Apuestas deportivas confiables en 2026: ningún sitio tiene licencia en línea
Hasta aquí llegamos: en México nadie puede mostrar una licencia de apuestas en línea. La ley que gobierna el sector se publicó el 31 de diciembre de 1947, mucho antes de que existiera un dominio, y no menciona una sola vez las apuestas por internet. Lo que existe es otra cosa: un permiso de la Secretaría de Gobernación, un acto administrativo temporal que se otorga a un permisionario con local físico, y que las marcas digitales usan prestado. Esa diferencia de una palabra no es un tecnicismo. Es la línea entre saber con quién estás tratando y creer que lo sabes.

Datos actualizados a 6 noviembre 2026; los permisos citados se verificaron contra los pies de página y las fichas de las propias marcas y contra compilaciones públicas de casas de apuestas, no contra la lista oficial de la Dirección General de Juegos y Sorteos.
- Panorama: qué se juega en pesos y qué se juega con papeles
- Fundamentos: la ley de 1947, el Reglamento de 2026-menos-uno y un borrador que no es ley
- Normativa: qué mirar y qué te está diciendo un vendedor
- Prevención: el hueco donde debería estar tu red de seguridad
- Evaluación: nueve marcas, cinco preguntas que sí distinguen
- Ranking: nueve marcas y lo que cada una te cuesta
- Strendus, el que sostiene tres permisos y una titularidad en disputa
- Caliente, el permiso más viejo del aparador y el juego responsable en el pie
- Pickwin, la marca sin número imprimible
- Betway, el permiso 4184 y un titular con nombre de frontón
- Betcris, la licencia extranjera con fecha de caducidad
- 1xBet, cuando la app y el titular no tienen el mismo apellido
- Novibet, permiso nuevo, marca nueva en la plaza
- Codere, el que escribe sus reglas en la ficha de la tienda
- Playdoit, el permiso con número de 2005 y nombre de fiesta
- Cuánto cuesta de verdad cumplir con una casa: el ejercicio de los $500
- Los dos impuestos que sí te tocan el bolsillo
- Las dos marcas que se cayeron del aparador
- Responsabilidad: tu límite, tu comprobante y tus 18 años
- Fuera del permiso: qué pierdes cuando no hay papel mexicano
- Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas en México
Panorama: qué se juega en pesos y qué se juega con papeles
La discusión mexicana sobre casas de apuestas se atora siempre en el mismo punto, y el punto es de papeleo. Los buscadores mexicanos preguntan por aplicaciones confiables, por apps seguras, por casas que respondan si algo sale mal. La respuesta honesta cabe en una frase incómoda: no hay licencia de apuestas en línea en México. Nadie puede exhibirla porque no existe la figura.
Por qué el idioma cambió de “licencia” a “permiso”
El Reglamento de la Ley Federal de Juegos y Sorteos define el permiso como un acto administrativo de carácter temporal que se otorga a un permisionario. Eso es todo. No hay un capítulo especial para lo digital, no hay una autorización pensada para una app, y la Dirección General de Juegos y Sorteos autoriza, controla, vigila, modifica y termina permisos dentro de ese marco viejo. La apuesta misma queda definida, en el mismo artículo, como dinero en moneda nacional arriesgado en un juego permitido.
Ahí está el detalle que a mí me parece el más útil de todo el régimen: la unidad que el Estado regula es la apuesta en pesos, no la plataforma que la recibe. Un boleto de quinientos pesos en un centro de apuestas remotas y el mismo boleto en una pantalla son la misma cosa para la ley. Lo que cambia es quién tiene el papel.
Escribir “licencia” cuando corresponde decir “permiso” no es una errata de estilo. Si un lector reclama, si pide explicaciones a una autoridad, si quiere cotejar un número, la palabra con la que pregunta decide si alguien le va a contestar. Quien busca una licencia va a dar vueltas porque la ventanilla no existe.
El régimen mira a quien sostiene el permiso, no a la marca que ves
Un permisionario puede explotar varias marcas. Producciones Móviles, S.A. de C.V. aparece detrás de Betcris y también detrás de Pickwin; Tecnología en Entretenimiento Caliplay es la operadora que figura en el pie de página de Caliente. Un lector leal a una marca descubre así que el responsable del permiso es una razón social que nunca vio, y que esa razón social puede sostener dos competidores directos.
Los permisos, además, son intransferibles: el Reglamento prohíbe gravarlos, cederlos, venderlos o comercializarlos. Eso significa que un traspaso de marca no se resuelve con un contrato entre empresas, se resuelve con la autoridad. Y también significa que cuando una compilación afirma que cierto número de permiso pertenece a cierto permisionario y otra compilación dice lo contrario, ninguna de las dos puede estar arreglándolo por su cuenta: hay un solo titular y los números no se heredan.
Los tres papeles que sí puedes encontrar en la calle
Del lado de la oferta hay dos tipos de permiso pensados para apostar a distancia: los centros de apuestas remotas y las salas de sorteos de números o símbolos. Quien ya tiene permiso de hipódromo, galgódromo o frontón puede además obtener un permiso complementario para apuestas remotas. El cruce de apuestas —tomar apuestas entre asistentes, no contra la casa— vive en esos recintos y tiene su propia regla sobre quién puede participar.
Fuera de esas figuras, el Reglamento no abre nada nuevo. Y aquí está el dato que debería encabezar cualquier comparativa de momios que se precie de seria: en los artículos del Reglamento que se pueden leer no hay una regla separada para las apuestas en vivo, para los deportes virtuales ni para los esports. Tampoco existe la figura de un intercambio de apuestas entre usuarios. Si alguien te vende un “mercado mexicano regulado” de intercambio, está vendiendo algo que el marco no contempla.
La lista que no se puede abrir
Existe una lista oficial de sitios autorizados que la Dirección General de Juegos y Sorteos publica, y que no se pudo abrir. El 27 de octubre de 2026, el periodo en que se levantaron los datos de esta página, la consulta no rindió. No es un problema de esta página: en mayo de 2026 un diputado, Rubén Moreira, pidió formalmente a la Secretaría de Gobernación un registro público y abierto de permisos de apuestas y casinos, y hasta octubre de ese año seguía sin poder abrirse una lista oficial completa.
Todo lo que sigue, entonces, está dicho con la boca chica del “según”. Los números de permiso que verás más abajo salen de los pies de página y las fichas de las propias marcas o de compilaciones de casas de apuestas legales, cada una marcada como no confirmada oficialmente. Y no hay dos fuentes que cuenten lo mismo: un recuento habla de 136 sitios de apuestas, otro de entre 30 y 35 operadores digitales en dominios .mx. Por eso esta página no te da un total de casas autorizadas. Cualquier número que otra te dé con seguridad es una invención con mejor tipografía.
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Fundamentos: la ley de 1947, el Reglamento de 2026-menos-uno y un borrador que no es ley
Los primeros párrafos de la norma explican por qué el sector se siente como caminar sobre un piso que están levantando. Te doy el esqueleto, sin adornos.

Artículo 2: la navaja
El Reglamento establece, en su artículo 2, que la actividad de juegos con apuestas y sorteos que no esté expresamente prevista está prohibida. Léelo al revés y queda claro el diseño: nada está permitido salvo lo que aparece escrito. Este es el artículo que sostiene las clausuras, los bloqueos y las dudas razonables de cualquier operador que quiera innovar en un producto.
Quién autoriza y quién vigila
La Secretaría de Gobernación interpreta y aplica la ley en el ámbito administrativo. La Dirección General de Juegos y Sorteos es la que autoriza, controla, vigila, modifica y termina los permisos, y la que instruye los procedimientos de sanción. El Reglamento, además, fija competencia federal para la autorización, el control, la vigilancia y la inspección de los juegos con apuestas y sorteos, con una excepción: lo de la Lotería Nacional queda fuera de ese alcance.
Un dato que casi ninguna guía menciona: las entidades federativas participan. Hay estados que gravan lo apostado, y la Ciudad de México grava los premios. Esa capa local es decisiva, como verás en el apartado fiscal, porque de ella depende cuánto te retienen.
Lo que el permisionario le debe al Estado
El artículo 29 del Reglamento impone a los permisionarios de apuestas remotas una lista de obligaciones que no es decorativa: cuentas trimestrales y anuales auditadas, contratación de seguros, reportes de sospechas de delincuencia organizada o lavado de dinero, y una fianza equivalente a unos 60 días de premios promedio.
Los seguros y la fianza existen por una razón de pesos. Un saldo ganador es una promesa de pago, y la fianza mide si el permisionario tiene con qué cumplirla. Cuando comparas momios, lo que comparas es el precio de la promesa; la fianza es lo que respalda que la promesa se pague.
Del 16 de noviembre de 2023 a octubre de 2026
El Reglamento se reformó el 16 de noviembre de 2023. Desde entonces no ha aparecido una ley nueva, aunque no falta quien trabaje en una. En octubre de 2026 la Secretaría de Gobernación terminó la revisión interna de una propuesta para sustituir la ley de 1947 y la mandó al Gabinete de Seguridad. Un borrador en un cajón no es ley, y por eso el régimen con el que tratas sigue siendo el viejo.
Normativa: qué mirar y qué te está diciendo un vendedor
Aquí el material se vuelve práctico, porque una casa de apuestas confiable se reconoce en los papeles que acepta mostrar y en las contradicciones que tolera.
Un permiso se puede comprobar de tres maneras, en orden de utilidad. La primera es el pie de página del propio operador, donde suele aparecer la autorización atribuida a la Secretaría de Gobernación junto con el número. La segunda es la ficha de la aplicación en la tienda, que en el caso de Codere México declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. La tercera son las compilaciones de terceros, que es donde empieza el ruido.
El “según” que no se puede quitar de ninguna tabla
Ninguna de esas tres vías es la autoridad. Por eso cada número tiene su etiqueta y su fuente: Strendus aparece con los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021 según una compilación de sitios legales, con titularía discutida entre Atracciones y Emociones Vallarta y New Ads. Caliente muestra el permiso DGG/SP/404/97 en el pie de página de su propio sitio, con la operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay. Betway aparece con el permiso 4184 y Espectáculos Deportivos Frontón México como titular, según la misma compilación. 1xBet trae DGJS/0002/2020 a nombre de Entretenimientos Naturales, según otra compilación que además no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx. Novibet figura con DGJS/DCRCA/1121/2020 y Comercial de Juegos de la Frontera. Codere suma DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 con Libros Foráneos como titular. Playdoit registra DGAJS/SCEVF/P-02/2005 a nombre de Eventos Festivos de México.
Hay dos casos donde sencillamente no se imprime número: Pickwin aparece en una compilación con un número que es el mismo que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles, y las fuentes se contradicen. Betcris tiene el mismo problema por el otro lado. Cuando dos compilaciones reparten el mismo número entre dos marcas, ninguna ganó: es el momento de dejar la celda vacía.
Cambiar de casa no es cambiar de dueño en todos los casos
El cruce de titulares es más informativo que cualquier columna de estrellas. Producciones Móviles sostiene Betcris y Pickwin. Eso significa que sí puede haber una razón de identidad entre marcas que compiten en el mismo aparador, sin que ninguna lo anuncie. Y significa que la pregunta útil no es “¿esta marca tiene permiso?” sino “¿quién es el permisionario y qué más opera?”.
El bloqueo que enseña más que tres artículos
El episodio de las dos marcas grandes es el mejor material didáctico que ha dado este mercado. Betano (Ganador Azteca) quedó bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas dentro de una operación que alcanzó a 13 casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado le permitió únicamente publicar contenido informativo. En marzo de 2026 un juez de distrito concedió a bet365 un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, entre ellos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, una sola fuente reportaba una suspensión federal de la orden contra bet365 y Betano.
Escribo todo eso con fechas porque la situación no está quieta. Cualquier página que te diga que estas dos marcas están abiertas o cerradas “hoy”, sin fecha, te está vendiendo una foto vieja como ventana.
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Prevención: el hueco donde debería estar tu red de seguridad
Este apartado es el más corto de la ley y el más importante para quien pierde.

Un piso de edad que existe, pero sin número
El artículo 5 del Reglamento prohíbe a los menores de edad las áreas de apuestas de los establecimientos y su participación en el cruce de apuestas. Hasta ahí, claro. El detalle es que no fija una edad numérica. La cifra aparece, sí, pero no en la ley: las marcas la escriben en sus propias fichas y pies de página. Codere la pone en 18 años en la ficha de su aplicación; Caliente indica en su pie de página que los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad y enlaza una sección de juego responsable, sin número.
Es un hueco con consecuencias. Una obligación sin umbral numérico se interpreta caso por caso, y quien tiene que interpretarla cuando hay una queja no es el usuario. Y no es solo teoría: la iniciativa que propone abrogar la ley de 1947 plantea una edad mínima de 21 años. Dos números distintos para la misma pregunta son la señal más honesta de que el número legal de hoy, simplemente, no está escrito.
No hay registro nacional de autoexclusión
Quien viene de mercados europeos busca lo que allá es rutina: pedirle al Estado que te saque de todas las casas a la vez. En México no se pudo encontrar un registro nacional de autoexclusión. Lo que hay son herramientas internas de cada marca, que cada operador enumera en su propia ficha de tienda: pausas, límites de depósito, autoexclusión voluntaria. La iniciativa para abrogar la ley de 1947 propone mecanismos de autoexclusión y límites ligados al ingreso, pero es una propuesta, no un derecho exigible.
La consecuencia práctica es de dinero y de segundos. Si te autoexcluyes en tres sitios donde tienes cuenta, sigues con acceso a los otros dos mil que no lo saben. La mordida no la da el Estado, la da tu propia disciplina, y el Estado no te está tapando el camino.
Límites que tú pones y que nadie más va a poner por ti
Aquí conviene distinguir tres cosas que se confunden mucho. Una, el límite de depósito, que es lo que puedes meter a la cuenta. Dos, el límite de pérdida, que es lo que aceptas perder. Tres, el saldo, que es lo que queda adentro. Las tres son intocables desde afuera, porque no hay una regla de límite de depósito o de pérdida obligatoria, y no se encontró ninguna figura de cuenta temporal. Los operadores, eso sí, verifican identidad: la actividad de juego es vulnerable frente al lavado de dinero y las transacciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Los documentos exactos que cada casa pide no están fijados en la ley.
En un mercado sin registro, tu límite personal es la única institución que funciona.
La publicidad, o cómo se ve un permiso desde la televisión
De la publicidad no hallarás artículo federal: en los artículos del Reglamento que se leyeron no aparece una sola regla sobre ella. Lo que circula son reportes y propuestas. Las restricciones de horario de emisión que se comentan —después de las 22:30, o entre las 06:00 y las 22:00— corresponden a iniciativas, no a ley vigente. Las propuestas para limitar a influencers y deportistas, para prohibir anuncios en transmisiones deportivas y para cerrar los bonos de bienvenida tampoco son ley.
Lo único que sí aparece en la publicidad con permiso es la clave oficial del permiso junto con avisos de juego responsable, según un reporte secundario. Sirve más de lo que parece: no te dice el número de permiso, pero te confirma que hay una casa que al menos tiene algo que citar.
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Evaluación: nueve marcas, cinco preguntas que sí distinguen
La comparación que sirve no ordena por estrellas ni por tamaño de bono. Ordena por lo que puedes cotejar y por lo que tendrías que pagar si algo se rompe.
El permiso, y de quién es. Cotejar la relación entre marca, número y permisionario es donde primero se cae la mitad de las comparativas. En los nueve casos aparece en el pie de página o en una compilación; en dos no hay número que imprimir sin contradecir a alguien.
Lo que la marca dice de sí misma. Cada operador cuenta algo distinto en su propio texto: Codere declara operar con permiso de la SEGOB en la ficha de su aplicación, limita el uso a mayores de 18 años y suma avisos de juego responsable con políticas de cierre de cuenta; Caliente pone el acento en la prohibición para menores y en una sección dedicada al juego responsable. Son declaraciones de parte, y así se leen.
El respaldo detrás del sitio. Betcris añade una capa que las demás no muestran: la empresa del sitio, TV Global Enterprises Ltd., mantiene la licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026. Es un dato con fecha de caducidad y conviene mirarlo dos veces antes de citarlo.
La estabilidad. Una marca que aparece y desaparece por decisión judicial, como bet365 y Betano desde noviembre de 2025, no se compara por bonos. Se compara por si te quedas con saldo adentro. Ninguna de las dos aparece como ficha activa en esta selección.
El costo del producto. Un bono no es un regalo, es un requisito, y en la siguiente sección se ve con números.
Lo que la tabla puede decir sin mentir
La tabla que sigue tiene dos columnas útiles y una limitación que ella misma denuncia. La primera columna sostiene la única pregunta que importa de verdad: qué autoridad aparece detrás de la marca. La segunda recoge lo que cada marca declara de sí misma en su propio texto o en la compilación que lo reproduce. Nada más cabe sin inventar.
| Marca | Permiso de la SEGOB, tal como lo declara la fuente citada | Lo que el propio operador o su ficha declara |
|---|---|---|
| Strendus | DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx; titularía discutida | El sitio opera bajo el nombre de la marca; la compilación difiere sobre el titular |
| Caliente | DGG/SP/404/97, mostrado en el pie de página del propio sitio; no confirmado oficialmente | El pie de página lo presenta como autorización de la Secretaría de Gobernación y enlaza una sección de juego responsable |
| Pickwin | — (las fuentes se contradicen: el número que una compilación da es el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles) | Permiso de su permisionario, Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora |
| Betway | 4184, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente | El titular que la compilación nombra es Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. |
| Betcris | — (el número del pie de página y el de otra compilación no coinciden) | El pie de página muestra un número a nombre de Producciones Móviles y declara la licencia MGA/B2C/300/2008 de la empresa del sitio, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026 |
| 1xBet | DGJS/0002/2020, según Apuestas-legales.com.mx; no confirmado oficialmente | La ficha de la tienda lista la app bajo 1XCorp N.V., empresa distinta del titular que la compilación nombra, Entretenimientos Naturales |
| Novibet | DGJS/DCRCA/1121/2020, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente | Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. aparece como titular del permiso |
| Codere | DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019, según Apuestas-legales.com.mx; no confirmado oficialmente | La ficha de la aplicación declara operar con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta |
| Playdoit | DGAJS/SCEVF/P-02/2005, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx; no confirmado oficialmente | Eventos Festivos de México figura como titular del permiso |
Dos celdas vacías en nueve filas no son un descuido de esta página, son lo que pasa cuando la autoridad no publica y las compilaciones se copian entre sí. Una columna con el mismo número en todas las filas no diría nada; una columna de guiones tampoco. Las dos marcas sin número tienen algo más valioso para contar: la cadena de contradicciones donde cualquiera que afirme demasiado se cae.
Cómo se cae una comparativa
El truco más común de las listas de apuestas confiables es contar dominios. Un sitio con un logo bonito y una página de términos copiada de otro puede parecer más serio que un operador con noventa años de historia en el hipódromo. Lo que no se puede fabricar es la constancia: un número que aparece igual en tres fuentes independientes. Cuando dos compilaciones reparten el mismo número entre dos marcas, la constancia ya no está, y el lector que copia y pega se queda con una cifra que suena oficial y no lo es.
También te sirve saber qué NO contempla el marco. No hay regla separada para apuestas en vivo, deportes virtuales ni esports en los artículos del Reglamento leídos. No hay provisión para un intercambio de apuestas. Quien te diga que una casa con permiso mexicano tiene un abanico de mercados bendecido por la Secretaría de Gobernación te está adornando la nada.
Un corte que no está en ninguna tabla
Y hay algo que ninguna comparación de permisos dice y deberías saber antes de depositar: tu saldo es una promesa de pago, y una promesa de pago vive o muere con la continuidad del permisionario y con las decisiones de un juez que no te conoce. Betcris, la única marca de esta selección que declara una licencia extranjera adicional, mantiene esa cobertura con fecha de caducidad: 3 de noviembre de 2026. El detalle importa porque la cobertura que se vence mañana no es la cobertura de hoy. Si la licencia no se renueva, la marca conserva el permiso mexicano y pierde el respaldo de la autoridad que lo supervisa de cerca.
Ranking: nueve marcas y lo que cada una te cuesta
Este es el orden y estas son las nueve. No es una recomendación de apuesta ni una promesa de pago; es lo que cada operador declara y lo que la ley pone sobre la mesa.
Strendus, el que sostiene tres permisos y una titularidad en disputa
Strendus aparece en el aparador con tres números a su nombre. En un mercado donde la mayoría muestra uno, es una señal de tamaño: la compilación de casasdeapuestaslegales.mx le atribuye los permisos DGJS/075/2018, DGJS/2801/2021 y DGJS/DCRCA/2321/2021.
La titularidad, en cambio, no está resuelta. Una fuente nombra Atracciones y Emociones Vallarta y otra New Ads. No es un desliz de una de las dos: es lo que pasa cuando no hay registro oficial que consulte quien escribe y cada compilador copia de quien fue primero.
Un lector que quiera proteger su saldo debería pensar en esto como lo que es. Tres permisos amplían el paraguas, pero si no puedes nombrar con certeza al permisionario, no puedes evaluar su continuidad. Y la continuidad es lo único que sostiene el saldo que dejas adentro.
Caliente, el permiso más viejo del aparador y el juego responsable en el pie
Caliente es la única de las nueve que muestra su número en su propio pie de página: el permiso DGG/SP/404/97, con la operadora Tecnología en Entretenimiento Caliplay, S.A.P.I. de C.V. La antigüedad del número tiene su gracia: en una plaza donde todo se cita de tercera mano, aquí hay una marca que se atreve a poner su papel en la vitrina.
El pie de página añade tres cosas juntas: los juegos con apuestas están prohibidos para menores de edad, hay una invitación a divertirse con responsabilidad y un enlace a una sección de juego responsable. Llama la atención lo que no dice. No hay edad numérica. Ni aquí ni en el Reglamento.
Para quien tenga un problema en curso, esa sección del pie es el punto de partida más honesto que ofrece la marca, y es un buen ejemplo de por qué la prevención en este mercado empieza por uno mismo: el aviso está, el registro nacional no.
Pickwin, la marca sin número imprimible
Pickwin llega a esta lista con un problema de identidad documental. Las compilaciones se contradicen sobre el número de su permiso, y una de ellas le asigna precisamente el que el pie de página de Betcris muestra para Producciones Móviles. Cuando dos marcas comparten un número en dos fuentes, hay una de dos: o el mismo permisionario sostiene a las dos, o alguien copió mal.
Lo que sí está claro es el lado del titular que nombran las fuentes: Producciones Móviles S.A. de C.V., junto con Unocapali La Paz Operadora. Y ahí empieza el razonamiento útil. Si Producciones Móviles firma también el permiso de Betcris, entonces Pickwin y Betcris no son dos alternativas independientes: son dos puertas de la misma casa. Un usuario que reparte su saldo entre ambas pensando que diversifica no está diversificando, está concentrando.
Eso no la descalifica. Pero cambia la conversación: deja de ser una pregunta sobre el permiso y pasa a ser una pregunta sobre la concentración.
Betway, el permiso 4184 y un titular con nombre de frontón
Betway se presenta con el permiso 4184, según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, y con un titular de nombre inesperado: Espectáculos Deportivos Frontón México S.A. de C.V. El apellido es el chiste interno del mercado. Detrás de una marca internacional hay un permisionario cuyo oficio original fue el frontón, no la pantalla.
Que el permiso provenga de una figura de deporte tradicional explica algo del régimen. El Reglamento sí prevé que los titulares de permisos de hipódromo, galgódromo o frontón obtengan permisos complementarios de apuestas remotas. La ruta para operar en línea, en México, ha pasado muchas veces por poner un pie en el deporte que ya tenía permiso, no por inventar la licencia digital que sigue sin existir.
El número, eso sí, trae la etiqueta de siempre: según la compilación, no confirmado oficialmente. Un solo dígito de cuatro cifras sin fuente independiente que lo repita.
Betcris, la licencia extranjera con fecha de caducidad
Betcris es la única marca de esta selección que muestra algo más que un permiso mexicano. Su pie de página declara la licencia de la Autoridad de Juegos de Malta MGA/B2C/300/2008, vigente del 1 de agosto de 2018 al 3 de noviembre de 2026, a nombre de TV Global Enterprises Ltd. La licencia existe, es verificable por nombre y tiene un final de calendario que no depende de una opinión.
Dos capas de supervisión, entonces: una autoridad extranjera con reglas propias y un permiso mexicano cuyo número no se puede imprimir porque el del pie de página y el de otra compilación no coinciden. Lo del titular es más limpio: las fuentes nombran a Producciones Móviles, que aparece en el oficio DGJS/405/2018 junto con Paradise Riviera Gaming.
Es una marca con menos incertidumbre que las anteriores y con un detalle que a pocos se les escapa: la fecha del 3 de noviembre de 2026 hace que esta cobertura se pueda describir hoy y no el año que viene. Cuando miro un operador, eso es exactamente el tipo de dato que quiero ver escrito con todas sus letras.
1xBet, cuando la app y el titular no tienen el mismo apellido
1xBet figura con el permiso DGJS/0002/2020 según Apuestas-legales.com.mx, con Entretenimientos Naturales como titular. Hasta ahí, el patrón de siempre: número de fuente no oficial.
Lo que rompe el patrón es una discrepancia dentro del propio ecosistema de la marca. La compilación no pudo confirmar el dominio 1xbet.mx, y la ficha de la tienda lista la aplicación bajo 1XCorp N.V., una empresa distinta del titular nombrado por la fuente. Un mismo nombre de marca, dos razones sociales y un dominio sin confirmar. Para el lector, eso significa que la pregunta útil ya no es qué permiso tiene la marca, sino cuál de las personas morales que usan el nombre es la que responde.
La compilación tampoco pudo abrir la lista oficial de la DGJS. Ninguno de esos huecos es culpa de la marca; todos son culpa de la falta de registro público. Pero el hueco sigue ahí, en la parte de la comparación donde el lector busca certezas.
Novibet, permiso nuevo, marca nueva en la plaza
Novibet trae el permiso DGJS/DCRCA/1121/2020 según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, con Comercial de Juegos de la Frontera S.A. de C.V. como titular.
El nombre del permisionario dice casi todo. “De la Frontera” apunta a una estructura que nació en la franja, no en un centro de ciudad, y ese es un patrón muy mexicano: la actividad de apuestas se organizó durante décadas alrededor de recintos y plazas, y la pantalla llegó después, colgada de esos permisos.
Para quien llegue a Novibet buscando una marca nueva que compita con las grandes, la lectura es doble. Un permiso de 2020 significa que la estructura es relativamente reciente dentro de un marco de 1947, y una marca sin décadas de historial local ofrece menos puntos de comparación sobre su comportamiento. Ambas cosas son simétricas: menos pasado que supervisar, menos pasado del que fiarse.
Codere, el que escribe sus reglas en la ficha de la tienda
Codere suma los permisos DGJS/1018/2015 y DGJS/234/2019 según Apuestas-legales.com.mx, con Libros Foráneos S.A. de C.V. (Codere México) como titular.
Es la única de la selección cuya declaración pública se lee completa en la ficha de la aplicación: opera con permiso de la SEGOB, limita el uso a mayores de 18 años e incluye avisos de juego responsable y políticas de cierre de cuenta. Las tres cosas tienen su lado práctico. La edad da el número que el Reglamento no pone, y lo da como condición de la marca, no como ley. La política de cierre de cuenta importa más de lo que suena: es la vía formal para dejar de tener una cuenta, distinta de la autoexclusión, y en un mercado sin registro nacional es la puerta que sí existe.
Un operador que publica las reglas del cierre donde cualquiera puede leerlas se está poniendo una restricción a sí mismo. Eso vale, aunque el número del permiso siga sin confirmación oficial.
Playdoit, el permiso con número de 2005 y nombre de fiesta
Playdoit aparece con el permiso DGAJS/SCEVF/P-02/2005 según la compilación de casasdeapuestaslegales.mx, y con Eventos Festivos de México como titular. La combinación vuelve a ser la historia del sector: una razón social de espectáculos y eventos sosteniendo una operación digital.
El número de 2005 tiene lectura. Antes de la reforma del Reglamento del 16 de noviembre de 2023, la mayoría de las estructuras visibles ya estaban armadas, y las marcas digitales mexicanas nacieron colgadas de permisos que no fueron pensados para internet. Eso explica por qué el marco sigue tratando al permisionario como el responsable último y a la plataforma como un accesorio.
Del lado del lector, la etiqueta no cambia: según la compilación, no confirmado oficialmente. Un permiso de dos décadas y una marca digital reciente conviven en la misma referencia, y solo una lista oficial podría desenredar cuál de los dos opera hoy.
Cuánto cuesta de verdad cumplir con una casa: el ejercicio de los $500
Pongamos el caso más limpio posible, porque la lección es más fuerte cuando no hay bonos de por medio. Un jugador decide jugar $500 MXN a la semana, una sola vez, y esa cantidad es un límite que él mismo se puso; no se lo impuso nadie, porque en México no hay límite obligatorio de depósito ni de pérdida, como se vio en el apartado de prevención.
El mercado del ejemplo es un dos vías a momio decimal 1,90 en cada lado. Es un ejemplo, no un precio cotizado, y esa aclaración no es cortesía: es lo que hace honesto el cálculo. Con esos dos momios, la participación de pago del mercado es 1 ÷ (1/1,90 + 1/1,90), que da 95 %; el margen es el 5 % restante. El margen es lo que la casa se queda de cada peso jugado en ese mercado, sin que nadie te lo cobre por separado.
Ahora la parte incómoda. Ese margen no se cobra una vez. Se cobra cada vez que apuestas. Con $500 MXN semanales al mismo margen del 5 %, el costo esperado de una semana de apuestas es de $25 MXN, que es el 5 % de los $500; en un mes de cuatro semanas con el mismo patrón son $100 MXN. Si el jugador repite el hábito durante un año, el costo esperado se ubica en una banda de entre $1.200 y $1.300 MXN según cuántas semanas efectivamente apueste. La cifra puntual depende del calendario, y por eso va como banda.
Vale la pena detenerse en lo que esto no es. No es una pérdida garantizada, porque el ejercicio estima un promedio sobre muchos boletos, no el resultado de uno. Tampoco es lo que pagarías si ganaras; es lo que el precio carga en promedio mientras sigues jugando al mismo mercado. Y es un cálculo conservador por construcción, porque asume una sola apuesta semanal y un mercado de dos vías. Cada mercado extra, cada combinada y cada apuesta en vivo se suman a la factura.
Y aquí está el punto que casi nadie hace: el margen es el costo del producto, no el costo del bono. Un bono de bienvenida no elimina ese 5 %; lo deja intacto y le agrega una condición propia. Los operadores rediseñaron sus bonos de bienvenida después de que subiera el IEPS, precisamente para absorber parte del impuesto. Un regalo que se reajusta cuando sube un impuesto no es generosidad, es contabilidad.
Los dos impuestos que sí te tocan el bolsillo
El jugador no paga el IEPS. Lo paga el operador. Pero el ISR sí llega a tu premio, y la diferencia entre 1 % y 21 % es lo más caro que esta página puede decirte.
IEPS: del 30 % al 50 %
El IEPS a los juegos con apuestas y sorteos que requieren permiso es del 50 % desde el 1 de enero de 2026, por la reforma publicada en el DOF el 7 de noviembre de 2025. Antes era del 30 %. La disposición vive en el artículo 2, fracción II, inciso B) de la Ley del IEPS.
Dos precisiones que suelen perderse. El mismo inciso alcanza a los juegos en línea de residentes en el extranjero sin establecimiento en México, que quedan sujetos a las obligaciones de la ley, con bloqueo temporal del servicio digital por incumplimientos graves. Y la base no está resuelta: el texto que se leyó dice “valor de la actividad”, la prensa habla de “monto total apostado”, y esta página no va a decir ni “50 % de lo apostado” ni “de los ingresos brutos”, porque ninguna de las dos versiones está en la norma. El gravamen se duplicó; la base sigue discutiéndose.
Los impuestos estatales tampoco son un detalle. La Ciudad de México grava las apuestas y Nuevo León grava los montos apostados. Cada entidad puede mover la cifra final.
ISR: la retención que convierte un premio en dos premios
El artículo 138 de la Ley del ISR prevé una retención del 1 % sobre los premios cuando el impuesto estatal no excede el 6 %, y del 21 % cuando el impuesto estatal es mayor. Retiene quien paga el premio; en la práctica, el operador. Los premios de loterías, sorteos, rifas, juegos con apuestas y concursos autorizados legalmente son ingresos.
La Ciudad de México aplica un impuesto estatal del 6 % sobre los premios, lo que en total ronda el 7 % según un reporte secundario. Ahí está el 1 % y su razón de ser: el impuesto local ya hace el trabajo de gravarte, y la federación se queda con una retención mínima. Cuando el impuesto estatal pasa del 6 %, el 21 % entra en juego, y entonces el premio se vuelve otro número.
Dos cosas cambian la retención de naturaleza. Si el contribuyente presenta la declaración a la que está obligado, la retención es pago definitivo; si no, el ingreso se acumula y la retención se acredita. Y los premios que superan los $600.000 MXN en el año deben reportarse en la declaración anual, según un reporte secundario.
Y ahora la pregunta que nadie contesta
El artículo 137 cubre los premios “autorizados legalmente”. El tratamiento de los premios ganados en un sitio sin permiso no está establecido. Sobre eso no hay una respuesta honesta que dar: la postura correcta es consultar a un contador o a un asesor fiscal. Cualquier guía que te asegure que no pasa nada, o que te asegure lo contrario, está inventando.
Las dos marcas que se cayeron del aparador
No están en la selección porque no son fichas activas, y su historia es la mejor prueba de que la confiabilidad no se compra con tamaño.
Betano, la marca de Ganador Azteca, quedó bloqueada desde noviembre de 2025, cuando la UIF congeló cuentas dentro de una operación que alcanzó a 13 casinos. En diciembre de 2025 un tribunal colegiado le permitió solo publicar contenido informativo ajeno a las apuestas. bet365 corrió una suerte parecida y también quedó fuera: en marzo de 2026 un juez de distrito le concedió un amparo contra el bloqueo, y el sitio seguía inactivo el 24 de marzo de 2026. En julio de 2026 la Dirección General de Juegos y Sorteos suspendió diez dominios de casino en línea, incluidos betano.mx y bet365.mx. El 23 de octubre de 2026, una sola fuente reportaba una suspensión federal de la orden contra ambas.
El bit que un apostador debe interiorizar es el del saldo. Un operador bloqueado no te roba: simplemente deja de estar disponible. Si tenías dinero adentro, ese dinero espera a que un tribunal se pronuncie. Esa es la razón por la que el tamaño de una marca no es una garantía, y el responsable de cuidar el saldo sigue siendo el que apuesta.
Ninguna otra marca de esta selección tiene, al día de hoy, un bloqueo descrito en las fuentes consultadas.
Responsabilidad: tu límite, tu comprobante y tus 18 años
Hay una frase que resume el estado de la protección en México: el aviso está, la institución no. Los pies de página y las fichas de las marcas hablan de juego responsable, y la ley no te da un registro nacional de autoexclusión. Con esas dos piezas hay que construir igual la seguridad propia.
El límite que la ley no pone
Ya lo viste en el apartado de prevención y no hace falta repetirlo con todas sus letras. Lo que conviene añadir es la consecuencia operativa. Un límite sin registro obligatorio solo funciona si vive fuera de la pantalla: en un cuaderno, en una regla escrita, en un monto semanal fijo que no se mueve cuando la racha se pone fea.
La única defensa que el marco ofrece, y ofrece por la vía indirecta, es la verificación de identidad. Como la actividad de juego es vulnerable frente al lavado de dinero, las transacciones relevantes se reportan a la UIF y al SAT. Los documentos que cada casa exige no están establecidos en la ley, y ese es un hueco con costo: cada operador decide su nivel de exigencia, y el usuario descubre cuál es solo cuando llega al retiro.
El CFDI de retenciones: el papel que convierte un premio en historial fiscal
Cuando un premio queda alcanzado por la retención, el operador emite un CFDI de retenciones. Es el papel que conecta lo que la casa te descontó con lo que después vas a declarar. Quien juega en serio en varias casas debería guardarlo con el mismo cuidado con el que guarda un comprobante de nómina: el artículo 138, ese que retiene 1 % o 21 %, tiene su contraparte en la declaración anual, y los premios por encima de los $600.000 MXN en el año entran ahí.
Sin ese comprobante, lo que te retuvieron es dinero que pagaste dos veces.
La verificación, contada sin adornos
Cada casa verifica identidad a su manera. La actividad de juego está catalogada como vulnerable frente al lavado de dinero, con reportes de transacciones relevantes a la UIF y al SAT, y los documentos exigidos no están fijados en una norma. El resultado práctico es que la verificación vive en el peor lugar posible: aparece al retirar. Nadie revisa documentos al depositar; los revisan cuando el dinero quiere salir.
Ahí está el consejo más útil de este apartado y no cuesta nada. Haz la verificación antes de meter dinero, no antes de sacarlo. Pregunta en la propia casa qué documentos pide para un retiro, revisa que la cuenta de destino esté a tu nombre —los retiros van a una cuenta del titular, esa parte sí aparece en los textos de los operadores— y guarda el CFDI cuando haya retención.
Fuera del permiso: qué pierdes cuando no hay papel mexicano
Hay un tramo del mercado que ninguna de las nueve marcas de esta selección representa, y conviene nombrarlo por su condición, no por un nombre.
Un operador sin permiso mexicano no ofrece lo que ofrece un permisionario con permiso. Las tres cosas que un permisionario pone sobre la mesa son un domicilio jurídico en el país, los controles de verificación y de prevención de lavado, y un CFDI de retenciones cuando el premio es gravable. Un operador offshore no trae ninguna de las tres, y las reglas migran con el domicilio. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano; son dos regímenes distintos y responderá ante su propio regulador, no ante la Secretaría de Gobernación.
Lo que cambia para ti es el detalle de siempre. En un sitio sin permiso mexicano no hay autoridad local a la que reclamar el saldo, y un domicilio fuera del país complica cualquier exigencia. Eso no es una amenaza ni una advertencia moral. Es una descripción del tablero, y es la razón por la que la etiqueta “según, no confirmado oficialmente” que arrastramos por toda esta página sigue siendo lo más útil que te podemos dar: en México, donde la lista oficial no se puede consultar, el escepticismo no es un estilo de escritura. Es la única herramienta de comparación que funciona.
Preguntas frecuentes sobre casas de apuestas en México
¿Cómo sé si una casa de apuestas tiene permiso de la Secretaría de Gobernación?
No hay un registro público que puedas abrir y consultar hoy. Lo comprobable es el pie de página de la propia casa, la ficha de su aplicación y compilaciones de terceros, que a veces se contradicen entre sí. Cada número que veas viene con la etiqueta “según la fuente, no confirmado oficialmente”, y esa etiqueta es parte del dato.
¿Un dominio .mx prueba que la casa tiene permiso en México?
No. Un dominio es un nombre, no una autorización; se registra sin pedirle permiso a la Secretaría de Gobernación. Los conteos de operadores varían justamente porque los dominios mexicanos crecen más rápido que los papeles. Un permiso se acredita por el acto administrativo y su titular, no por las tres letras finales de una dirección.
¿Existe un registro nacional de autoexclusión en México?
No se encontró ninguno. Lo que hay son herramientas internas de cada casa: pausas, límites de depósito y autoexclusión voluntaria, enumeradas en las fichas de cada operador. La iniciativa que propone abrogar la ley de 1947 plantea mecanismos de autoexclusión, edad mínima de 21 años y límites ligados al ingreso, pero es una propuesta, no una obligación vigente.
¿Cómo pongo límites de depósito o de pérdida en una casa de apuestas?
Los pones donde el operador los tenga. No hay una regla que obligue a ofrecerlos ni una cifra legal que los defina; cada marca decide qué herramientas lista. Revísalas antes de depositar, no después de perder. Y si la casa no las ofrece, tu límite se administra fuera de la pantalla, con un monto semanal fijo que no dependa de la racha.
¿Qué riesgo corro si apuesto en una casa sin permiso en México?
Pierdes tres cosas concretas: no hay domicilio jurídico en México al que reclamar, no hay los controles locales de verificación y prevención de lavado, y no habrá CFDI de retenciones cuando el premio sea gravable. Tampoco hay registro de autoexclusión que te alcance. Un sitio con licencia de Curazao no es un permisionario mexicano y responde ante su propio regulador.
¿Pago impuestos por mis premios y quién los retiene?
Quien paga el premio retiene. El artículo 138 de la Ley del ISR retiene 1 % cuando el impuesto estatal no excede el 6 %, y 21 % cuando lo supera. En la Ciudad de México, con su 6 % estatal, el total ronda el 7 %, según un reporte secundario. Si presentas la declaración a la que estás obligado, la retención es pago definitivo.
Elaborado por el equipo de «Guiadelfutbol».
