite un CFDI de retenciones por los premios gravados, que es el documento que el jugador necesita para cuadrar sus cuentas.
El tratamiento de los premios obtenidos en sitios sin permiso no está establecido, porque el artículo 137 habla de premios autorizados legalmente. Sobre ese punto esta página no especula: quien haya cobrado en un sitio sin permiso debería consultar a un contador o asesor fiscal antes de dar por buena cualquier retención o cualquier devolución.
Los números que la prensa repite sobre el otro lado del mostrador conviene verlos con cuidado. La Ley del IEPS, en el artículo 2, fracción II, inciso B), grava con el 50 % los juegos con apuestas y los sorteos que requieren permiso conforme a la Ley Federal de Juegos y Sorteos, reformado en el Diario Oficial de la Federación del 7 de noviembre de 2025 y vigente desde el 1 de enero de 2026, cuando la tasa era del 30 %. El mismo inciso alcanza los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que deben cumplir las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves. Sobre la base del impuesto no hay certeza: el texto revisado dice solo “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y por eso aquí no se escribe ni “50 % de las apuestas” ni “50 % de los ingresos brutos”. Lo que sí se puede afirmar es lo que ese impuesto cambió: con el IEPS al 50 % los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida para absorber parte del costo, y el jugador lo nota en las condiciones.
Preguntas frecuentes sobre los bonos de registro
¿Cómo funciona un bono de bienvenida y dónde están sus condiciones?
Se acredita tras el registro y la verificación de identidad, en una bolsa separada del saldo real, y no puede retirarse hasta cumplir el requisito de apuesta. Las condiciones completas están en los términos y condiciones de la promoción, en la sección de bonos del sitio; el banner solo reproduce el titular.
¿Qué significan el rollover y el momio mínimo de un bono?
El rollover es el número de veces que hay que apostar el monto del bono antes de retirarlo: un bono de $1,000 MXN con rollover de 10 veces exige 10,000 MXN de volumen. El momio mínimo es el precio a partir del cual una apuesta cuenta para ese volumen; por debajo, se juega igual pero no descuenta el contador.
¿Por qué la cantidad de una apuesta gratis no se devuelve con la ganancia?
Porque la casa paga la ganancia, no el importe. Un boleto de 100 MXN al momio 2,00 cobra 100 MXN si acierta, sin recuperar los 100 MXN de la ficha. Eso reduce el valor promedio del incentivo a poco menos de la mitad de su valor nominal.
¿Cómo se comprueba que una casa opera con permiso de la Secretaría de Gobernación?
El aviso de permiso aparece en el pie de página del propio operador, con un número y un permisionario. La Dirección General de Juegos y Sorteos publica un listado de sitios autorizados, y cruzar ambos datos es lo que hace verificable el permiso; si la lista no está disponible, el número queda sin confirmación oficial.
¿Se pagan impuestos por los premios y quién los retiene?
Los premios de juegos con apuestas legalmente autorizados son ingreso gravado, y la retención la aplica quien paga. La Ley del ISR fija 1 % cuando el impuesto estatal no supera el 6 %, y 21 % cuando sí lo supera; la Ciudad de México grava los premios con un 6 % estatal.
¿Cómo se ponen límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Dentro de la cuenta, en la sección de juego responsable, donde cada operador ofrece pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria. No hay un registro nacional de autoexclusión, así que el límite vale solo en esa casa y conviene fijarlo al abrir la cuenta, antes del primer depósito.
Escrito por los editores de «Guiadelfutbol».
